¿Cuáles son las 7 plantas que más utilizan los decoradores hoy en día?

El mundo vegetal tiene también sus reinas cuando hablamos de decoración. Estas siete son las más empleadas por interioristas a lo largo de España y Latinoamérica.

Si algo queda patente buceando entre las redes de algunos de los mejores diseñadores del momento es que les gustan las plantas. Todos tienen algo que comparten: la predilección por la hoja verde, sin ornamentos ni floraciones. En el uso de ciertas especies de forma habitual se descubre también otro denominador común que tiene que ver con la belleza de la imperfección. Hojas de formas irregulares, crecimientos semi salvajes y formas que remiten a los bosques y las selvas donde el ser humano no interviene en el crecimiento arbitrario de la flora. Y, tras definir las siete plantas que ahora mismo son tendencia en decoración, una última conclusión: la pasión por lo tropical sobrevuela en todos los casos.

01. La Strelitzia o Ave del Paraíso

Aunque hasta hace poco era valorada sobre todo por sus espectaculares flores, ahora lo llamativo de la Strelitzia son sus grandes hojas en forma de lanza. Es la reina de las plantas decorativas de interior y casi todos los decoradores la utilizan en alguno de sus proyectos. Su majestuosidad y su belleza imperfecta ha venido a desbancar a la popular Costilla de Adán, que era la tendencia hace pocos años. Es tanta su belleza que tiene el poder de llenar de vida, sin ayuda de ningún elemento, hasta el espacio más sobrio. Muchos la emplean para crear ese contrapunto, como es el caso de Héctor Ruiz Velázquez, en su último proyecto de reforma en una vivienda en Madrid.

Desde hace poco el barrio Salamanca en Madrid cuenta con este piso reformado por Héctor Ruiz Velázquez, quien incluyó la Strelitzia en uno de sus interiores revestidos en madera noble. Foto: Héctor Ruiz Velázquez.

El crecimiento de la Strelitzia es relativamente lento. Además hay que tener en cuenta que presenta cuatro variedades diferentes. Su peculiaridad es que sus hojas no están diseñadas para ser perfectas, sino para adaptarse. Es parte de su encanto.

Para lograr que alcance gran tamaño sin perder ápice de su belleza (la Strelitzia puede llegar a los dos metros de altura), es necesario prestarle un poco de atención. Necesita mucha luz y riego regular y moderado. Y si las hojas se secan, es porque también necesita humedad ambiente. Eso sí, si lo que se busca son las flores, será un poco difícil lograrlo en interiores, ya que la Ave del Paraíso precisa de mucho sol y libertad.

02. La Monstera o Costilla de Adán

Lleva siendo tendencia algunos años y la vemos por todas partes. Es todo un hit en redes sociales y no hay decorador que no haya usado la Monstera en alguno de sus proyectos. No es algo nuevo, de hecho, esta planta podría ser considerada a estas alturas un icono de la decoración botánica, pues lleva siendo protagonista desde hace décadas. Y no sólo como planta, también está presente en multitud de estampados de textiles o papeles pintados. La razón es sencilla, las formas sinuosas de sus grandes hojas conectan directamente con la selva más exótica. Es perfecta para interiores que cuenten con abundante luz (nunca indirecta, que no le gusta) y solo hay que regarla cuando nos lo diga. Es decir, cuando el sustrato esté completamente seco.

La palabra Monstera procede del vocablo ‘monstruoso’ y se refiere a su enorme capacidad para crecer. Puede medir hasta 20 metros en exteriores y 3 metros en interior.

A cinco minutos de Tulum, en México, figura este proyecto del despacho Co-lab Design Office. Foto: Co-lab Design Office.

03. La Zamioculca o Joya de Zanzíbar

Esta suculenta procedente de África Oriental es tan jugosa como compacta, perfecta para añadir una estética potente, gracias al color verde oscuro y el brillo de sus hojas, sin llamar demasiado la atención. Muchos diseñadores tienen la llamada Zamioculca entre sus tesoros déco. Como es el caso del interiorista Carlos Tomás, de Estudio Reciente, que la lleva consigo a numerosos proyectos casi como si se tratara de un amuleto.

La Joya de Zanzíbar puede alcanzar un gran tamaño, dependiendo del tiesto en el que se plante, aunque en los proyectos de interiorismo parece que triunfa en una dimensión no muy grande, de unos 30 o 40 centímetros de altura. Además de ser extremadamente resistente (ideal para principiantes), pues acumula el agua en sus hojas y puede sobrevivir periodos de sequía, es una de esas plantas perennes que permanecerá igual de bella durante todo el año. Necesita poco riego y luz indirecta. Como curiosidad, se la conoce por atraer el dinero a los hogares. Puede ser una buena inversión.

El fundador de Estudio Reciente seleccionó la Zamioculca para esta reforma que firmó en Madrid. Foto: Asier Rua.

La Zamioculca o Joya de Zanzíbar es tan sencilla como agradecida. Basta con regarla cada dos semanas y, como necesita temperaturas suaves, es ideal para interiores. Un consejo: hay que limpiar el polvo de sus hojas a menudo para que luzcan con todo su brillo.

