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ARQUITECTOS DISIDENTES #3. Lina Bo Bardi, más allá del modernismo brasileño

A la italiana se la recuerda como exponente de la frescura que transformó en el XX el diseño del país latinoamericano. Pero hay mucho más. En MANERA recorremos su vida y obra descubriendo que el legado de esta arquitecta, social y marcado por una gran humildad, traspasó todo tipo de corrientes y estilos.

La que hoy es uno de los mayores iconos del diseño del XX vio la luz en Roma. La misma ciudad en que Lina Bo Bardi (1914-1992) también cursó arquitectura para, al poco de su graduación en 1939, trasladarse a Milán. Allí trabajaría con Gio Ponti, fundador de la revista Domus de la que Bo Bardi, por cierto, alcanzó en su día el puesto de subdirectora. También tuvo mucho que ver el hecho de que en 1946 se casara con Pietro Maria Bardi. Era historiador, crítico, marchante y comisario, y había recibido el encargo de alumbrar el Museu de Arte de São Paulo. De ahí que la pareja, en el mismo año en que se casaron, embarcara a Brasil. El país al que hoy se asocia esta arquitecta y donde amaneció, vital y creativamente, ante una nueva y enriquecedora realidad.

Así es la estructura del Museu de Arte de São Paulo (MASP) proyectada por la italiana (foto: Odinei Ramone). En portada, retrato de Lina Bo Bardi durante los años 40 (foto: © Instituto Bardi / Casa de Vidro).

La joya por la que siempre se le recordará

La ciudad brasileña pronto se convirtió en su nuevo hogar tanto personal como profesional. De hecho, en 1947 Lina Bo Bardi ya proyectaría una flamante sede en estilo internacional para el emporio de medios de Assis Chateaubriand, en la Rua Álvaro de Carvalho, aunque nunca llegó a construirse. Lo que sí logró edificarse fue la reforma parcial que ella hizo del edificio de Diários Associados, perteneciente al mismo magnate, de cara a albergar en la Rua 7 de Abril el embrionario Museu de Arte de São Paulo. Aquello que la italiana concibió adentro del bloque, obra del francés Jacques Pilon, no se trataba de un proyecto al uso. Supuso un laboratorio experimental, espacial y expositivo, la antesala de los postulados que al poco después implantaría de manera más intensa, entre 1957 y 1968 a lo largo de la avenida Paulista, en el actual enclave del museo conocido hoy como MASP.

La del centro artístico fue probablemente su obra de mayor reconocimiento. Y ya no solo por la estructura en sí, un bloque de 70 metros de frente suspendido por dos pórticos de hormigón teñidos en rojo. Con aquel cuerpo contundente la arquitecta pretendía generar un cambio radical en el corazón de la metrópolis, tanto en cuestiones museísticas como, sobre todo, a nivel del espacio público que el complejo planteaba. Porque era una de sus ambiciones. La parcela del museo ocupaba el lugar del antiguo Belvedere Trianon, hasta entonces condicionado por los deseos de las fortunas locales. Lina Bo Bardi buscó subvertir esa realidad por una más amplia y dinámica, abierta a toda la ciudadanía. Ella quería que el pueblo se acercara al arte, que fuera un sitio donde los niños jugaran de sol a sol.

Otra vista del Museu de Arte de São Paulo (MASP) a cargo de Lina Bo Bardi. Foto: Fernando Moral.

Una incansable obra

En paralelo al mítico MASP hubo mucho más, porque en su trayectoria Lina Bo Bardi dio rienda suelta a infinidad de inquietudes. Sin ir más lejos, junto con Giancarlo Palanti fundó en 1948 un estudio dedicado a la producción de artesanía brasileña, entre otras actividades, mientras que en el 50 creó Hábitat, la revista que le llevaría a conocer de forma muy directa a la escena de la arquitectura nacional. Trabajó de manera insaciable. Diseñó muebles entre los que figura la Cadeira Beira de Estrada, escenografías a la altura de Ópera de Três Tostões y exposiciones como Caipiras, Capiaus: pau-a-pique. En su legado dejó trajes, carteles, todo tipo de trabajos donde la creatividad fuera necesitada y donde ella se comprometía al 100%.

