Brutalismo en Madrid: los 10 edificios brutalistas que debes tener en el radar

Fotografía: Roberto Conte

La capital española atesora grandes ejemplos de una de las corrientes que más impactaron en la arquitectura del siglo XX. En MANERA descubrimos cuál es la historia que hay detrás de sus imponentes fachadas de hormigón.

Cualquiera que haya estudiado la arquitectura del siglo pasado sabrá que España no solo vivió del Modernismo. Durante el XX aterrizaron en el país muchísimos otros estilos, y uno de ellos fue sin duda alguna el que bebió de la obra Unité d’Habitation de Le Corbusier en Marsella. Apostando por líneas simples y reducidas a su mínima expresión, y con una fuerte predilección por el hormigón como material constructivo, Madrid abrazó de los años 60 a los 80 el llamado estilo brutalista en toda una serie de edificios todavía en pie. A continuación analizamos un buen listado de ellos al detalle, dejando entrever cuáles han sido sus mayores aportaciones al paisaje de la ciudad.

Vista del Edificio Princesa, uno de los grandes ejemplos de arquitectura brutalista en el centro de la capital española. En portada, la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. 

Así es el complejo residencial Galaxia, también de estética brutalista. Foto: Estudio Lamela.

Características de la arquitectura brutalista

Lejos del manierismo y la ornamentación de otros estilos arquitectónicos, el brutalismo se caracteriza por la simplicidad estructural. A través de materiales como el hormigón visto sin ningún tratamiento (de ahí que el nombre provenga de breton brut, cemento crudo en francés), esta corriente busca ceñirse a la función con la filosofía del menos es más. A la vista queda con sus muestras internacionales más famosas, pasando por la Torre Velasca de Milán o el Barbican Centre de Londres. Aunque hay muchos más ejemplos, y especialmente a lo largo de la capital española como bien demuestran los 10 edificios que en MANERA desgranamos ahora.

Principales edificios brutalistas en Madrid

Entre los icónicos ejemplos del brutalismo madrileño destacan obras colosales de Fernando Higueras, Javier Carvajal o Miguel Fisac, varios de los arquitectos que durante el XX dieron rienda suelta a este estilo mediante edificios de toda tipología, casi como si de castillos en medio de la ciudad se trataran. Desde viviendas particulares a iglesias, pasando por complejos de oficinas o incluso centros dedicados a la enseñanza.

01. Torres Blancas

Su historia es difícil que pase desapercibida, sobre todo porque se ha convertido en un icono de la ciudad. Y es que las Torres Blancas de Madrid no son un ejemplo de arquitectura brutalista cualquiera. El edificio nació a raíz del empresario Juan Huarte, quien quería construir viviendas de lujo en el centro de la capital y, para ello, le pidió al arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza que hiciera lo que mejor se le daba: sorprender. Y vaya si lo hizo. Él alzó en 1969 dos torres de hormigón armado con forma de cilindro, cada una de 71 metros de altura, con jardines interiores, piscina en la azotea y un total de 23 plantas que todavía cuentan con sus balcones originales escalonados, asemejándose a las ramas de los árboles. Lo cual no es arbitrario puesto que, para esta obra, su autor se inspiró en la fijación orgánica de la arquitectura tradicional japonesa.

Vista del edificio Torres Blancas.

El complejo de Francisco Javier Sáenz de Oiza es ya uno de los grandes iconos del brutalismo en Madrid.

Otra imagen de la arquitectura de hormigón con la que cuenta Torres Blancas.

02. Edificio Princesa

Fernando Higueras resultó ser el arquitecto elegido en 1967 para levantar en Madrid este bloque de viviendas militares el cual, al terminarse de construir en el 75, supuso un soplo de aire fresco en las edificaciones del momento. Porque ofrecía mucho más que una casa. Su estructura de hormigón blanco se planteaba a modo de jardín urbano, puesto que la máxima preocupación de Higueras era ingeniar un complejo abierto a los sentidos, donde la vegetación, desde enredaderas a hiedras y plantas colgantes, jugara un papel importantísimo. Y el arquitecto lo logró, de un modo parecido a tal y como lo hizo Secundino Zuazo con su Casa de las Flores en el barrio madrileño de Argüelles. O José Antonio Coderch y la Casa Ugalde en la costa barcelonesa.

Fachada del Edificio Princesa en Madrid.

