El TAC! invade Vigo con un homenaje a las bateas y la pesca tradicional

Fotografía: Franzisco González

Una batea en tierra firme. Así enciende el debate el TAC! sobre la reflexión del uso de los espacios urbanos en nuestras ciudades. La arquitectura vuelve a estar en boca del ciudadano gracias al festival, esta vez en la ciudad gallega.

Una paseante se acercó durante la inauguración del TAC! en Vigo y preguntó, “¿Qué es esto?”. Fue ahí cuando el proyecto ganador de la tercera edición del festival cobró sentido. Porque lo que se encontraba frente a la curiosa ciudadana era ni más ni menos que una batea. Una plataforma de pesca de mejillones que ha habitado las costas viguesas durante siglos, pero que casi nadie ha podido ver fuera del agua, en medio de una plaza, como relumbra ahora, gracias a la idea de los arquitectos Óscar Cruz García y Pablo Paradinas Sastre y el esfuerzo del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, la Fundación Arquia y el Concello de Vigo.

Instalación ¡Qué Faena(r)!, en la recientemente reformada Porta do Sol, en Vigo. 

Tras dos ediciones donde el TAC! ha viajado desde Granada a San Sebastián, pasando por Valencia, el Festival de Arquitectura Urbana vuelve en esta tercera ronda a Vigo. Aquí, el nuevo pabellón efímero acogerá todo tipo de actividades hasta el 14 de julio, antes de seguir con su siguiente parada en San Fernando, Cádiz. Pero eso será en septiembre. De momento, el protagonista es el proyecto diseñado por Cruz y Paradinas, al que han bautizado como ¡Qué Faena(r)!. “Faena la nuestra, que en un mes tuvimos que parar el mundo, venir de Madrid a Galicia y entablar una red de artistas, artesanos y arquitectos”, bromean los creadores. Lo necesario para dar forma a la instalación en tiempo record. 

La estructura aúna los elementos de una batea con las redes de la pesca tradicional.

El pabellón acogerá actividades hasta el 14 de julio alrededor de sus vigas, redes, aceros y granitos.

El foco en lo propio, el mar y lo social

Si el año pasado el valor de la arquitectura efímera residía en dar un sentido a lugares limítrofes o no-lugares en la ciudad, en esta edición la reflexión viaja al centro de la urbe. La regeneración de los centros urbanos desde lo local, la pequeña escala y la sostenibilidad. El escenario para repensar el espacio público desde la proximidad ha sido la Porta do Sol de Vigo, y qué mejor manera que rendir un poético homenaje a la economía tradicional local con esta estructura formada por colgantes redes de pesca sobre una batea. 

En palabras de los arquitectos, ¡Qué Faena(r)! “estudia lo vernáculo proveniente de la tradición aplicada a un territorio que se creía consolidado”. Además, prosiguen, “establece un diálogo con las nuevas prácticas arquitectónicas como principal motor de cambio en un espacio público con unos nuevos condicionantes topográficos, climáticos, sociales, económicos, demográficos y productivos”. 

La madera nueva es de eucalipto, una especie invasora en los bosques gallegos.

Materiales recuperados

Redes de pesca, bombos oxidados, bloques de granito… Todos los elementos cuentan aquí con una segunda oportunidad, empezando, por supuesto, por la propia madera de bateas. Tras su primera vida útil en las aguas atlánticas, en constante contacto con las mareas y la sal, la madera adopta una personalidad única, una textura de lo más singular. Desecharla sería una locura. Por eso, la labor de carpintería de Fran Millán y Frouma Atlantic Wood es esencial para la recuperación de este material, tal y como se muestra en las vigas del pabellón del TAC!. Por otro lado, la diseñadora gallega Amalia Puga y la asociación de Redeiras Atalaia, unidas por el propósito de limpiar de redes abandonadas el fondo marino, han sido las autoras de la gran red que rodea, con gran monumentalidad, la instalación.

Los grandes bombos sirven de flotadores en la ría de Vigo. 

Dos viandantes debaten sobre la obra de Cruz y Paradinas.

El TAC! lo ha vuelto a hacer. La instalación de Óscar Cruz García y Pablo Paradinas invita a la reflexión sobre el espacio público, estudiando, además, la tradición local. ¡Qué faena(r)! reivindica los oficios locales invitando al ciudadano a tocar por primera vez sus enormes bidones de acero que hacen la batea flotar, apreciando de cerca el el color rosa del granito gallego y entendiendo su función como contrapeso, gravedad y equilibrio. Una obra que aúna el Mar de dentro, con la batea gallega, y el Mar de fóra, con la red como símbolo de la pesca tradicional. Próxima parada, San Fernando.

Madera de batea, erosionada por el paso del tiempo, el mar y la sal. Foto: José Guilherme Marques.

Los arquitectos y artífices del pabellón Óscar Cruz García y Pablo Paradinas Sastre, en la inauguración. Foto: José Guilherme Marques.

Red cosida por la diseñadora gallega Amalia Puga y la asociación de Redeiras Atalaia.