Fotografía: Mónica Barreneche / El Buen Ojo
Diseño: Artesanías de Colombia

La cerámica de El Carmen de Viboral, en auge: esta es su historia y legado

De tintes clásicos y costumbristas, la loza colombiana poco a poco ha ido cobrando un nuevo significado dentro de la iconografía doméstica y convirtiéndose en una pieza obligatoria para los amantes del buen diseño.

No es ningún secreto que cada vez, a escala internacional, se adquieren más y más piezas artesanales de Latinoamérica, reavivando así grandes tradiciones y convirtiéndolas en contemporáneas. Justo eso, de hecho, es lo que lleva tiempo ocurriendo con la cerámica de El Carmen de Viboral de Medellín, Colombia, tan utilizada por las abuelas y las madres a la hora de servir ajiacos, sancochos y amasijos en las reuniones familiares. Hoy, también es la misma cerámica colombiana en que, gracias a sus versiones más contemporáneas, se sirven tostadas de aguacate con salmón, croissants y bowls de açaí con frutas. Su proceso se ha convertido en un saber hacer atemporal y su clientela, en un perfil que tampoco entiende de edades ni géneros.

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Vista de la cerámica que se produce en las locerías de este pueblo colombiano en Medellín.

Otro detalle de la cerámica de El Carmen de Viboral sobre una mesa vestida al estilo del siglo XXI.

Así es su aproximación

Sus versiones más clásicas, además, cotizan al alza: se hereden de generación en generación subrayando su historia. Y es que, según los archivos de Artesanías de Colombia, el inicio de la producción cerámica en El Carmen de Viboral se remonta hacia 1898 cuando llegó el empresario Eliseo Pareja al municipio. Un año después fundó la Locería del Carmen, la cual dio paso a diferentes locales dedicados al oficio que se convirtieron en una de las formas de subsistencia para las familias locales. Al principio las piezas tan solo eran un lienzo en blanco. Con el tiempo, alrededor de los años 60, comenzaron a incorporar fondos o líneas tenues de color en los bordes, hasta llegar hoy en día a sus diseños más representativos, enfocados mucho en representar la naturaleza.

“En la cultura de El Carmen de Viboral y del Oriente antioqueño existe un enorme conocimiento y un gran gusto por las plantas y las flores, de ahí que haya penetrado en los patrones gráficos de esa manera”, informan los editores del libro Carmen, cerámica e iconografía, Juan David Díez y Miguel Mesa. “Y con el tiempo, esa influencia se ha convertido en tendencia”. En el volumen que ambos publicaron en 2021 se puede conocer la historia de las flores y plantas más comunes en la cerámica, que van desde el Cartago, Lis, Viboral, Alhelí y Mayoral hasta la Primavera, la Hortensia o la Florelba, entre otras especies que casi siempre se representan en un azul cobalto.

Tal y como demuestra la imagen, la cerámica de El Carmen de Viboral ha sabido adaptarse a la cocina contemporánea.

Perspectiva de un desayuno servido con esta loza colombiana.

Predilecciones cromáticas también tiene

Junto a ese color insignia, en la cerámica carmelitana jamás fallan los derivados del óxido que arrojan tonos tierra, los verdes y azules que provienen del cobre, los purpuras nacen del manganeso y los tonos rojizos, del selenio. En esta década, de la mano de los Laboratorios de Diseño e Innovación de Artesanías de Colombia, los artesanos han explorado negros, azules petróleos y hasta berenjenas sobre diseños más contemporáneos, pero nunca ajenos a las formas orgánicas tan representativas de esta tradición.

“La loza carmelitana no es reconocida por su forma, tampoco por su proceso de producción, sino por una decoración hecha a mano que en sí misma es una expresión visual tan identificable y colorida que podríamos hablar de ella como iconográfica”. Es con lo que concluye el periodista y escritor colombiano Esteban Duperly, un gran conocedor de esta artesanía, y sobre la que arroja un último apunte. “El Carmen de Viboral no es solo el nombre de un pueblo. También el de una cerámica hecha mediante un proceso sensorial y extremadamente hermoso”.

El tono azul y las plantas son los colores y motivos predominantes de la cerámica de El Carmen de Viboral.

Una interpretación reciente de esta loza centenaria.