03. Casa Carvajal

El que en su día fue el catedrático más joven de España, y la figura que transformó la escuela de arquitectura de Madrid en un referente internacional, plasmó su visión en la vivienda que alzó para él y su familia a las afueras de la capital. Javier Carvajal tenía claro que su casa debía respirar tranquilidad y desconexión e, inspirándose en la Alhambra de Granada, en 1969 trazó una residencia alrededor de dos patios interiores mediante una sola planta que se iba adaptando a la parcela. Hoy la obra se puede visitar al completo, pudiendo descubrir de qué manera la fachada brutalista concede todo el protagonismo a la vegetación circundante.

La Casa Carvajal se erige a las afueras de Madrid como un remanso de paz. Foto: Casa Carvajal.

El brutalismo se observa en cada rincón de la parcela de este proyecto. Foto: Casa Carvajal.

Vista de la vegetación predominante en el proyecto de Carvajal. Foto: Casa Carvajal

Una de las terrazas de la vivienda. Foto: Casa Carvajal

04. Complejo residencial Galaxia

Tal vez Antonio Lamela supuso uno de los arquitectos que más rienda suelta dio al brutalismo en Madrid durante la segunda mitad del XX. Y no solo porque suyo fuera el Estadio Santiago Bernabéu, claramente ceñido a la corriente. También porque desarrolló toda una serie de obras estructuradas en hormigón como este complejo residencial ubicado en Moncloa, el cual diseñó de 1966 a 1974 de una forma insólita en la capital. Aprovechando el desnivel existente entre las dos calles paralelas del edificio, creó en su interior un doble nivel comercial (lleno de tiendas), además de una manzana abierta con jardines urbanos y fachadas ligeramente suspendidas.

Detalle de la original construcción de este edificio residencial. Foto: Estudio Lamela.

Exteriores del complejo Galaxia. Foto: Estudio Lamela.

05. Facultad de Ciencias de la Información de la UCM

A escasos kilómetros de la Galaxia de Lamela, concretamente en la histórica Ciudad Universitaria, destaca esta facultad de la Complutense de Madrid. Ciñéndose una vez más al estilo brutalista, la proyectaron los arquitectos José María Laguna Martínez y Juan Castañón Fariña entre 1971 y 1979. Una edificación que se dilató en el tiempo y se construyó en dos fases, y que en su momento llamó la atención por la forma en que logró adaptarse a una parcela con una pendiente súper pronunciada. Aunque no solo eso. Dado el misterio y la intriga que generaba su fachada casi monolítica de hormigón, esta facultad sirvió de escenario durante el rodaje de Tesis, la película de 1996 con la que Amenábar despuntó por primera vez.

Con su construcción, la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense es uno de los claros ejemplos del brutalismo madrileño. 

06. Iglesia de Santa Ana

Nadie se imaginaba en 1971 que el distrito madrileño de Moratalaz contaría con una parroquia que hoy se analiza en muchas facultades de arquitectura. Y no es para menos. Su autor, el arquitecto Miguel Fisac, planteó un complejo completamente brutalista, reducido a su mínima expresión, que sorprendió en su momento (y sigue haciéndolo) precisamente por ese caparazón racionalista exento de ornamentos, en un solar con seis metros de desnivel y entre bloques residenciales en altura. Sobre la obra en sí hablan en la propia fundación del arquitecto, haciendo hincapié en una de las genialidades del proyecto: “Frente a la ligereza del hormigón exterior, el interior de la parroquia produce el efecto, si bien ilusorio, de masa, peso y contundencia”. Y más todavía cuando se observa de cerca el lucernario que ilumina el altar, el cual sobresale de una cubierta realizada en su día exclusivamente con vigas huecas.

Vista de la arquitectura interior de la iglesia. Foto: Fundación Fisac.

Otra imagen de la iglesia de Santa Ana cuya construcción la firmó Miguel Fisac. Foto: Fundación Fisac.

07. Edificio IBM

Miguel Fisac también se ocupó de diseñar entre 1966 y 1969 la sede de IBM en Madrid. Lo hizo en el número cuatro del Paseo de la Castellana, y en un solar que acumulaba una excesiva cantidad de luz. ¿Qué hizo el arquitecto para remediarlo? Creó una fachada de cortinas de hormigón verticales que todavía hoy filtran la iluminación natural, evitando que incida directamente en el interior del complejo, gracias a toda una serie de piezas que revisten el caparazón del edificio. En esencia, se trata de cáscaras de centímetro y medio de espesor que, según llegó a afirmar el arquitecto, en Abu Dabi se las copiaron aunque con un formato macizo que las hacía pesadas. Todo lo contrario a las de Fisac. Las suyas eran huecas, se podían instalar fácilmente y, casi 60 años después, aún en la actualidad siguen resultando todo un acierto.  

