Con fibras de Latinoamérica y escultóricas formas, Fango irrumpe en la escena del diseño de autor

Las piezas de este estudio colombiano con sede en España están triunfando a ambos lados del Atlántico. Muchos le atribuyen el éxito a la belleza inherente que esconden sus diseños, a los que su creador le añade un fuerte discurso a favor del planeta, por supuesto, sin caer en el típico greenwashing de siempre.

Comenzó su andadura en solitario al volver a su Colombia natal, en 2015, tras unas prácticas en Madrid. Fue en la capital española donde Francisco Jaramillo (Medellín, 1987) aprendió a trabajar la cerámica: como maestra tuvo a la diseñadora holandesa Marre Moerel. “Sabía que a la cerámica a veces se la llama fango”, comenta él. “La palabra me parecía sonora y era bonita, así que al llegar a Colombia la utilicé como título de mi estudio”. Y todavía ahí sigue, casi diez años después, como nombre de un despacho que en 2023 ha sido uno de los diez finalistas en la Design Parade Hyères, dejando ver al mismo tiempo que, pese a que la evolución de este creativo ha sido enorme, todavía hay algo que hace que el título de Fango tenga sentido. Es la artesanía.

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Vista de la colección Ibuju creada por el fundador de Fango, Francisco Jaramillo. Él aparece en la imagen sobre uno de los taburetes de esta línea (foto: Juliana Gómez Quijano). En portada, otra vista del banco hecho a mano en formato tubular (foto: Juan Silva).

Así son los bancos de la colección más famosa de este estudio. Foto: Juan Silva.

Para Ibuju, Jaramillo planteó una enorme mesa muy parecida a una fogata. Foto: Juliana Gómez Quijano.

Efectivamente, después de aterrizar en casa no dejó de lado la cerámica hecha a mano. Jaramillo continuó trabajándola, a la vez que fue conociendo talleres de torneado en madera. El autor lo recuerda: “Me puse a analizar cómo funcionaba y de qué forma se podía llevar al límite el material”. Lo mismo hizo con el vidrio soplado, o con los 10 artesanos de su país con los que actualmente trabaja a distancia, porque el responsable de Fango se ha mudado a Barcelona. Vía email o por videollamada, a ellos les remite los encargos procedentes de Miami, Nueva York, Los Ángeles, otros muchos de Europa (sobre todo, Francia, Bélgica y España), y algunos pedidos de Singapur.

La línea Ibuju la confecciona en Colombia un equipo de 10 artesanos. Foto: Juliana Gómez Quijano.

Retrato de uno de los artesanos detrás de las piezas manuales de Fango. Foto: Juliana Gómez Quijano.

Conquista a conquista

En función del tamaño de la pieza, de 10 a 12 semanas precisan los diseños de la colección de Fango que más repercusión ha tenido. Es el tiempo que hace falta de media para tejerlos al completo, ya que Ibuju, así se llama la línea, está compuesta primordialmente por la fibra natural yarey. “Crece en el Amazonas y la descubrí por casualidad”, reconoce Jaramillo. “Conocí a un nuevo artesano, él la mencionó y luego me di cuenta del gran valor que tenía”. Con tal fibra, el colombiano planteó primero unos taburetes, bancos y una mesa que, de nuevo casualmente, al difundirlos en Instagram llegaron a ojos del brasileño Amauri Aguiar, cofundador de Verso Works, una galería de diseño neoyorquina que cada verano organiza su propia muestra. Y, claro está, en la del pasado junio, todavía abierta al público, las piezas de Fango aparecen incluidas.

En la exposición destacan además obras de diseñadores de todo el mundo. Los jarrones ingeniados en Piamonte por Alissa Coe están, igual que los de la danesa Nina Nørgaard. O los bancos del nigeriano Nifemi Marcus-Bello. Pero la galería estadounidense tampoco es la única que se ha interesado por el estudio. De hecho, que hoy Francisco Jaramillo viva en la capital catalana tiene su por qué. Desde allí le representa la Side Gallery, para la que amplió su colección Ibuju con un sofá, una silla y dos mesitas auxiliares, visitables hoy en una muestra de Casavells, en l’Empordà, a pocos kilómetros de Barcelona. Cinco meses estuvieron trabajando en los cuatro nuevos muebles, a los que también se le suma ahora una mesa enorme. “Es como un círculo que parece una especie de fogata”, dice el colombiano.

La colección Ibuju se ha ampliado para la exposición de este año de la Side Gallery. Foto: Side Gallery.

En el interior de la sede de Side Gallery en Casavells, una de las mesitas auxiliares ideadas ad hoc. Foto: Side Gallery.

Vista del único sofá que presenta esta línea trenzada en la fibra natural yarey. Foto: Side Gallery.

La travesía no termina aquí

A estas alturas del año la producción, según puntualiza el responsable del estudio, sigue imparable. Ya no solo porque con Side Gallery está preparando una serie de lanzamientos de cara a la Design Miami de este próximo diciembre, sino porque Jaramillo ha terminado de explorar un nuevo material. En concreto, la fibra fique que se encuentra a las afueras de los bosques y que, por su pelo y composición, es capaz de ponerle freno a un incendio. “Lo que yo he utilizado es su pulpa, que es el deshecho de la fibra”, concluye, “y con ella he forrado una colección de piezas volumétricas que se llama Calor. De nuevo, tal y como he hecho con Ibuju, para poner sobre la mesa la problemática medioambiental que tanto nos urge”.

Perspectiva de uno de los objetos esculturales de Calor, la nueva línea de Fango recién estrenada. Foto: Juliana Gómez.

Las piezas de Calor sirve tanto de objeto decorativo como, a la vista está, de candelabro escultural. Foto: Juliana Gómez.