Pan de oro y metales coloridos en un piso del Eixample: así es lo último de Raúl Sánchez en Barcelona

Fotografía: José Hevia
Arquitectura: Raúl Sánchez

Para rescatar la esencia histórica de este apartamento, el estudio del arquitecto ha optado por toda una serie de materiales y tonalidades que hacen que el resultado (y su distribución) parezca una obra diseñada por primera vez en el siglo XXI.

La retícula espacial clásica de las viviendas en el Eixample de Barcelona es a la que se enfrentó el arquitecto Raúl Sánchez en una de sus últimas rehabilitaciones. Lo cuenta él mismo. “La entrada del apartamento se encontraba en un extremo y, si querías llegar a las zonas exteriores, estabas condenado a cruzar el pasillo entero”. ¿Su solución? “En el corredor tracé un paso especial con un metal ligeramente reflectante, el Rose Gold, que combina muy bien con los mosaicos de nolla originales del suelo”. Como eje conductor, el metal es el que ahora va guiando hacia la luz a través de la arquitectura del piso, y también el que le da nombre a este proyecto de 85 metros cuadrados.

Vista del pasillo que Raúl Sánchez decidió pintar de azul. En portada, la galería de esta vivienda con mesa de comedor de Richard Lampert.

Junto al pasillo, taburete de corcho de Jasper Morrison para Vitra.

A lo largo de esta gran sala común, la cual alberga salón y cocina, las vigas originales de la casa barcelonesa se muestran completamente al descubierto.

Hoy el apartamento se compone de dos dormitorios, salón, cocina, dos baños y la zona de la galería. Pero inicialmente, mucho antes de que Raúl Sánchez empezara a trabajar en él, su estructura no era ni de lejos así. “De hecho, el proyecto parte de la división en dos de un piso pasante con salida a la calle Enric Granados y a un generoso patio de manzana del Eixample derecho”, informa él. “El resultado de la partición desvirtuó el piso original, que presentaba el acceso en el centro”. La primera decisión del arquitecto, estratégica y estética, fue cambiar esa entrada y llevarla al extremo interior, desviando el flujo natural hacia una generosa galería con vistas al patio de manzana.

La distinción está en los pequeños detalles

Para deshacer el aspecto puramente funcional del pasillo, el autor apostó por colocar unas estanterías azules a medio camino. “El azul es un color casi opuesto al rosa, por lo que ayuda a destacar y darle frescura al Rose Gold de la mano de los mosaicos, que le dan mucho peso al conjunto”. Y es que, tal y como explica el arquitecto, los pavimentos originales de la vivienda se mantuvieron y, al final de la obra, minuciosamente se trataron para devolverles su esplendor original. Aunque hubo casos en los que el mosaico se había perdido, especialmente en ciertas estancias, por lo que en ellas se implementó un nuevo suelo de microcemento acabado en un blanco ligeramente roto.

Para el salón, Raúl Sánchez optó por un sofá de Kragelund y butaca de Sancal, junto al cuadro Equilibrio 01 de Carsten Beck, cortesía de la galería Víctor Lope Arte Contemporáneo.

Perspectiva de la cocina estructurada con mármol rosa portugués.

El arquitectó revistió con pan de oro el muro entre la galería y el salón-cocina.

Otra perspectiva de la galería. La pared viene con el cuadro Lumen III de Francisco Suárez, cortesía de Víctor Lope Arte Contemporáneo.

De nuevo, vista del muro divisorio que Raúl Sánchez tiñó con pan de oro.

Pero el mosaico nolla no es la única reliquia que en 2024 puede verse en el apartamento. Raúl Sánchez le agregó obras de Francisco Suárez, Carsten Beck y Jacinto Moros, los cuales embellecen las paredes añadiendo capas de significado y belleza. Desde el cuadro Lumen III en la galería hasta la escultura MML del pasillo, aquí cada pieza cuenta su propia historia contribuyendo a la riqueza del ambiente. E igual sucede con el mobiliario, con diseños como el sofá de Kragelund o las lámparas de Vibia, Vitra, Artemide y Faro. Además, la atención a los detalles se refleja en las mesas de Hay, la mesita de noche de Kartell, el taburete de corcho de Jasper Morrison para Vitra y la butaca de Sancal. O la cocina, que se presenta como otro mueble más, en este caso hecho de mármol rosa portugués y construido a partir de piezas recuperadas de descartes.

En busca de la lógica

En esencia, se trata de diseños que juntos construyen un equilibrio armonioso entre la forma y una funcionalidad de la que, por cierto, este piso sabe lo suyo. Porque el proyecto sitúa los dos dormitorios en la entrada, mediante una crujía de poco más de seis metros en la parte interior del piso, con luz y ventilación a los dos patios internos. “Los dormitorios los resolví con un pequeño anexo a modo de vestidor, sus baños propios (uno de ellos accesible también desde el pasillo) y muebles en tableros de DM hidrófugo barnizados”, aclara. “Ese material es el que también se repite en estanterías y tiradores de armarios”.

Mosaicos de nolla, toques de azul eléctrico y el metal protagonista conducen a la zona de noche de la vivienda. La mesita de noche es de Anna Castelli Ferrieri, editada hoy por Kartell.

Este es el tono tan peculiar que adopta el Rose Gold empleado por Raúl Sánchez.

Con un blanco impoluto se presentan los dormitorios de este apartamento barcelonés. 

Mientras, el famoso pasillo conduce directamente a las zonas comunes. “Cuando llegas al salón, el techo sube y se crea un juego muy bonito de alturas y cajas. A la vez, la línea del Rose Gold se proyecta con los trasdosados hasta la galería y marca un ligero cambio de color en las paredes. Todo es muy sutil”. En este espacio se descubren las vigas originales de madera y un lienzo de muro existente entre dos huecos de paso, que lo conectan con la galería y que Raúl Sánchez decidió revestirlo de pan de oro. Con ello desdibujó su misión portante y le otorgó una presencia más simbólica y abstracta, reflejando de paso la luz natural que incide sobre el muro. Justo la que procede del patio de manzana, y la que el autor de esta reforma, como objetivo inicial, trató de aprovechar al máximo en el que es uno de sus últimos proyectos hasta la fecha.

Raúl Sánchez, en la foto, sentado en la galería de esta vivienda rehabilitada por él.

Interior de uno de los dos baños. Sus muebles se resolvieron con tableros de DM hidrófugo barnizados.