Aterriza en Ibiza el minimalismo hipnótico de Jonny Niesche (en gran formato)

Ubicada junto al mar, la Fundación La Nave Salinas en la isla balear acaba de presentar una exposición que no puede ser más contemplativa y abstracta. Está dedicada exclusivamente a las obras de tamaño XXL de este artista australiano que bebe del rock, el pop y el glam.

Cómo puedo compartir la espiritualidad de la abstracción?”. Esa es la pregunta que subyace en el trabajo del australiano Jonny Niesche (Sídney, 1972), quien explica que en sus obras busca despertar la percepción, poner los sentidos en alerta. “Quiero bloquear todos los datos ruidosos y sin sentido que se arrojan a ti a todas horas, cada día, y darte espacio para canalizar los buenos datos en bruto en la atmósfera”. Una declaración que, como el propio trabajo de este artista, deja hipnotizado al espectador y apela directamente a la esencia del arte no figurativo. Con tan solo tres piezas, realizadas con espejos, transparencias y degradados cromáticos, Niesche es capaz de transformar el espacio industrial de un antiguo almacén de sal en Ibiza en una experiencia cromática y casi visceral.

El artista australiano en La Nave Salinas, un espacio que se utilizaba para almacenar la sal cosechada en los estanques del Parque Natural de Ses Salinas. Cayó en desuso durante décadas hasta que el neoyorquino Lio Malca lo rescató. En portada, otra imagen de la instalación. Fotos: Sergio G. Cañizares.

Retrato del australiano. Para montar sus tres grandes obras expuestas, en la Fundación de Ibiza hubo que instalar andamios y usar arneses de escalada. Foto: Hugh Stewart.

Junto a la playa de Las Salinas, este edificio de piedra de 1941 se convierte, una vez al año, en un espacio expositivo sin ánimo de lucro. Foto: Fundación La Nave Salinas.

Es justamente lo que ocurre en la muestra organizada por la Fundación La Nave Salinas, que permanecerá abierta hasta otoño y en la que se establece un diálogo entre las grandes dimensiones del espacio, la expresión artística, la luz y el color. Para Niesche, es el tono, la forma y la estructura lo que hace que creemos un significado en nuestro entorno. “Las relaciones de color lo son todo para mí. Y se ve muy claramente, por ejemplo, cuando recuerdas ese momento en el que tuviste tu primer beso con una puesta de sol como telón de fondo. Puede sonar cursi, pero el instante es tan sublime porque ese degradado borroso no se puede enfocar”, explica el artista.

Emoción y (pura) exploración

Lo sublime es, sin duda, una palabra clave y constante en el discurso artístico del australiano. Él la entiende como ese concepto romántico en el que la grandeza se materializa en una belleza extrema y casi difícil de asumir. Y se ve en su muestra de Ibiza. Los espectaculares degradados de las obras de Niesche, que transitan los colores del cielo con una cierta estética glam y en gran formato, son capaces de provocar esa exaltación romántica de la que él habla. “Mi trabajo es minimalismo hipnótico, incluso algún crítico habla de minimalismo pop”, apunta. Tras casi media vida pintando, Jonny Niesche ha saltado de técnica en técnica pasando por varios terrenos. “En mis primeros días experimenté con el realismo, el fotorrealismo, el expresionismo, el fauvismo y muchos otros estilos. Probé muchos sombreros”.

Las obras del Jonny Niesche, que por primera vez se muestran de forma institucional en España, interactúan con el espacio ibicenco de estilo industrial proponiendo al público una experiencia hipnótica. Foto: Sergio G. Cañizares.

Total Vibration (Stardust Blue) en Nueva York en 2021. Foto: The Hole NYC.

Cuando estaba realizando su formación en la Academia de Bellas Artes de Viena, interpelado por su profesor Heimo Zobernig, se dio cuenta de que necesitaba descubrir un lenguaje propio. Fue un elemento muy sencillo el que le dio la respuesta. “Estaba en mi estudio jugando con brillantina sobre un lienzo. Era bien entrada la noche, había una luz suave y sucedió algo increíble. Cuando me moví en mi posición con respecto a la pintura, el brillo de la brillantina titilaba. Me movía otra vez y titilaba de nuevo. Estaba teniendo una conversación visual con la pintura. Estábamos conectados. Ahí ocurrió el momento de la revelación”, reconoce. “Me di cuenta de que quería hacer obras que siempre cambien. Que respondan a tu posición en la habitación. O que se transformen cuando la propia luz cambie”.

Herencias muy claras

En la trayectoria de Jonny Niesche, hace tiempo que el lienzo y el óleo quedaron atrás en su camino para dejar paso a un trabajo heredero del expresionismo abstracto del Nueva York de los 40 y 50. El artista se reconoce y asume ese legado apropiado de maestros como Mark Rothko, Donald Judd y Dan Flavin, entre otros. Pero su arte no bebe solo de la cultura visual. “La música siempre ha sido una parte enorme de mi vida. A finales de los años 80 y principios de los 90 desarrollé una fascinación por la tecnología del sampling digital”, cuenta.

Heart of Surface (2022). Foto: Jessica Maurer.

Subcult of the Sun, instalación de Jonny Niesche en Melbourne en 2022. Foto: Jack Willet.

“Fue una época emocionante y revolucionaria para la música. Me mudé a Nueva York y terminé tocando en bandas de rock hardcore y, posteriormente, compartiendo un estudio de grabación”. Lo cual se nota y mucho. No hay más que ver el trabajo que este verano exhibe en la isla balear. Desde su actual estudio, un almacén de dos pisos en un pequeño polígono industrial en Sídney, trabaja en estas grandes piezas dejándose llevar casi siempre con música ambiental. Brian Eno es perfecto según él. Asegura que su proceso creativo se basa en el juego, hasta que los patrones de ideas, colores y materiales comienzan a hablar entre sí. Un baile subconsciente, como él lo define, al que invita a sumarse a todo aquel que, como espectador, acuda a su muestra durante los próximos meses en la Fundación La Nave Salinas.