Tatiana Bilbao: “La arquitectura provee una forma de cuidado al cuerpo imprescindible para la vida”

Con su discurso potente pero sensible, esta arquitecta mexicana siempre basa sus obras en los valores sociales y en la colaboración de ideas. No entiende su profesión sin diálogo y sensibilidad, y así bien lo demuestra en esta conversación distendida y cercana que ha mantenido con el equipo de MANERA.

Esta genia de genios está transformando la arquitectura con visión, empatía y extraordinario saber hacer. Para Tatiana Bilbao (Ciudad de México, 1972), su práctica debe estar al servicio del ser humano, por lo que es esencial saber escuchar, documentar, colaborar y bocetar a mano, y no levantar templos al ego personal. Comprometida con cómo construir un mundo mejor, es una promotora incansable de pensar y crear arquitectura a través de un colectivo de personas multidisciplinarias, con un método inclusivo donde todos participan. Su visión e impacto le ha cosechado múltiples premios. Actualmente construye, entre otros proyectos, planificaciones urbanísticas en Los Cabos y San Francisco, vivienda social en Apodaca y el centro de arte Collegium en Arévalo (Ávila).

Interior de Casa Ajijic (2011) a las afueras de Guadalajara (foto: Rory Gardiner). En portada, retrato de la arquitecta Tatiana Bilbao en su estudio en la Ciudad de México (foto: cortesía Tatiana Bilbao Estudio).

Otro retrato de la arquitecta Tatiana Bilbao. Foto: cortesía Tatiana Bilbao Estudio.

Sillón de peluche rosa y tapiz Resting Place de Fernando Laposse, diseñador del que Tatiana Bilbao posee unas sillas. Foto: cortesía Fernando Laposse.

¿Por qué decidiste ser arquitecta?

Lo traía en la sangre. Todos en mi familia son arquitectos. Aunque al principio me costó mucho trabajo decidir que quería estudiar arquitectura, terminé siendo como todos en mi familia.

¿Cuál fue el primer diseño de Tatiana Bilbao?

Empecé desde chiquita. Hacía casitas con casetes, libros, todo tipo de cosas… ¡hasta cámaras Super 8! Toda mi infancia me dediqué a construir ciudades enteras, desde la entrada de la casa hasta mi cuarto, y se fueron haciendo cada vez más sofisticadas. Las últimas que hice ya estaban muy completas, es decir, tenían escobas, sábanas, cocina con utensilios, hamacas…

Lo más importante que has aprendido en tu carrera:

Lo fundamental es que la arquitectura es una gran responsabilidad, porque provee una forma de cuidado al cuerpo imprescindible para la vida. Cuando logré entenderlo, aprendí muchas cosas sobre mi proceso creativo y pude sentar las bases para lo que hago a diario con mi equipo.

Vista de Los Terrenos (2016), una casa rodeada de un frondoso bosque a las afueras de Monterrey. Tatiana Bilbao y su estudio imaginaron la vivienda como una serie de pabellones que fomenta el paseo entre ellos, creando un ritual diario. Foto: Rory Gardiner.

La Casa Ventura (2011), también en Monterrey, se ideó para una familia que quería eliminar la estructura jerárquica. Foto: Rory Gardiner.

¿Cómo describes tu arquitectura?

Es una pregunta complicada, porque es difícil autojuzgarse. Sin embargo, si a algo nos hemos dedicado en mi estudio es a entender que el espacio debe definirse a través de la vivencia del ser humano en él y, por tanto, siempre buscamos que la arquitectura sostenga a la persona primero y, después, que tenga una definición normal. Es una experiencia sensorial, más profunda, de cómo la arquitectura acoge al ser humano y cómo lo habita.

¿Cuál es la filosofía de tu práctica?

En mi quehacer no soy yo sola. La arquitectura es un acto colectivo en todos los sentidos, siempre lo he sabido y lo he entendido así. El arquitecto principal no es el que tiene todas las ideas y tampoco es el único genio que puede definir los espacios. Además, este simple pensamiento es absolutamente hedonista y egocentrista que no tiene nada que ver con lo que yo hago.

¿Qué significa para Tatiana Bilbao hacer arquitectura en comunidad?

Nosotros creamos arquitectura a través de compartir conocimientos e ideas con la persona que tenemos enfrente. En la oficina es una tarea colectiva, en donde tiene la misma voz el que lleva sentado en la mesa dos días que yo, la más veterana. Creemos en una forma de hacer espacios que responda a las necesidades de las personas, a través de una diversidad de entendimientos. De hecho, a veces siento que me falta más gente. Me gustaría que todos tuviéramos la capacidad de crear nuestra propia existencia en este planeta y eso no siempre es posible. Pero, en cambio, si se tiene un pensamiento mucho más diverso con distintas voces, siempre se puede hacer algo al respecto.

Collage de Tatiana Bilbao Estudio para el proyecto del Centro de Investigación Mar de Cortez (2023) en Mazatlán, el cual ofrece la experiencia completa de los ecosistemas marinos.

¿De dónde nace tu inspiración?

De la gente. Para mí, las personas y sus historias siempre han sido una fuente de inspiración.

¿Cómo es tu proceso creativo?

