Fotografía: Manolo Yllera

Exótica Cádiz: 1.800 palmeras y especies tropicales en un hotel que mira al mar

Muy cerca de la ciudad andaluza, alrededor de tres hectáreas de plantas engalan con naturaleza el Royal Hideaway Sancti Petri, cuyo jardín recorremos de la mano de su paisajista Isabel Alguacil.

Ranas, carpas y tortugas campan a sus anchas a lo largo de los 35.000 metros cuadrados que ocupa el jardín del Royal Hideaway Sancti Petri, un cinco estrellas en Cádiz. O, mejor dicho, un verdadero oasis perfecto para esos días de verano en los que sopla levante en la colindante playa de La Barrosa. Además de aportar un gran valor biofílico, “los jardines compensan las emisiones de gases derivadas de otros servicios del hotel”, señala Isabel Alguacil, diseñadora del Garden Tour que ofrece el complejo para conocer este espectacular espacio que aspira a convertirse en jardín botánico. En total, seis paradas componen el recorrido. Lo diseñó la paisajista en 2020 como actividad segura en plena pandemia y todavía hoy, tres años después, su propuesta sigue recibiendo asistentes.

También el restaurante con terraza Chez Lumière, diseñado por Jean Porsche e inaugurado hace menos de un año, da la bienvenida a la exuberante vegetación del complejo.

En los caminos y junto a los elementos arquitectónicos se han incorporado especies silvestres que aportan colores y texturas emocionantes cada temporada.

Otra vista del restaurante del Royal Hideaway Sancti Petri.

Gran oficio en el asunto

En cada estación varios códigos QR permiten el acceso a un podcast en caso de no poder asistir al tour guiado de los viernes. Lo curioso del asunto es que, además de aprender sobre paisajismo, tendencias y especies, los huéspedes y visitantes pueden llevarse a casa conocimientos técnicos sobre cómo diseñar un jardín propio. Lo explica Alguacil, subrayando que ese fue uno de los objetivos iniciales el cual pudo cumplir desde un primer momento. Porque experiencia tiene, y de sobra. Tras formarse en la escuela Castillo de Batres en 2006, “cuando aún no había estudios reglados”, la paisajista diseñó jardines residenciales desde su estudio Paisaje Libre y trabajó en una consultoría haciendo estudios de impacto ambiental.

Con la crisis de 2009, Isabel Alguacil se reinventó hacia la comunicación con su blog Paisajes con firma donde, durante casi 10 años, realizó entrevistas a la crème de la crème del paisajismo español, material con el que luego publicó su libro Paisajes por el Mundo. Actualmente trabaja en una empresa de arquitectura e ingeniería firmando proyectos de gran escala, como la reforma del Banco Santander en la capital cántabra. Y, además de ser la diseñadora del Garden Tour en el Royal Hideaway Sancti Petri, también realiza una labor de consultoría con los jardineros del hotel gaditano. “Mi tarea es asesorarles para ir introduciendo cambios, darle un diseño más atractivo con plantaciones nuevas que mantengan la esencia original”, cuenta.

El jardín alberga gran cantidad de especies procedentes del Caribe y el sudeste asiático.

A lo largo de los jardines el agua es protagonista en forma de canal y estanques, que además de generar un recorrido funcionan de aislantes acústicos.

Los exteriores del complejo se plantean, a modo de oasis, como una extensión del jardín presidencial.

Elche tiene mucho que envidiarle

Las actualizaciones de la paisajista saltan a la vista. Hace poco ha diseñado una nueva zona ajardinada en un lateral donde se incluye un curioso “paseo de la fama” de palmeras, plantadas por los artistas que realizan conciertos veraniegos en el hotel. Como Kiko Veneno, Rita Payés, Salvaor Sobral, Juan Perro, Marlango o Monty Alexander, entre otros. El estilo del jardín del Royal Hideaway Sancti Petri, creado en 2007, año en que se construyó la propiedad que ahora opera Barceló, lo define Alguacil. “Podría describirse como tropical mediterráneo adaptado”. Para ella, la intención fue clara desde el principio: “Nuestra idea era trasladar a los huéspedes a lugares exóticos y tropicales para desconectar de la rutina, relajarse y descansar”.

En su origen se plantaron cerca de 1.800 palmeras, siendo la más predominante la Washingtonia Robusta, que han ido creciendo hasta alcanzar los más de 20 metros de altura. “En paisajismo hay que tener en cuenta la sexta dimensión del tiempo”, comenta Alguacil. “Hay que diseñar pensando en cómo va a evolucionar el jardín dentro de 10, 20 o incluso 30 años. Y, en este caso, las palmeras, al crecer, han logrado generar una escala humana en el hotel”. Uno de los grandes atractivos es el canal de agua que conecta todas las zonas. “No solo sirve para marcar un recorrido, sino que el murmullo del agua y las cascadas funcionan de aislante acústico”. La magia, de acuerdo a la paisajista, reside en que funciona como un ecosistema, con plantas acuáticas como los nenúfares y los juncos que filtran el agua y dan cobijo a tortugas y carpas.

Aunque el jardín del Royal Hideaway Sancti Petri sea esencialmente tropical, hay especies como el sauce llorón que añaden un toque romántico y relajado junto al agua.

Los elementos arquitectónicos como balcones, terrazas o pasos albergan también una serie de plantas que aportan frescura al complejo.

Perspectiva interior del restaurante del Royal Hideaway Sancti Petri.

Una pequeña cascada oxigena este circuito cerrado de agua en el que todo funciona en equilibrio. Las plantas acuáticas, como los nenúfares y jacintos de agua, sirven de cobijo para la fauna.

El toque silvestre como moda (y funcionalidad)

Al igual que en todo proyecto de diseño, la paleta de colores es otro de los aspectos a tener en cuenta en cualquier paisajismo. Y en el Royal Hideaway Sancti Petri hay tres que dominan las vistas: el naranja terrizo de los edificios, el azul del mar y el cielo y el verde de los elementos vegetales. “Se trata de una combinación inspirada en la naturaleza, algo que siempre es una apuesta segura”. El toque de Alguacil se puede apreciar en cómo ha introducido algunas plantas para generar variedad tanto en color como en forma. “La tendencia ahora mismo es crear espacios más naturalizados, con plantas de aspecto silvestre y un porte más herbáceo y ligero”. Esta herencia, muy de jardín inglés, puede verse en ciertos rincones del hotel con la introducción de plantas con floraciones campestres. Son perfectas para añadir a un jardín personal, siguiendo una última recomendación de Alguacil: “Las mejores son las plantas preferiblemente autóctonas, por su durabilidad y fácil mantenimiento”.

Las palmeras, plantadas hace varias décadas, han crecido hasta el punto de ocultar los edificios, generando una escala humana que tamiza los grandes edificios distribuidos a lo largo de la loma.

La terraza del restaurante dialoga con los jardines que se convierten en el tapiz vegetal perfecto para disfrutar del verano al aire libre.