Concéntrico: 10 años redescubriendo Logroño a través del diseño

El Festival de Diseño y Arquitectura de Logroño celebra su décimo aniversario entre el 25 de abril y el 1 de mayo. En una de sus ediciones más internacionales, interviene rincones inéditos, descubriendo lenguajes del diseño imprevistos y generando nuevos debates. Esto es lo que más nos ha llamado la atención.

“Nunca he sido muy formal”, se escucha decir a Javier Peña a través de un micrófono en la inauguración de la décima edición de Concéntrico. Al fundador del festival no le interesa excesivamente la seriedad y la rectitud, y quizás por eso haya logrado encontrar la fórmula para conectar el diseño y la arquitectura con toda la población logroñesa. Pero ojo, que en la tierra del vino nada se deja a ojo de buen cubero. El festival riojano ha logrado posicionar a su capital en el mapa de la arquitectura y el diseño internacional con infinito esfuerzo y mucha precisión, inundando este año la ciudad con 20 instalaciones que replantean la vida urbana y social a través del diseño. 

La Muralla, una obra de MUOTO y Georgi Stanishev. Foto: Josema Cutillas.

Instalación interactiva Formas básicas (de vida urbana) de RaivioBumann. Foto: Josema Cutillas.

Fred Sancère y Encore Heureux architects han apostado por
Citerne-lit, donde varios afortunados han podido pasar la noche durante el festival. Foto: Josema Cutillas.

De los 20 proyectos que transforman la ciudad, hay algunos que estaban predestinados a ocupar un lugar en concreto entre sus calles, y otros que se inspiraron en el entorno que los rodea. A nombres de pasadas ediciones como Guillermo Santomá, Gregor Schneider, SelgasCano y Jorge Penadés les toman el relevo el holandés Willem de Haan, la italiana Sara Ricciardi o el español Javier García. En la actual edición se han visto intervenidas plazas, fuentes, centros escolares, bibliotecas e incluso un viñedo. En palabras de Peña, “al fin y al cabo, la ciudad son muchas cosas: es ciudad, es industria, es campo, es cultivo” y ahora, más que nunca, es arte. 

De todas maneras, lo más bonito de Concéntrico es que el nombre que se esconde detrás de cada obra carece de importancia, brillando por encima de todo el valor de la intervención. Este festival es pura poesía en forma de chapa y pintura. Pero excluyendo esta expresión de todo su significado más negativo, Concéntrico añade a la ciudad una capa más, una superficie, textura o filamento que redescubre, mediante una nueva lectura, el espacio público desde la cotidianidad. La capacidad que tienen la arquitectura y el diseño para rescatar espacios que habían visto difuminado el motivo para el que habían sido construidos hacen de esta iniciativa una visita anual indispensable. Estos son los espacios imprescindibles de la décima edición de Concéntrico:

Desde Estados Unidos, Outpost Office presenta
Servicios Públicos, un dibujo a gran escala que cubre toda la plaza 1º de Mayo y varios centros educativos. Foto: Laurian Ghinițoiu.

Willem de Haan, ‘Monumento Público’

La primera parada tiene lugar en el Parque del Espolón, una gran plaza cuyo corazón está ocupado por el monumento al General Espartero. Aquí, el holandés Willem de Haan ha planteado una yuxtaposición entre lo público y lo privado, la glorificación y la cotidianeidad. El artista reemplaza el pedestal del monumento por una humilde vivienda y un puente que, por primera vez, permite a los visitantes cruzar la fuente y adentrarse en un espacio público que siempre ha sido inaccesible para el ciudadano. Al aproximarse a la escultura, la meticulosidad y el humor de Willem alcanzan matices como el humo saliendo de la chimenea, unos libros sobre Espartero en la mesa exterior, el timbre de la casa o un letrero que anuncia su venta, lo que suscita nuevos interrogantes. ¿Está el monumento a Espartero señalando la evidente crisis de vivienda en España?

Intervención Monumento Público del holandés Willem De Haan en la escultura del General Espartero. Foto: Laurian Ghinițoiu.

La nueva construcción y la estatua de bronce en el tejado crean un oxímoron visual que no deja indiferente a ningún viandante. Foto: Laurian Ghinițoiu.

Un cartel que anuncia la venta invita a debatir sobre la propiedad privada y la falta de vivienda en el país. Foto: Laurian Ghinițoiu. Foto: Laurian Ghinițoiu.

Esd Madrid, ‘¡Saca las sillas!’

Directa desde la Escuela Superior de Diseño de Madrid llega la gran revelación de esta edición. Los estudiantes Lucía Navas y Daniel Rodríguez han dado con la propuesta más ingeniosa, lúdica y adictiva de Concéntrico. Son unos biombos o celosías que serpentean por el patio central de la Biblioteca de La Rioja, pero aquí viene el giro: sus piezas desmontables invitan a los usuarios a construir taburetes, mesas, y otras creaciones, todo según el capricho del jugador. La posibilidad de diseñar el espacio a tu manera y la capacidad de fabricar objetos visualmente sorprendentes sin necesidad de clavos ni tornillos hacen de esta propuesta algo realmente único. Todavía con la resaca de la Milano Design Week en el cuerpo, no podemos evitar preguntarnos cuántas marcas se habrían sentido atraídas por estas piezas si las hubieran descubierto en el SaloneSatellite.

¡Saca las sillas!, la propuesta del Esd Madrid en el patio de la Biblioteca de La Rioja. Foto: Josema Cutillas.