A lo largo de la trayectoria de la italiana tampoco se puede pasar por alto Salvador de Bahía en la costa este. Allí construyó en 1958 la Casa do Chame-Chame en una manzana ovalada, una de sus pocas viviendas privadas que levantó casi al unísono con su humilde Casa Valéria P. Cirell. En ambas la vegetación se consagraba como el elemento madre. Cubría techos y fachadas creando cuerpos orgánicos que se integraban a la perfección con el exuberante paisaje del alrededor y con un estilo que contrastaba, fuertemente, con el de su Casa de Vidro en la capital brasileña. Estos proyectos domésticos fueron una suerte de antesala de su propuesta para la Nova Prefeitura de São Paulo (1990-1992). 

Exteriores de la Casa do Chame-Chame. Foto: © Instituto Bardi / Casa de Vidro.

Ilustración de la propuesta de la italiana para la Nova Prefeitura de São Paulo. Foto: © Instituto Bardi / Casa de Vidro + Lina Bo Bardi.

Mucho más que arquitectura

Que esas viviendas las alzara a principios de los 60 es un dato crucial. Sobre todo teniendo en cuenta lo ocurrido entre medias: a Lina Bo Bardi le propusieron dirigir el nuevo Museu de Arte Moderna da Bahia, y al mando estuvo entre 1958 y 1964 con un proyecto que pretendía darle un giro radical al Solar do Unhão del XVI en el que se establecería el museo. Con él fue capaz de limpiar, ordenar y fundar un espacio público de relevante magnitud y significado. Las edificaciones originales se pusieron en valor empleando técnicas constructivas cercanas y los pobres añadidos se eliminaron, armando así una plaza que todavía mira sobre la impresionante bahía de Todos los Santos.

Por no hablar de lo que la arquitecta concibió adentro. Aspiró a crear un programa educativo, una institución dedicada al arte más inmediato y sencillo. Un lugar donde sentir los valores de piezas artesanales humildes, de iconos de la cultura popular, diseños que abrieran nuevos debates. Aunque esta visión que Lina Bo Bardi impulsó en realidad ya la había predefinido en una exposición/manifiesto en 1959 para la V Bienal de São Paulo, titulada Bahia no Ibirapuera. La muestra presentaba la realidad del pueblo baiano a través de su artesanía afrobrasileña, imaginaría religiosa, exvotos y orixás do candomblé. En esencia, un mundo que se descubría en un set de árboles de papel con el suelo cubierto de hojas de eucalipto.

Perspectiva del Solar do Unhão. Foto: © Instituto Bardi / Casa de Vidro + Armin Guthmann.

Exposición Bahia no Ibirapuera en 1959. Foto: © Instituto Bardi / Casa de Vidro + Miroslav Javurek.

Compromiso popular

La ambición de la arquitecta por lo público también se vio en SESC – Fábrica da Pompéia, la antigua tonelería que recuperó entre 1977 y 1986 restaurando sus viejas naves y ampliándolas bajo la idea de ofrecer un programa democrático. Allí se emplazaron pistas deportivas, teatro, biblioteca, talleres y una gran sala de estar, una suerte de plaza cubierta por las antiguas cerchas industriales con un pequeño regato de agua, dispuesto a acoger todo tipo de actividades abiertas a cualquier ciudadano. Se podría decir que la italiana definió una pequeña ciudad de ocio y disfrute real para sus habitantes.

Lo hizo desde el estudio del lugar, de sus gentes, de todas las preexistencias, en una línea de trabajo parecida a su Ladeira da Misericórdia de 1987, rescatando en este caso un pequeño frente de viviendas en ruinas, de nuevo en su sentida Bahía. Al proyecto le agregó comercios y un restaurante con la intención de reactivar el desnivel con el que contaba la zona. Pero estas preocupaciones no eran nuevas en la trayectoria de Lina Bo Bardi. Y es que, bastantes años antes, en 1951 ya había planteado unos estudios para las Casas econômicas en los que proyectó su idea de la construcción integrada al entorno. La propuesta albergaba el intenso discurso social, cargado de política, de forma análoga al de la mayor parte de referentes del diseño del XX.

Ilustraciones de las Casas econômicas. Foto: © Instituto Bardi / Casa de Vidro + Lina Bo Bardi.

Pasarelas y vistas externas del bloque deportivo de SESC – Fábrica da Pompéia. Foto: © Instituto Bardi / Casa de Vidro + Rômulo Fialdini.

Restaurante de Ladeira da Misercórdia durante sus obras en 1987. Foto: © Instituto Bardi / Casa de Vidro.

Una de las ilustraciones que hizo la arquitecta sobre la Ladeira da Misercórdia. Foto: © Instituto Bardi / Casa de Vidro + Lina Bo Bardi.