Lorena Canals: de revolucionarias alfombras lavables a obras de arte únicas

La marca cumple 25 años con sus alfombras artesanales cada vez más bonitas y premium y también presenta su primera colección de arte textil. Repasamos su historia.

Todo surgió en el garaje de su casa, allá por 1997, fruto de la necesidad, como suele ocurrir con los grandes diseños. Lorena Canals tenía dos hijas pequeñas y necesitaba un gesto práctico: poder lavar sus alfombras. Esta idea, sencilla pero revolucionaria, la llevó a crear la primera alfombra lavable del mundo en algodón (hecho que luego remató en 2017 fabricando las primeras alfombras lavables de lana, algo casi impensable con esta fibra). Dos años más tarde, se inspiró en un vestido de su hija para crear uno de sus best sellers, la alfombra Cookie, tan dulce como una galleta. “Comencé a ver alfombras en todos lados”, cuenta de esta etapa.

La alfombra Biscuit fue una de las primeras creaciones de la diseñadora.

Lorena Canals abraza el concepto de slow decor, donde cada producto es una obra de arte cuidadosamente elaborada y concebida de forma consciente.

Así, su vena creativa fue manifestándose cada vez más y vinieron colecciones icónicas, como la Monstera, la ABC, la colaboración con Edgar Plans o las alfombras de juego, uno de sus inventos más exitosos para niños. En todos estos años (¡acaba de cumplir los 25!) ha expandido su presencia internacional (en EE.UU. se rifan sus diseños), ha mejorado sus productos con la artesanía, el arte y el diseño por bandera (véanse las sillitas realizadas con Gonzalo Milà, hijo de Miguel, o la alfombra con la artista Regina Giménez), y ha reforzado su compromiso con la sostenibilidad y el cuidado del planeta. Y es que todos sus productos son de elaboración artesanal, hechos de fibras recicladas y materiales lavables. 

Estas sillas son el producto de su colaboración con Gonzalo Milà.

Y, aquí, el resultado de la colaboración con la artista Regina Giménez.

Con fábrica propia en India, la empresa cuenta hoy con 198 artesanos que cosen cada detalle a mano y cada pieza una por una, lo que hace que estemos hablando de artículos únicos. Estas imperfecciones deliberadas son una declaración de la dedicación y el cuidado artesanal que definen su proceso de fabricación. “Cada pequeña variación, cada sutura a mano y cada tejido revelan una historia única que añade un valor incomparable a nuestros productos”, dice Lorena. Además, la marca utiliza tintes naturales y técnicas de teñido artesanal para crear sus colores y estampados. Fruto de este espíritu consciente, en 2015 llegaron a otro hito con sus colecciones Rugcycled, avanzando hacia el desperdicio cero. Se dieron cuenta de que con los tantísimos retales sobrantes de su propia fábrica podían crear nuevos productos, lo que en 2022 ha culminado con su línea de Green Toys: “juguetes textiles para que duren varias generaciones y para educar por un futuro mejor”, aseguran. 

Productos de la línea Green Toys.

Pero Lorena Canals no es solo es una marca enfocada al mundo infantil, también tiene una colección de interiores más premium con, por ejemplo, Sheep of the World, una serie de depuradas alfombras sin teñir que parecen recién salidas de las montañas del Atlas. Es un claro referente mundial en alfombras lavables y decoración textil artesanal, sí, y ahora, desde hace un año, hay algo más: las obras de arte textiles que elabora su fundadora. Dando rienda suelta a su sensibilidad y al alma de artista que lleva dentro, y con el objetivo de acercar el arte al mundo doméstico mediante el textil, Lorena elabora esculturas como tótems y borda cuadros llenos de hilos, tramas y colores, algo que la ha llevado a crear piezas únicas para diversos clientes, como por ejemplo hoteles de lujo.

Alfombras de la línea Sheep of the World, con la que Canals deja de lado el mundo infantil para sumergirnos en un universo de suavidad y serenidad.

Para mostrar esta nueva faceta, la diseñadora presentó el mes pasado su primera exposición de arte textil en Barcelona, las piezas más íntimas que, hasta ahora, únicamente decoraban su casa. Hace 25 años las alfombras se convirtieron en su lienzo, un lienzo en blanco donde sus diseños cobraron vida, y desde entonces, cada hilo y cada tejido han sido testigos de su pasión por crear arte, un sueño que empieza a ser ya una realidad. Hoy Lorena celebra sus 25 con muchos éxitos a sus espaldas y grandes planes de futuro. Por muchos años más.

Además de ser reconocida como una marca de decoración premium, hoy la firma abre una nueva ventana al mundo con su colección de arte textil.

Un pastel gigante elaborado con casi 200 alfombras y velas hechas a mano fue el gran protagonista.

El evento también sirvió para mostrar los momentos más icónicos que han marcado la historia de la marca durante estos 25 años, todo ello plasmado gráficamente a través de un timeline de 10 piezas textiles (cómo no) colgadas en la pared y bordadas a mano.

Lorena hace de todo con el textil: desde alfombras a juguetes y ahora también obras de arte.