Los sofás y butacas ‘wabi-sabi’ más buscados por los interioristas: así es la historia de Blasco

La firma de mobiliario fundada en 1945 es un referente en el mundo del interiorismo y la decoración debido a la belleza y calidad de sus muebles tapizados. En MANERA contamos su trayectoria.

Estética, atemporalidad y un magnífico equilibrio entre forma y función. Con estos ingredientes clave, Blasco se ha convertido en una de las marcas de mobiliario más aclamadas por prestigiosos decoradores e interioristas de Europa. Lo cual no resulta una sorpresa. Y es que la compañía lleva desde mediados del siglo XX creando auténticas obras de arte para el interior. En MANERA hacemos un recorrido por su fascinante historia de la mano de Jesús Blasco, diseñador y empresario que lidera la firma.

Desde 1945, la firma Blasco se caracteriza por sus muebles tapizados diseñados con técnicas artesanales de la más alta calidad. En primer plano, a la izda., sofá Clichy. Foto: Trípode Fotografía.

Más de 75 años de experiencia

La historia de Blasco se remonta a 1945. Después de haber trabajado con un reputado artesano y tapicero gallego, los hermanos Pedro y Rafael Blasco (con tan solo 17 años) decidieron fundar su propio negocio de tapicería y diseño de mobiliario en Pozuelo de Alarcón. Era la época de la posguerra y, al igual que muchas familias del momento, los hijos desarrollaron a temprana edad talento y creatividad para trabajar y sacar adelante a su familia. 

“Como mi padre y mi tío eran aún muy jóvenes, tuvo que figurar como fundador mi abuelo, pero realmente fueron ellos quienes crearon la compañía en Pozuelo, a apenas 12 kilómetros de Madrid”, explica Jesús Blasco. “Era un lugar en donde, en ese momento, se construían muchas casas de verano y viviendas unifamiliares en nuevas urbanizaciones muy aclamadas”, añade.

La primera nave de Blasco albergaba varios talleres: el de carpintería, el de tapicería y el taller de confección. Foto: Blasco.

Una historia de reinvención y dedicación

El negocio fundado por los hermanos Blasco poco a poco comenzó a tener más encargos de tapicería y diseño de mobiliario. “Reputados decoradores e interioristas de la época pedían a nuestros artesanos la fabricación de diferentes modelos de muebles”, destaca Jesús. Pero fue con el tapizado en piel en donde fueron pioneros, ya que crearon una fábrica de curtidos para su taller de Pozuelo de Alarcón. “En su momento, Blasco creó en piel todas las butacas del Congreso de los Diputados y también se hicieron diferentes piezas para el Palacio Real y para la Zarzuela”, continúa.

Tras la crisis de los años 90 decidieron reinventarse, dejar a un lado la tapicería inglesa y francesa clásica de piel, y comenzar a trabajar fabricando mobiliario para diferentes empresas especializadas en interiorismo. En 2005 optaron por independizarse de otras firmas y volver a hacer un catálogo de modelos propios con una identidad muy marcada: el estilo Wabi-Sabi, muy poco explorado en ese entonces. “A muchos modelos les integramos una funda normalmente de lino o cáñamo. Reinterpretamos el concepto que se tenía de fundas para muebles, y fabricamos fundas elegantes, resistentes y aptas para usarse todo el año”, recuerda Jesús.

A la izda., butaca Birdie Lounge inspirada en un icónico diseño de los años 50, reinterpretado con proporciones y materiales actuales. Foto: Nuel Puig.

A la izda. y dcha. respectivamente, butacas Clichy Ralph en el showroom de Blasco (Alcántara, 6). Foto: Nuel Puig.

El equilibrio perfecto entre lo clásico y contemporáneo

“Hicimos una colección propia reinterpretando modelos de nuestro archivo histórico, pero añadiéndoles una funda. Una modalidad que también la incluimos en los nuevos diseños contemporáneos que venimos haciendo desde hace aproximadamente 10 o 12 años. Como, por ejemplo, los sofás Clichy, Marcel u Oscar”, explica Jesús. 

El perfecto equilibrio entre muebles clásicos y diseños actuales es una de las grandes virtudes de la firma Blasco, razón por la cual los interioristas más reconocidos del sector han incluido sus modelos en muchos de sus proyectos. “Tenemos dos colecciones principales. Una clásica que denominamos Timeless, y otra más contemporánea con un diseño más limpio y minimalista. No obstante, independientemente del estilo, todas nuestras piezas están pensadas para que sean atemporales y que se puedan adaptar a la decoración y estilo que cada cliente tenga”.

A lo largo del showroom de Blasco, diseñado por el arquitecto Iker Ochotorena, se pueden encontrar las exquisitas lámparas de United Alabaster, como la que aparece instalada en el techo. Foto: Nuel Puig.

En el espacio de Blasco también conviven diferentes obras de arte y piezas vintage. Foto: Nuel Puig.

Modelos artesanales, personalizables y respetuosos con el medio ambiente

Cada producto de Blasco está pensado para adaptarse a 90 medidas diferentes de acuerdo a las necesidades de cada espacio. “Los sofás están diseñados para que puedan llevar la funda sin necesidad de velcros, cremalleras ni adaptaciones especiales. El cliente también puede tener un sofá tapizado con una tela, y varias fundas de distintos colores y materiales para poder utilizar la que le apetezca cuando quiera. Existen diferentes modalidades disponibles, y las telas se han prelavado, algo fundamental para poderlas lavar en agua y que no se encojan”, explica Jesús.

Maderas nobles, acero o fibras naturales son los materiales que se utilizan para crear el mobiliario de Blasco, que sigue, en todas las etapas del proceso de fabricación artesanal, altos estándares de seguridad y calidad. Utilizan madera certificada FSC, además de algodón con certificación BCI, que garantiza su cultivo y trazabilidad. “Nos hemos ido certificando gracias a la experiencia de los años y también al trabajar con un grupo como Inditex, que es pionero en esto”.  Blasco y Zara Home aunaron fuerzas para desarrollar una serie de butacas de madera y cáñamo.

El estilo Wabi-Sabi, caracterizado por ser neutro, simple, bello y fresco, es una de las insignias de Blasco. Foto: Trípode Fotografía.

Un bello lienzo en blanco como showroom

La amplia gama de mobiliario de Blasco se puede encontrar en su nuevo showroom del madrileño barrio de Salamanca (Alcántara, 6). Se trata de un amplio espacio neutro y elegante diseñado por el arquitecto Iker Ochotorena, fundador del estudio OOAA, en donde se muestran todas las piezas de las diferentes colecciones de Blasco y al que los clientes pueden acudir bajo cita previa.

En este espacio, además, también se encuentra el showroom de Hästens, el exclusivo fabricante sueco de camas; las exquisitas lámparas de la firma United Alabaster; los textiles de la editora textil de Blasco, Serendipity, y diferentes obras de arte y piezas vintage. “Nosotros apostamos por el buen diseño, y queremos fomentar la responsabilidad de que el producto no sea de usar y tirar, sino que el cliente compre algo bueno que pueda disfrutar por mucho tiempo”, finaliza Jesús Blasco.

La firma sueca de camas Hästens también cuenta con su espacio en el showroom de Blasco. Foto: Nuel Puig.

En el showroom se encuentra el modelo Maranga 180×200 en beige check, sin embargo, se pueden pedir otros modelos de cama de la firma sueca. Foto: Trípode Fotografía.