Frédéric Malle, alquimista de la seducción: “Crecí en un piso similar al de una peli de Visconti”

Fotografía: Frédéric Malle y Konstantin Kakanias

A partir de los gustos y hábitos propios, este perfumista le puede crear a cualquiera una fragancia totalmente ad hoc. De ello hablamos con el francés a lo largo de una entrevista en la que se confiesa apasionado de lo sexy, defensor de las raíces del oficio que ha heredado y, aquí la sorpresa, un gran fan del arte y del mobiliario desde que era veinteañero.

Si no fuera perfumista, sería arquitecto”. Lo confiesa Frédéric Malle, asegurando que entre sus gustos también figura la fotografía y la música. “Aunque ni siquiera sé las notas”, dice riendo. De lo que sí sabe, y mucho, es de conjugar notas olfativas desde la absoluta armonía. Al francés se le considera uno de los perfumistas más influyentes del siglo XXI, sino el que más, y un experto en afinar la fórmula definitiva de la seducción. “Mi filosofía a la hora de crear un perfume es pensar en él como una pieza de arte, crear algo que genere atractivo sexual y lujo”, sentencia. “También es entender que no existe un perfume universal perfecto sino tantos como personas hay”.

Así es la boutique en Nueva York de Editions de Parfums, la marca de Frédéric Malle, proyectada como un apartamento. En portada, retrato del perfumista (foto: Pierre Mouton).

Estos mismos parámetros articularon la vista de Malle a la capital española en la pasada edición de ARCOmadrid, durante el mes de febrero, cuando presentó una aplicación online aderezada con divertidas ilustraciones del pintor griego Konstantin Kakanias. Según el perfumista hay psicología detrás de la herramienta. “Al elegir unos zapatos, tu ropa interior, la forma en que pasas tu tiempo libre, estás contando mucho sobre cómo eres en la intimidad, sobre tu forma de seducir. Y nosotros, con esta información, podemos decirte cuál es exactamente tu perfume ideal”, comenta el francés. “Queríamos trasladar el mismo proceso que trabajamos con nuestros clientes a una especie de juego con sentido del humor”.

La aplicación online Who Are You? ayuda a encontrar el perfume Frédéric Malle adecuado a la personalidad al elegir ilustraciones del artista Konstantin Kakanias.

Otra de las ilustraciones del griego para la app.

Volviendo al origen

Más allá de lo interesante de su propuesta, ésta expresa la esencia de la editora Editions de Parfums, la que Frédéric Malle montó en el año 2000. Durante un año trabajó en el concepto de la marca en solitario y la anunció como el regreso de la perfumería de lujo. “No es una industria muy antigua, porque comenzó a finales del XIX con el desarrollo de la química. Luego evolucionó al perfume más masificado”, señala, aludiendo al mercado de tallas únicas de perfumes y de un producto más estandarizado. “Lo único que yo he hecho es regresar al principio, a lo esencial, pero con la tecnología de hoy y con una forma de vender muy intencionada”. Él mismo diseñó entonces la arquitectónica botella que ahora contiene todos y cada uno de sus perfumes, y que también es clave en la imagen de marca. “Quise diseñar un frasco lo más neutro posible, pero con alta calidad en sus proporciones y detalles”.

Asegura además que sus perfumes no son solo eso, jugos de aromas. “En realidad son un retrato olfativo, los de mi gremio somos como pintores abstractos. Esto es como hacer un collage: comenzamos con un olor extraído de la naturaleza, vamos añadiendo ingredientes y lo afinamos durante casi un año”, comparte. El proceso tras una de sus fragancias es largo y metódico. “Sin embargo, luego alguien va a la tienda y elige su perfume en un minuto. Algo parecido a como cuando te enamoras”.

Perfume Portrait of a Lady creado por Dominique Ropion y editado por Editions de Parfums.

Ávido coleccionista

Frédéric Malle habla de su profesión con una seductora melodía que no esconde su acento francés. A la vez se le nota un carácter exquisito forjado en el París de su infancia y en el Nueva York de su juventud. Nacido en una familia de perfumistas, recuerda a su madre decir “este perfume es sexy” y encenderse una chispa, aunque asegura que el oficio lo aprendió durante sus 25 años trabajando en el laboratorio Roure Bertrand Dupont. “Los clubs nocturnos fueron otra escuela para mí, en ellos me enamoraba de las chicas y de sus perfumes. Ahí entendí que había una conexión entre el carácter y la fragancia”, recuerda.

Paralelamente desarrolló su pasión por el coleccionismo. “Crecí en un apartamento similar al de la película de Visconti Conversation Piece. En el piso de abajo abundaba el arte clásico, los grandes maestros. Y en el de arriba, el arte contemporáneo de los 70”. El francés relata esto para aclarar su ecléctico gusto. También se acuerda de la tienda de Knoll que había a la vuelta de la esquina. Dice que había semanas en las que se podía ver una pieza de Mies van der Rohe al lado de un escritorio estilo Luis XIV. Además, cuando estudiaba Historia del Arte y Economía en la Universidad de Nueva York, solía codearse con el hijo de Christo Vladimirov.

“Un día acabé en su casa y vi un gran Keith Haring sobre el sofá. Christo me vio mirándolo y me dijo: ‘Tiene una gran energía, ¿verdad?’. Esto siempre ha resonado en mí. El gran arte tiene que ver precisamente con eso, con la energía”. Hoy, de acuerdo al perfumista, su colección privada de arte y mobiliario se extiende por las paredes de su casa en Long Island, cuyo interior lo ha proyectado él mismo. “La última pieza que compré es de Fred Sandback”, concluye. Allí vive en una divertida mezcla de diseños de Prouvé y Perrier, de Martin Szekely y Pierre Charpin, y muebles de Donald Judd mezclados ni más ni menos que con sillas del siglo XVIII.

Vista de la boutique parisina de Editions de Parfums, cuya obra corrió a cargo del estudio Jakob+MacFarlane.

Ilustración de Konstantin Kakanias.