Fotografía: Minos Beach Art Hotel

Así es el ‘lujo descalzo’ de este hotel con alma bañado por el mar Egeo

Los 125 bungalós y villas, dispersos entre arena, rocas, vegetación y obras de arte contemporáneo, son el epicentro de la experiencia que propone el Minos Beach Art Hotel en la isla griega de Creta.

Lo que parece una pequeña población mediterránea, con pequeñas casas sesenteras de paredes encaladas que dialogan con las aguas cristalinas del mar Egeo, es en realidad un hotel de lujo, el Minos Beach Art Hotel. De hecho, fue el primero de su clase en Creta cuando fue construido en 1962 y diseñado por Eleni Spanou-Soufli, a su vez, una de las primeras mujeres que se graduaron en Arquitectura en la Universidad Técnica Nacional de Atenas. Hoy, el hotel sigue sin perder su esencia original 60 años después de su creación. Solo un edificio añadido en la entrada que integra algunas suites, así como la reforma de los interiores, dan fe de su evolución en el tiempo.

El diseño original, de la arquitecta Eleni Spanou-Soufli, está inspirado en la arquitectura tradicional de los pueblos pesqueros de Creta en el mar Egeo. En portada, una de las habitaciones que refleja el concepto contemporáneo de este proyecto, así como los tonos tierra apagados, las texturas naturales y un mobiliario sencillo y funcional.

El complejo, ahora recién reformado y ampliado, lo adquirió en 1974 George Mamidakis, quien tuvo la visión de ubicar este edificio en el mapa mundial.

El resto del complejo, no hay más que verlo en cada una de sus imágenes, permanece inalterable manteniendo el carácter que quiso plasmar su arquitecta. Su idea de antaño era inspirarse en la arquitectura tradicional y conectar el hotel ya no solo con la historia y la cultura de Ágios Nikolaus, la ciudad en la que se encuentra. También vincularlo al paisaje de aguas claras y montañas serenas de la Bahía de Mirabello. Cosa que tampoco ha cambiado tras la última ampliación y reforma, a cargo del estudio de arquitectura Odysseas Sgouros, la cual se ha llevado a cabo con el máximo respeto a la riqueza natural de la zona, de tal manera que los 125 bungalós y villas que se extienden a lo largo de 2,5 km de costa parecen absorbidos por el paisaje.

Muchos de los detalles estructurales de este complejo griego se han conservado al detalle.

El paisajismo del hotel, diseñado por Greenways y dirigido por Karolos Hanikian, esconde infinitos rincones frondosos y exóticos con jardines aromáticos incluidos.

El complejo cuenta con tres restaurantes. Desde el bar de la piscina, cenas al aire libre en una típica taberna griega o más formales en La Bouillabaisse, hasta la exquisita selección del bouffet Bacchus (en la foto), ofrecen lo mejor de la rica gastronomía cretense y griega.

Detalles de lujo completan las habitaciones, equipadas con un sistema que controla la iluminación y la temperatura con solo tocar un botón. Es la fórmula con la que este hotel en el mar Egeo pretende reducir la huella ambiental.

Vista de los amplios exteriores repletos de naturaleza.

La naturaleza como pilar fundamental

Tras las fachadas encaladas, el interiorismo del Minos Beach Art Hotel explota el encanto de la sencillez y cede todo el protagonismo al entorno marítimo exterior. Con atmósfera contemporánea, las habitaciones se conciben como un mundo táctil de hormigón y baldosas en bruto, vigas a la vista, carpintería de madera, colores apagados y neutros. Apenas hay mobiliario, y cada detalle es un homenaje a los materiales naturales. Los hay con vistas a la bahía, en primera línea, con cocina, con una o varias habitaciones y hasta con piscina privada. Sin importar su tipología, cada bungaló cuenta con una pequeña terraza diseñada con texturas y estilo cretense para disfrutar del aire libre veraniego.

