Benedetta Tagliabue: “Estoy segura de que Barcelona, en un futuro, volverá a confiar en los arquitectos”

Desde su estudio en la Ciudad Condal la italiana habla con MANERA sobre las obras que lleva entre manos, cómo empezó su relación con Enric Miralles y el premio que su fundación otorga con el IED Barcelona a las nuevas generaciones que definirán el mañana del diseño. Somos todo oídos.

Si cada vez es más insólito que una gran estrella de la arquitectura conceda entrevistas, que lo haga sin un responsable de prensa al lado supervisando la conversación resulta algo ya surrealista, casi anacrónico. Pero es que no solo eso. Es que al otro lado del teléfono, Benedetta Tagliabue (Milán) se anima incluso a compartir a lo que se ha dedicado antes de acudir esa misma mañana al estudio. Su labrador Milet sufre de un grave problema de caderas y el veterinario le ha aconsejado nadar. “Como tenemos una pequeña piscina, había que encontrar la manera de que el perro se meta al agua. ¿Y qué es lo que he hecho? Reutilizar unas gradas de madera que yo había construido para otro sitio de la casa”.

400 metros cuadrados contiene en total la vivienda a la que se mudaron Benedetta Tagliabue y Enric Miralles en Barcelona. Se trata de una casa del XVIII que sigue los preceptos del barri Gòtic en que se ubica (foto: Klaus Frahm). En portada, la arquitecta italiana en su estudio EMBT Architects (foto: Silvia Conde).

Otro retrato de Benedetta Tagliabue. Foto: Sergi Alcázar.

Vista de los interiores de la vivienda barcelonesa de ambos arquitectos, la cual albergó en su día un almacén de bolsos. Foto: Klaus Frahm.

Al que se refiere la italiana es uno de los tantos ejemplos de reciclaje que pueden verse en su vivienda en la parte antigua de la capital catalana, partiendo del hecho de que la propiedad en sí era un antiguo almacén de bolsos. Sus baldosas hidráulicas originales hoy siguen presentes, igual que algunos de los objetos que antes había en los muros. O los cajones de oficina que se encontraron al entrar a vivir –“eran feísimos”, recuerda riéndose- y a los que todavía les encuentra utilidad. Ahora bien, cuando habla de esta vivienda, Tagliabue lo hace en plural, y es lógico: aquí se mudó con el barcelonés Enric Miralles, fallecido en el año 2000, quien fue su pareja en lo personal y el arquitecto con el que fundó en 1994 el despacho EMBT Architects que aún ella dirige en la Ciudad Condal.

Así fueron los comienzos

Su historia con Miralles también la cuenta, remontándose a la revista de arquitectura Utopía que había montado con varios compañeros de facultad. Eran los años 80. “Hablo de un momento en el que si estudiabas por ejemplo en Venecia, como hice yo, no te enterabas de lo que pasaba en Milán, por no hablar de Copenhague o Barcelona. Nosotros estábamos abiertos al mundo, de ahí el tema de la utopía”, explica. Llegó un día en que los astros se alinearon: Benedetta Tagliabue hizo su tesis en Nueva York, el arquitecto daba una conferencia en la Universidad de Columbia y allá que fue ella. Quería entregarle uno de los últimos números de la revista en el que sus colegas habían entrevistado al catalán.

No pasó mucho tiempo hasta que los dos resolvieron su primer proyecto en conjunto, la misma tesis de la italiana. “Paseando por el Central Park le conté el interés que le veía a esa locura por el wellness que estaba naciendo, sobre todo en Estados Unidos”. Juntos acabaron inventando para el famoso parque de Manhattan un centro que reunía baños turcos, gimnasio y un museo. “Pero el proyecto más importante, de los reales que hicimos, fue nuestra casa en Barcelona”, reconoce, y señala que en ella experimentaron y aprendieron rasgos de la arquitectura que luego dejaron patentes en edificios como el Mercat de Santa Caterina, a pocos metros de su hogar.

Enric Miralles y Benedetta Tagliabue trabajando en la planificación de una de sus obras. Foto: David Cheskin.

Entrada al despacho EMBT Architects en Barcelona, que también cuenta con sede en París y Shanghái. Foto: David Cabrera.

Vista renderizada de la Century Square que el estudio al mando de Benedetta Tagliabue está rediseñando en Shanghái.

La parroquia San Giacomo en Ferrara, Italia, es otro de los proyectos que el despacho barcelonés ha firmado en los últimos años. Foto: Roland Halbe.

De nuevo, esta iglesia que en EMBT Architects resolvieron mediante un diálogo de madera y hormigón. Foto: Roland Halbe.

Lo que está por venir

El mercado ha sido, también, una de sus obras más reconocidas hasta la fecha. O al menos de las que mayor visibilidad dio al estudio a principios de siglo, abriéndole las puertas a nivel internacional a proyectos monumentales del estilo de los que en 2024 llevan entre manos, que no son pocos. Mientras andan con estaciones de metro en París y Nápoles, una plaza en Shanghái avanza a su debido ritmo, en paralelo a la costa adriática de Rímini, una ciudad italiana junto a San Marino cuyo enorme aparcamiento pasará a ser una zona verde frondosa a modo de paseo marítimo natural. A estas alturas de año, por otro lado, se está planificando ya la que será la segunda edición del Premio IED Enric Miralles y Benedetta Tagliabue a la Mejor Tesis de Diseño de Interiores del IED Barcelona.

El año pasado el galardón se lo llevó la alumna Adda Bjarnadóttir con su proyecto Palette Playground. La islandesa había planteado crear en la Masía Can Reon de Tiana, en Barcelona, un centro de investigación sobre proteínas alternativas plant-based, respetando además el patrimonio arquitectónico y paisajístico del lugar. La fundación de Miralles también le otorgó la mención de honor a Pia Martí y Patricia Belma Tudela por bajar a la realidad espacios para la observación y conservación de la fauna. En muchas de estas ideas, la italiana se ve un poco reflejada: en las nuevas generaciones percibe el idealismo con el que ella empezó y que tan necesario considera en la figura de un arquitecto.

“Esas ganas por cambiar el mundo es lo que define a nuestra profesión, y yo sigo viéndolas entre los que empiezan. Solo que a veces la sociedad es la que no deja paso al idealismo. A menudo se nos ha visto a los arquitectos como, sencillamente, un paso para llegar a una realización puramente económica”. En la Ciudad Condal por ejemplo, durante los últimos años, según Benedetta Tagliabue se ha considerado que los edificios y espacios públicos podían resolverse mediante otros actores. “Yo creo en una ciudad con mucho más verde y lugares para pasear”, concluye. “Pero no soy para nada pesimista. Sé que en cualquier momento Barcelona volverá a confiar en nosotros. Y cuando eso pase, ahí estaremos, dispuestos a ayudarla”.

Así es la maqueta de Palette Playground. El proyecto, a cargo de Adda Bjarnadóttir, ganó en 2023 el Premio IED Enric Miralles y Benedetta Tagliabue a la Mejor Tesis de Diseño de Interiores del IED Barcelona.

Esta es la forma que adoptará el paseo marítimo de Rímini tras el proceso de naturalización del despacho barcelonés.

Otro interior del estudio EMBT Architects que crearon Enric Miralles y Benedetta Tagliabue, hoy al mando de su dirección. Foto: David Cabrera.