Esa sí es una pregunta muy difícil, porque mi cerebro es muy complicado. Mi cabeza tiene muchas capas de pensamiento, a veces demasiadas. Hay tanta información ahí que a veces se confunde y no se sabe acomodar o priorizar. Mi pensamiento no es lineal, es muy a manera de prueba y error. Es muy intuitivo, no es nada racional y no tiene un proceso específico.

Herramientas predilectas para trabajar:

El habla, compartir cosas y decirlas. También es indispensable tener siempre una pluma en la mano cuando tienes conversaciones y reuniones, nunca sabes cuando llega la inspiración.

¿Y qué hay de los materiales favoritos de Tatiana Bilbao?

Es muy amplio, porque cada idea y cada expresión son tan distintas y responden a una condición tan específica, que siempre necesitan de algo distinto para representarse. Entonces, usamos de todo, desde música hasta óleo, fotografía, collage, textiles…

El Centro de Investigación Mar de Cortez (2023) con la construcción finalizada. Foto: Juan Manuel McGrath.

Uno de los pabellones acristalados de la casa Los Terrenos (2016) en plena inmersión en la naturaleza. Foto: Rory Gardiner.

¿Qué significa para ti ser educadora?

Es una enorme responsabilidad y satisfacción. Poder entenderme desde esta posición para usarlo en beneficio de personas sin posibilidad de una educación ha sido fundamental para mí. Es más, he dedicado los últimos años a saber cómo abrir canales, puentes y plataformas para ese gran 90% de las personas de este planeta que no tienen oportunidades. Mi labor es enseñar cómo hacemos arquitectura, qué hacemos, qué no hacemos, qué aprendemos. Es importante estar consciente de a quiénes doy clases.

Un proyecto que sea muy especial para ti:

La respuesta siempre es automática: el Jardín Botánico de Culiacán, pues no hemos parado de trabajar en él desde que empezamos en junio del 2005. Aunque es muy chico, es un espacio público en una ciudad muy interesante que tiene todas las características y posibilidades que la arquitectura ofrece. Ser testigo de cómo nuestras pequeñas intervenciones multiplican, crean o abren oportunidades ha sido muy enriquecedor. Se ha convertido en una plataforma en donde se puede ver todo lo que hacemos como estudio.

¿Algún otro proyecto más?

El monasterio cisterciense de Neuzelle, en Brandenburgo, Alemania, y el Acuario de Mazatlán, en Culiacán. Los dos han sido muy significativos y creo que han generado un gran impacto.

¿Para quién te gustaría diseñar un proyecto?

Hay dos cosas que siempre pienso. La primera es que yo nunca me podría haber imaginado estar diseñando los proyectos que hago. Nunca me he puesto ese tipo de cosas en la cabeza, y a lo mejor es porque nunca me lo imaginé. Al día de hoy, llevo siete años trabajando en el monasterio de Alemania, y cada vez que lo comparto siento que es una historia que alguien me contó. Estando ahí, sentada con los monjes, me pregunto: “¿Cómo llegué aquí?”.

Skyspace Encounter del artista James Turrell en el Jardín Botánico de Culiacán, cuya planificación y arquitectura corre a cargo de Tatiana Bilbao Estudio desde 2005. Foto: Onnis Luque.

La última cosa que Tatiana Bilbao ha comprado es…

Mi esposo me regaló el día de las madres unas sillas muy bonitas de Fernando Laposse.

¿Tu rincón favorito en casa?

Mi habitación. Hicimos una suite para mi esposo y para mí porque tenemos cinco hijos, por lo que era muy importante tener un lugar a manera de santuario privado. Luego, por supuesto, la cocina también es de mis lugares preferidos.

Un genio de la arquitectura al que admires:

Los maestros que tuvieron más impacto durante mis estudios fueron Óscar Hagerman y Pablo Benduré. Me dieron clases juntos y ellos transformaron mi forma de ver la arquitectura. Fue desde entonces que realmente entendí esta disciplina como una forma primordial de cuidado al ser humano. También recuerdo muchísimo a una maestra que me daba historia de la arquitectura: se llama Girola Carozzi y me creó un gran impacto por su manera de pensar. Sus clases me fascinaban.

¿Alguien que últimamente te haya parecido muy interesante?

Me invitaron a hacer una entrevista con una diseñadora mexicana y no la conocía. Se llama Maika Palazuelos y su estudio es Panorammma: me encantó su trabajo, sobre todo cuando la escuché hablar.

Para acabar, el mejor barrio de tu ciudad es…

¡Mi ciudad me encanta! La Ciudad de México es la mejor ciudad del mundo. Lo confirmo cada vez que salgo a algún lado; me fascinan todas sus esquinas. Crecí en la colonia Cuauhtémoc y ahora tengo mi oficina en la Juárez, así que podría decir que es la mejor zona de la capital. Me gusta mucho aunque se está gentrificando de maneras complejas, pero al final sigue siendo mi barrio.

Dibujo para el proyecto de ampliación del monasterio cisterciense alemán de Neuzelle, en Brandenburgo, el cual Tatiana Bilbao está llevando a cabo junto a su despacho. Ilustración: cortesía Tatiana Bilbao Estudio.

Otro dibujo del monasterio alemán a cargo de Tatiana Bilbao. Ilustración: cortesía Tatiana Bilbao Estudio.

Taburete Cult de la diseñadora Maika Palazuelos, talento recién descubierto por la arquitecta mexicana. Foto: Panorammma.