Además de las habitaciones, el hotel de temporada (abre de abril a noviembre) tiene numerosos spots, cada uno concebido como verdaderas experiencias sensoriales. Pasear entre sus jardines aromáticos, relajarse en sus dos calas privadas o sus innumerables tumbonas colocadas estratégicamente al borde del mar Egeo, así como deleitarse con la mejor gastronomía griega en sus tres restaurantes supervisados por el galardonado chef Giannis Baxevanis, son algunas de las deliciosas propuestas de este complejo. Y, de hecho, con ellas se logra que el huésped, de la misma manera en que lo hace la arquitectura, entre en contacto con el entorno circundante.

Una de las terrazas abiertas al exterior.

El complejo griego permite disfrutar de la gastronomía local junto al mar Egeo.

A lo largo de 2,5 kilómetros de costa, el hotel ofrece numerosos espacios para relajarse y disfrutar al borde del mar, con un sinuoso diseño inspirado en la naturaleza y plagado de tumbonas con sombrillas.

Perspectiva de otra de las terrazas del Minos Beach Art Hotel.

Desde la propia recepción se puede admirar el arte presente en el hotel, con la obra de Rena Papaspyrou, Image in the Matter and Addition (1990).

Gran vocación

El arte integrado en el paisaje forma parte de la historia del hotel, ligada a la Fundación George y Aristea Mamidakis, creada en 1988 por Gina Mamidaki, hija de ambos. Ese mismo año ella organizó el primer Simposio de Arte Minos Beach. “Al crear la Fundación que nombré en honor a mis padres, pude traer a Minos Beach a 32 escultores de renombre local e internacional para crear obras inspiradas en el medio ambiente. El resultado transformó los terrenos del hotel en un verdadero jardín de esculturas con más de 50 instalaciones de arte”, explica Mamidaki.

Otra vista de la recepción del hotel.

En la piscina, la instalación Summer Cinema Theatre (1996) de Christos Petridis presenta una escena casi surrealista con personajes fantásticos que hace alusión a los típicos cines de verano al aire libre que tanto abundan en Grecia.

Tras dos simposios más, varias exposiciones colectivas y un extenso programa de residencias artísticas, el entorno se ha convertido ahora en un verdadero museo al aire libre con obras de influyentes artistas griegos. No fallan Rena Papaspyoru, Costas Tsoclis, Ileana Arnaoutou e Ismene King o Frosso Michaela, todas conectadas con la cultura de Creta o el entorno natural del mar Egeo. Pero el proyecto no solo abarca el Minos Beach Art Hotel, sino otros enclaves que forman parte del bluegr Hotels & Resorts, que cuenta con hoteles en Creta, Atenas y Rodas, dirigido por Gina Mamidaki con su constante enfoque en el respeto por el entorno natural.

Ella misma lo sentencia. “La sostenibilidad se trata de dar más de lo que tomas, y es una prioridad para nosotros. Utilizamos solo productos locales y hemos adoptado una filosofía basada en la conciencia ambiental”, explica la consejera delegada de la firma. Bajo su visión creativa y su compromiso con el crecimiento sostenible, bluegr se ha convertido en una gran impulsora del llamado lujo descalzo, priorizando la sostenibilidad, la simplicidad y una apuesta por una experiencia auténtica.

Cerca del gimnasio del hotel, en uno de los jardines, se encuentra este Minotauro obra de Frosso Michaela, una de las primeras obras site specific añadidas a la colección de la fundación. Lleva expuesta desde 1970 y representa el símbolo de la historia de Creta con claras referencias a la escultura griega prehistórica.

Danger I es la instalación creada por Costas Tsoclis durante el primer Simposio de Arte celebrado en el hotel en 1988.

Las aguas cristalinas de la Bahía de Mirabello, en el mar Egeo, bañan la costa y ofrecen un paraje único para nadar o practicar buceo desde el centro deportivo que forma parte del Minos Beach Art Hotel.

El Minos Beach Art Hotel dispone de suites y bungalows, aunque a esta oferta se le añaden 15 villas con piscina privada.