El edificio de IBM se erige en el centro de Madrid como otro de los ejemplos de brutalismo madrileño.

Detalle de las cortinas de hormigón verticales que configuran la construcción de este complejo.

08. Instituto del Patrimonio Cultural de España

Con el cambio de siglo se declaró Bien de Interés Cultural, y con razón. Porque este proyecto alzado en 1985 por los arquitectos Fernando Higueras y Antonio Miró es la expresión más clara del brutalismo. Construida mediante hormigón armado, la estructura circular del edificio a algunos les recuerda a una nave espacial. Mientras que a otros a una corona de espinas. Lo que sí está claro es que el complejo supuso en su momento un ejemplo adelantado de sostenibilidad, puesto que aprovecha al máximo la luz solar. Y eso se vio en muchas de las escenas que se han rodado aquí adentro, como las de La piel que habito de Pedro Almodóvar. O las de la película Tiempo después, de José Luis Cuerda.

Así es la imponente arquitectura del Instituto del Patrimonio Cultural de España.

Entrada al edificio del IPC.

Otra panorámica de este original complejo brutalista en Madrid.

09. Sede de UGT

Otro de los iconos brutalistas de Madrid da la bienvenida a todos aquellos que llegan a la capital española por Avenida de América. Quienes así lo hagan, seguro que habrán podido reparar en la antigua Casa Sindical Provincial de Madrid proyectada por los arquitectos Santiago de la Fuente Viqueira y Antonio Vallejo Acevedo, quien hace poco concedió una entrevista para hablar de esta obra, de las más icónicas de su trayectoria. Sobre todo porque, para alzarla, según cuenta él, se utilizaron placas de hormigón armado como respuesta al alto tráfico de la zona y al fuerte impacto que podía generar la contaminación. Con el empleo de tal material, lo que se consiguió es que la sede de la UGT, desde el primer día, obtuviera el color que en realidad iba a adquirir con el tiempo, evitando así el envejecimiento prematuro de la construcción.

Fachada frontal de la antigua Casa Sindical Provincial de Madrid.

10. Facultad de Ciencias Geológicas de la UCM

Entre las joyas del conjunto histórico de Ciudad Universitaria siempre destaca este edificio brutalista de 1969. Y precisamente porque su autor, el arquitecto Fernando Moreno Barberá, supo plasmar su concepción modernista y racional (muy parecida a la de José Antonio Coderch, Alejandro de la Sota y José Mª Sostres) en un complejo educativo descomunal que difícil es que pase desapercibido. En él se revela lo mucho que Barberá bebió de Mies van der Rohe y de Le Corbusier, cosa que también es apreciable en otras obras suyas a la altura del Complejo Educativo de Cheste en Valencia, donde el arquitecto desarrolló gran parte de su carrera. Hasta el punto de que él también firmó allí la Facultad de Derecho, la que fue la Facultad de Filosofía y Letras y la Escuela de Agrónomos.

La imagen revela el racionalismo al que se inscribe esta facultad universitaria en Madrid.

Otros referentes de la arquitectura brutalista en España

Más allá de Madrid, el brutalismo también caló hondo a lo largo de todo el país durante la segunda mitad del XX. Prueba de ello es el edificio Walden 7 que diseñó a las afueras de Barcelona Ricardo Bofill, completado en 1975, donde el arquitecto combinaba rasgos constructivos brutalistas con su ideal de la vivienda colectiva. ¿Más ejemplos? Precisamente la casa que concibió Bofill para él mismo, conocida como la Fábrica, así como la Iglesia Santa María de Sales, levantada en 1967 en Viladecans por Robert Kramreiter. El Palacio de Congresos y Exposiciones de la Costa del Sol en Torremolinos, de Rafael de La-Hoz y Gerardo Olivares. O el inolvidable Hotel Claridge proyectado en Alarcón por Roberto Puig.

* Especial agradecimiento a Roberto Conte por las fotos cedidas para este artículo.