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Jardines caóticos, pan de oro en las paredes e Iggy Pop recitando poemas: Stefan Brüggemann inaugura su casa-estudio en Ibiza

Fotografía: Daniel Schäfer / Estilismo: Erika Gómez
Arquitectura: Alberto Kalach

Además de plantearse como una residencia para creativos, la vivienda de este artista a cargo del arquitecto mexicano Alberto Kalach resulta un magnífico manual de diseño. Su caparazón sirve para comprobar qué ocurre cuando la estética balear se da la mano con un brutalismo muy monacal.

Es un lugar donde se cultivan las ideas, y donde tengo a la vez mi estudio, mi casa y mi jardín”. Así describe su preciado refugio el artista mexicano Stefan Brüggemann. Se trata de una vivienda diseñada por uno de sus compatriotas, el reconocido arquitecto Alberto Kalach, a lo largo de una parcela de 30.000 metros cuadrados en el centro de Ibiza. Stefan se hizo con el terreno en 2016, pero no fue hasta poco antes de la pandemia cuando contactó a Alberto para crear este proyecto desde cero. “Siempre me interesó su trabajo como arquitecto, y al proponerle la casa conectamos muy bien. Queríamos hacer un experimento inspirándonos en el estilo de las casas payesas con ventanas pequeñas, pero con una propuesta de arquitectura contemporánea”, explica.

Salón con sofá Soriana de Afra y Tobía Scarpa para Cassina, y sillón Pyrenees y consola de acero negro, ambos de Fredrikson Stallard. La mesa de centro es de Willy Rizzo y las butacas, de Arne Norell. En portada, la piscina frente a la casa proyectada por Alberto Kalach.

Retrato de Stefan Brüggemann, en el estudio de su residencia en Ibiza, con una de sus obras al fondo.

La salida al jardín desde el salón-comedor sirve también para filtrar adentro una buena dosis de iluminación natural.

El resultado de esta larga aventura fue una casa de estilo “brutalista mediterráneo”, tal y como la describe Stefan Brüggemann, elaborada con bloques de hormigón gris que contrastan con las construcciones blancas de la zona. El objetivo es que la habiten diferentes artistas y escritores para que trabajen en sus propios proyectos. “No es una vivienda de veraneo o de vacaciones, es una casa-residencia de productividad intelectual y para el intercambio creativo”, relata el artista, que vive y trabaja entre Ciudad de México, Londres e Ibiza. El inmueble, el primero que el arquitecto mexicano diseña en Europa, está formado por un gran salón-comedor central, cocina, sala de televisión, habitación de huéspedes, habitación principal, cuatro baños completos y un amplio estudio de trabajo en el sótano.

Un reflejo de su propietario

Stefan Brüggemann acostumbra a trabajar con una gran variedad de técnicas como la pintura, el dibujo, la escultura y el vídeo, con claras influencias del grafiti y el arte callejero y con un predominante uso del texto como herramienta para el análisis y la crítica social. Algo que se ve reflejado en el salón, lugar en el que se ubica la única pieza de arte propia que instaló en la casa. Aquí las paredes aparecen tapizadas con hojas de pan de oro donde vienen grabados sutilmente algunos de sus poemas bajo relieve, planteando así un destello de luz y ligereza que contrasta con el diseño sobrio del exterior. Además, la instalación se acompaña de una curiosa pieza sonora de Iggy Pop, en la cual el cantante narra los textos de Stefan.

La casa de hormigón de Stefan Brüggemann se construyó en una parcela de 30.000 metros cuadrados en el centro de Ibiza.

Vista del salón-comedor. A la derecha, cocina diseñada por el estudio Habitación116. El suelo de la casa es de recinto, una piedra volcánica de México.

Mesa de piedra belga diseñada por Habitación116 con sillas Kentucky de Carlo Scarpa para Bernini.

Las paredes cubiertas con pan de oro tienen grabados poemas de Stefan Brüggemann. La instalación se llama Hyper-Palimpsest (2022) y viene acompañada de una pieza sonora de Iggy Pop, en la cual el cantante recita los textos.

Nueva vista del comedor.

“A mí no me gusta recitar mis poemas. Siempre pensé que Iggy sería mi voz ideal y se logró que lo grabara”. El interior de esta casa-estudio también alberga otras piezas particulares, desde un sofá Pyrenees de Fredrikson Stallard y el sillón Soriana de Afra y Tobía Scarpa para Cassina, ambos en el salón, hasta una mesa brutalista en la zona del comedor diseñada por el estudio de interiorismo mexicano Habitación116, que también proyectó la cocina, los baños, los armarios de las habitaciones y el piso de recinto gris oscuro elaborado con lava proveniente de México. No obstante, la joya de esta casa reside en sus entrañas. Concretamente en el sótano, lugar en donde se ingeniaron las obras de la exhibición White Noise que Stefan presentó desde septiembre hasta el pasado enero en la sede de Los Ángeles de la galería Hauser & Wirth.

El arquitecto mexicano Alberto Kalach diseñó estas ventanas en forma de cruz con vidrio rojizo para darles más luz y personalidad a las escaleras que conducen al dormitorio principal.

Interiores del estudio de Stefan Brüggemann. En la pared, obras White Noise que Stefan exhibió hasta el pasado enero en Hauser & Wirth.

Otra vista de las ventanas cruzadas.

Dormitorio principal donde descansa Stefan Brüggemann, acompañado con cama de Hogo y lámpara de pie Toio de Achille y Pier Giacomo Castiglioni.

Así luce el dormitorio de huéspedes.

Vista de uno de los cuartos de baño de esta vivienda en Ibiza.

Bellísimo desorden natural

Aunque en un principio el arquitecto iba a diseñar el paisajismo, la pandemia y la distancia retaron a Stefan a explotar la jardinería como otra forma de expresión artística. “Como ya estaba acostumbrado a trabajar con formas, colores y volúmenes, se me hizo más fácil de lo que pensaba”, reconoce. “Traté de crear un jardín caótico y anarquista. Las más de 100 especies de plantas diferentes las puse en competencia, plantándolas unas sobre las otras para que se entrelazaran”. Alrededor de la gran piscina circular diseñada por Kalach, Stefan generó una especie de anfiteatro para facilitarle a cualquiera que se sumerja en ella una vista panorámica del jardín y sus colores. “Gracias a Alberto me metí en la jardinería, algo que no tenía planeado, pero al fin y al cabo es un reflejo de lo que me da esta casa-estudio: trabajar la creatividad”.

El arquitecto optó por no agregar ningún tipo de recubrimiento en el exterior para que se apreciara la estructura de hormigón.

El inmueble tiene inspiraciones de las casas payesas con ventanas pequeñas, pero con una propuesta contemporánea.

Alrededor de la piscina destaca un anfiteatro que permite observar con facilidad las texturas y colores del “jardín anarquista” diseñado por Stefan Brüggemann.

Más de 100 especies acompañan la parcela ibicenca.

El artista Stefan Brüggemann frente a su casa en la isla balear.