04. El Ficus Benjamina

A la par que su hermano, el ficus Iyrata, el ficus Benjamina tiene muchos adeptos entre los que figura la decoradora con sede en Buenos Aires Carina Michelli, quien lo ha incorporado en su propia casa. Aunque esta especie se puede convertir en un seto perfecto, lo que proponen los diseñadores es dejarla respirar en su forma más desaliñada. Y, al ser una planta tipo árbol, se puede lograr diferentes configuraciones y tamaños. Ella tenderá a expandirse, con ramas que evolucionan con sus delicadas y pequeñas hojas ovaladas de color verde brillante.

¿Otro dato a tener en cuenta? La familia de los ficus, en general, cuenta con plantas muy fáciles de cuidar. En el caso del Benjamina, basta con regarlo un par de veces a la semana en verano y algo menos en invierno. Es importante pulverizarla, ya que necesita cierta humedad ambiental. Así se conseguirá que el mini árbol que mejor se integra en casa encaje como un guante, sea cual sea el piso o apartamento en el que se viva.

Uno de los rincones de la casa de Carina Michelli, de la mano del ficus Iyrata retratado junto a un aparador de la tienda argentina Cari Rios. Foto: Carina Michelli.

El Ficus Benjamina crece mejor con luz indirecta. Si sus hojas amarillean, puede ser un síntoma de que se está regando demasiado.

05. La Palmera Areca

No hay otra palmera con más éxito en interiores. Y es lógico y normal, porque además de añadir un acento tropical, resulta una planta tan liviana que, por su discreción, se gana los corazones de los interioristas. Su tamaño medio le permite alcanzar los dos metros de altura, pero aún en estados más pequeños no pierde belleza. Uno de los que más la usan es el catalán Isern Serra, que parece tener especial debilidad por la también llamada palmera Bambú. Para cuidarla lo mejor es encontrar algún lugar en semi sombra dentro de casa, porque se encuentra muy cómoda con temperaturas suaves de entre 18 y 25 grados. Para que no dejen de crecerle ramas y nuevas hojas, hay que regarla muy a menudo en los meses más cálidos y nebulizar las hojas.

En Barcelona, la casa que Isern Serra comparte con Valeria Vasi dispone de la famosa palmera Bambú (igual que se ve en la imagen de portada). Fotos: Salva López.

A la palmera Areca le encanta el agua, pero sin pasarse. Es importante que nunca se encharque la tierra por lo que es buena idea colocar pequeños guijarros en el fondo de la maceta para favorecer el drenaje.

06. Las palmeras tradicionales

Suponen un clásico que siempre triunfa. De hecho, las palmeras en todas sus formas son una tendencia en decoración botánica que nunca pasan de moda. Como la icónica lámpara Cesta de Santa & Cole, pero en versión naturaleza. Hay interioristas que las utilizan, además, casi como una declaración de intenciones. Sin ir más lejos, Jaime Beriestain en su despacho de Barcelona: raro es el proyecto en el que no incluya algún majestuoso ejemplar de estas plantas.

La Palmera de Sagú, de nombre científico Cycas Revoluta, puede crecer en maceta. También alcanza su máxima expresión cuando se planta en jardín, siempre y cuando no se viva en un clima demasiado frío. Al fin y al cabo, su alma es tropical.

La popularidad de las palmeras va en aumento y se pueden encontrar en una gran variedad de versiones. En la foto, Francesca Heathcote Sapey ha añadido en el recibidor de su casa en sorprendentes tonos fucsias una palmera Drácena Marginata. Foto: Asier Rua.

Vista de uno de los hoteles diseñados por Jaime Beriestain. Foto: Jaime Beriestain Studio.

Entre las palmeras más comunes tiene especial relevancia la de Sagú. Aunque es la más paradójica porque, en realidad, no es una palmera. La Cycas Revoluta se considera como una especie rara y primitiva, originaria de Japón, pero ha ido ganando adeptos en todo el mundo. Su tronco robusto y su tamaño no muy grande se complementa con sus hojas verde oscuro. A la vez, frecuente es que entre las casas de interioristas se encuentre la Drácena Marginata, mucho más estilizada. Francesca Heathcote Sapey, en su propio recibidor, tiene una de ellas para añadir un toque tropical al potente color fucsia de las paredes.

07. El Cuerno de Alce

Hay plantas que por sus formas extrañas resultan auténticas joyas en la decoración. Y hay interioristas tan personales que buscan siempre dar ese punto diferenciador. Así ocurre en el estudio Masquespacio, en uno de cuyos proyectos hemos descubierto otra de las plantas que marcan tendencia: la Platycerium bifurcatum o, más fácilmente denominada, Cuerno de Alce. ¿Sus peculiaridades? Cuenta con unas hojas muy vistosas que se van arqueando, envolviendo y generando una especie de pelo blanco. Importante no confundirlo con polvo y dejarlo en la planta, pues es fundamental para su desarrollo. Al ser tropical, necesita mucha humedad ambiental y temperaturas estables y suaves. Eso sí, la virtud es que no requiere demasiada luz.

Perspectiva del recibidor que daba la bienvenida al antiguo estudio valenciano del despacho Masquespacio. Foto: Masquespacio.

El Cuerno de Alce es una especie de helecho que en su hábitat natural crece adherida a los árboles. Se trata de una de las plantas más antiguas del planeta, puesto que se calcula que tiene 400 millones de años.