Fotografía: Cláudia Rocha

Lisbon By Design revela el diseño portugués en estado de gracia

Un año más, Lisbon By Design vuelve a ser una plataforma para que artistas, artesanos, estudios y galerías den a conocer el magnífico diseño portugués actual. Repasamos lo más destacable de esta apasionante tercera edición.

Una de mis grandes preocupaciones al aterrizar en el Aeropuerto Humberto Delgado, en Lisboa, era el idioma. Fui solo, y mi portugués no se acerca al nivel mínimo como para presentarme adecuadamente a todos los presentes en la inauguración del Lisbon By Design el pasado 24 de mayo. Pronto recordé que no necesitaba dominar el idioma porque ahí sí se habían preocupado por aprender el inglés como lengua internacional. Pero aun así, no me habría hecho falta saber portugués, ya que todas las conversaciones que estaban teniendo lugar en el palacete Gomes Freire trataban sobre lo mismo: algo grande está pasando con Lisboa.

Exterior de la sede de Lisbon By Design, el palacete Gomes Freire, construido en 1878. Foto de Francisco Nogueira.

Así me lo dijo Julie de Halleux, directora y fundadora de la feria, con una copa de vino de pequeña producción en aquel templo del arte: “Lisboa va a ser la nueva California”. Sin ser un paralelismo literal, es cierto que hay muchas ramas creativas y artesanías que se han quedado fuera de la globalización en Portugal, y esa autenticidad es la que ha llevado a un número creciente de extranjeros a asentarse en la capital lusa. 

Envoltorio ideal

Los 19 participantes están conformados por artistas, artesanos, estudios y galerías de arte que han expuesto su obra en el palacio lisboeta de Gomes Freire. El edificio, de influencia neoclásica, fue construido en 1878 en unos terrenos adquiridos a la Corona portuguesa. La elección del palacete como sede es deliberada, ya que Julie De Halleux quería transmitir una sensación hogareña que ayude a los visitantes a imaginarse las piezas expuestas en sus propias casas. Aunque todos ellos trabajen desde Portugal y con artesanos o materiales nacionales, muchos de los participantes provienen originalmente de distintos países, aportando una diversidad que se respiraba por todos los rincones.

Entrada al edificio, con dos tapices de Oficina 166. Al fondo, se asoman las tres impresionantes piezas de Vanessa Barragão.

La fórmula perfecta

Solo en este contexto se puede entender el clima de mezcla de influencias que se vive en Lisboa, donde gente de mente abierta e influencias internacionales confluye con una tradición artesana rica y excelente. Luis de Oliveira, cofundador de De La Espada, y Coral Rivera, Director of Business Development & Sales Manager de la marca, describen lo que se ha sentido en Lisbon By Design de la mejor manera. “Lo que hemos visto en Lisboa en los dos últimos años ha sido el florecimiento de la intersección entre diseño, artesanía y arte. La influencia del exterior, combinada con los muchos artesanos que siguen trabajando en Portugal y con los creativos que ya trabajaban en la ciudad, ha creado algo que podríamos llamar una sensación en el aire, una vibración”.

Pieza de Oficina Marques realizada con cerámica. Los temas principales de su obra son el mar, el monte, la fe y la misma Lisboa.

Lámpara, cerámica, alfombras y tapicería de Fantasque, marca donde Lucie Schweitzer plasma su mundo de fantasía.

De la mano de Carlos Pereira Gallery, sillas surrealistas de Fernando Brizio.

La firma portuguesa De La Espada es sponsor tanto de la feria como de la Lisbon Design Week, y son los primeros en admitir que históricamente han dado la espalda a su propio país buscando alianzas y amigos en el exterior. Por suerte, se han dado cuenta del potencial que hay entre sus fronteras y en los últimos años han trabajado con distintas firmas compatriotas como Fabricaal, Toino Abel, Sela Lusitana o Viúva Lamego. Esa conexión entre creativos y artesanos es justo lo que Julie quiere conseguir con Lisbon By Design. “El objetivo de la feria es dar a los participantes la oportunidad de colaborar en nuevos proyectos a futuro, así que cada espacio es una escenografía y ayuda a que el espectador se imagine cómo se puede llegar a usar el producto”. 

Espacio de Fabricaal, comisariado por Felipa Almeida. En frente, cuadro de Henriette Arcelin, dcha., tapiz escultórico de Rita Kroh y, sobre la mesita, cerámica de Maud Téphany. Todo inspirado en la primavera y sus frutas. A la izda., butaca de De La Espada con tapiz de Fabricaal.

Artesanía y positividad

Quien haya tenido la oportunidad de visitar la feria se habrá dado cuenta de que el color, la tapicería y la cerámica han sido los claros protagonistas. Portugal es un país con gran tradición textil, y algunas de sus técnicas son de lo más exquisitas. Por ejemplo, la del bordado que trabaja Defio Rugs es tan especial que celebran workshops para enseñar la habilidad y garantizar que no se pierda ese know-howFabricaal, por su parte, también nace por la motivación de salvar una fábrica que estaba condenada a la desaparición. Pero el color ha sido el verdadero estímulo de la feria: “En un ambiente económico tan complicado como este, creo que la gente necesita autenticidad, volver a sus raíces. Necesitamos color y alegría”, cree Julie.

En la pared, pintura y cerámica en relieve de Laura Vitorino Rebelo, lámparas de Martinho Pita Studio y mobiliario de Vasco Fragoso Mendes. Todo diseñado exclusivamente para la feria.

Una de las obras de Vanessa Barragão que presidían la escalinata principal, hecha con partes de tela sobrante.

¿Los favoritos? Sin duda la galería Analora acaparó todas las miradas con las tres esculturas de Vanessa Barragão presidiendo la escalinata central. La artista crea obras a base de desechos y sobras de fábricas portuguesas. La mezcla de materiales y técnicas hace que las piezas parezcan crecer y expandirse por la pared como si de un gigante hongo se tratase, dotando al espacio de una asombrosa monumentalidad.

Silla de Tosco Studio, cerámica de Vago Ceramics y tapiz de Carolina Vaz Studio.

De nuevo, piezas de Tosco Studio, Vago Ceramics y Carolina Vaz Studio.

La colaboración como fundamento 

Tampoco puede caer en el olvido el espacio creado en conjunto entre Laura Vitorino Rebelo, Martinho Pita Studio y Vasco Fragoso Mendes. Es la instalación que mejor representa el colorido, la positividad y el sentimiento de colaboración de la feria. Por su lado, Tosco Studio, Vago Ceramics y Carolina Vaz Studio también unieron fuerzas e ideas para imaginar un todo conjunto que engloba piezas de cerámica, arte textil y mobiliario, bajo un mismo concepto y por tres artistas distintas. En definitiva, toda la feria fue y seguirá siendo el símbolo de una ciudad que abre sus alas mirando al mundo entero, a la confluencia de ideas y al contagio entre culturas desde su propia autenticidad. 

En las escaleras, lámparas de Violane D’Harcourt hechas de metal y papel. 

Pieza de cerámica de Stephane Mulliez, artista de origen francés que dirige La Junqueira Artist Residency en Lisboa.

Espacio multidisciplinar imaginado por Sofía Cruz, de Krus Studio.

La fundadora del festival, Julie de Halleux, posando frente a dos piezas de Oficina Marques.