El sistema de celosías modulares está diseñado por los estudiantes Lucía Navas y Daniel Rodríguez. Foto: Josema Cutillas.

KOSMOS, ‘Off-Season Pavilion’

La Rioja es mundialmente conocida por el vino y sus bodegas, y en ellas, la presencia de los jaulones es una vista común. Estas grandes estructuras se destinan al almacenamiento de vino, sin embargo, en este preciso instante, se hallan vacías debido a su naturaleza estacional. Partiendo de esta premisa, Kosmos ha concebido un pabellón con forma de ermita contigua a la iglesia de Santiago el Real, convirtiéndose así en el mejor ejemplo de reutilización de materiales locales.

El dúo suizo KOSMOS diseña Off-season Pavilon.

La estructura está construida con jaulones de vino. Foto: Laurian Ghinițoiu.

JBVA + Eugenio Nuzzo + Anatole Poirier + Alex Roux, ‘Palo de Mayo’

Luces, humo, soundsystem y espejos para verte bailar. ¿Qué más hace falta para pasarlo bien? Palo de Mayo es un tótem construido con estos cuatro elementos en el hueco que alguna vez ocupó un antiguo árbol ya desaparecido, y que los autores advirtieron en una observación anecdótica. Durante los días que dura Concéntrico, este monumento simboliza el centro de una pista de baile que se extiende por toda la plaza y se fusiona con el pulso de la ciudad. A primera vista, y debido a su naturaleza artificial puede parecer la antítesis de un árbol, pero Palo de Mayo es una invitación al encuentro que, tras el festival, será sustituido por un nuevo ejemplar que ocupará el lugar que durante tanto tiempo ha estado vacío.

Palo de Mayo, una discoteca vertical diseñada por JBVA, Eugenio Nuzzo, Anatole Poirier y Alex Roux. Foto: Laurian Ghinițoiu.

La estructura ocupa el lugar de un antiguo árbol desaparecido, que se replantará tras el festival. Foto: Josema Cutillas.

Ji arquitectes + Blas Antón, ‘Cuaderno de Surcos’

A unos kilómetros de la ciudad, bordeando el cauce del río Ebro hacia el oeste, el paisaje se transforma en un mosaico de viñedos, un entorno natural que no deja de estar dibujado por el ser humano. Entre los renglones que delinean los vides de Bodegas LAN, se alzan hacia el cielo una serie de elementos creados por niños y niñas en homenaje a su innata creatividad. Tras un concurso de dibujo donde han participado diversos centros escolares de la provincia, flores, nubes, soles, animales o estrellas diseñadas por los pequeños flotan sobre los viñedos con la ayuda de grúas industriales, creando un cautivador contraste entre la maquinaria adulta y la inocencia infantil.

El paisaje de Bodegas LAN cuenta con la instalación Cuaderno de Surcos, de Ji Arquitectes y Blas Antón. Foto: Josema Cutillas.

Los dibujos, creados por niños y niñas de los centros educativos riojanos, ascienden como iconos gracias a unas grúas industriales. Foto: Josema Cutillas.

Otras intervenciones

La cosa no queda ahí. El estudio francés MUOTO y Atelier Georgi Stanishev erigen un muro que acota una plaza muy transcurrida por los peregrinos, dotando a estos de un resguardo a la sombra con la madera y el hormigón en estado crudo. El pabellón Make it Rain es un sofisticado ejemplo del uso de la terracota como técnica de climatización ancestral. Y qué decir de Sara Ricciardi, quien derrocha su creatividad con una colchoneta en forma de ojo y un toque Memphis frente a la catedral de la ciudad, apostando por una forma innovadora de ascender al cielo, al menos durante unos segundos. 

Razzle Dazzle, la colchoneta de Sara Ricciardi Studio en la plaza del Mercado. Foto: Josema Cutillas.

Agence Spatiale muestra cómo la arquítectura sí puede bailar en Dancing carwash. Foto: Josema Cutillas.

Javier García le da una nueva forma a la Plaza de la Diversidad con Poplar AssemblyFoto: Josema Cutillas.

Make it rain, un pabellón efimero erigido por Quentin Gérard, Guillaume Deman,  Elisabeth Terrisse de Botton
y Matthieu Brasebin en el patio del Museo de la Rioja. Foto: Laurian Ghinițoiu.

Los diseñadores invitan al visitante a regar el suelo de terracota con agua del Ebro. Foto: Laurian Ghinițoiu.

Segmentos Abiertos, una instalación de Syn Architects en el patio del COAR. Foto: Laurian Ghinițoiu.

Las fuentes son, muchas veces, el corazón de una plaza. En la calle Portales, Corvin Cristian ha querido instalar una para que la vida se desarrolle a su alrededor. Foto: Josema Cutillas.

Pabellón Scenius 26003 de Daryan Knoblauch. Foto: Laurian Ghinițoiu.

Concéntrico es un festival que lleva 10 años haciendo pensar. Reflexionando sobre la sostenibilidad medioambiental, la desigualdad social, la escasez de agua y la vital importancia de la coexistencia comunitaria. Pero sobre todo, su verdadero poder radica en su incansable defensa del espacio público como motor del cambio. Este logro se debe a la colaboración de diversos actores, todos ellos remando al unísono hacia un objetivo común: mejorar la ciudad. Eso es lo más bonito que año tras año, desde 2015, este festival regala a la ciudad de Logroño. Brindemos por estos 10 primeros años y por los próximos diez que están por venir.