Fotografía: Phocus Joel Alavez

Así es la mesa-altar con la que Erick Millán ha celebrado su Día de Muertos

Para recordar a los que ya no están junto a él, el interiorista se ha sumado a la histórica tradición mexicana del primer día de noviembre creando un universo con muchas dosis de originalidad. Una genuina cena por todo lo alto, y pensada para que alrededor de ella no falte absolutamente nadie de los suyos.

A diferencia de lo que ocurre a lo largo de muchos países de Europa, en México el Día de Muertos es un festejo a la vida. Sí, aunque parezca contradictorio, para el país latinoamericano la muerte no significa el final, sino el comienzo de una nueva existencia. Pero tampoco se trata de una concepción de hoy. Todo lo contrario: esta idea se remonta a la época prehispánica y se extiende en culturas indígenas como los mexicas, mixtecas, zapotecas, tlaxcaltecas o totonacas. ¿Y cuál es su filosofía? La ha demostrado este año Erick Millán, el interiorista de Guadalajara conocido en gran parte por sus mesas espectaculares. Porque, en efecto, durante el Día de Muertos esa es la costumbre, se monta un altar y en él se invita al espíritu de los difuntos para que regresen del más allá y, una vez más, la noche del uno de noviembre puedan pasarla con su familia, disfrutando de una velada en conjunto.

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En esta imagen y la de portada, la mesa que Erick Millán ha preparado para el Día de Muertos de 2023.

Vista de la mesa con servilletas de paliacate.

El decorador mexicano ultimando los detalles para la cena que organizó con los suyos el 1 de noviembre.

De acuerdo a Millán, la fecha supone una celebración de color, un día en que la flor de cempasúchil de color naranja vibrante y su peculiar olor le recuerdan que estamos temporalmente en la Tierra. Así, el decorador valora el gran regalo que es la vida y recuerda su tierra, Sinaloa, al noroeste de México. “Para mí, la mesa es el altar, mientras que mi creatividad es la ofrenda que les hago a mis seres queridos”, defiende él. Su proceso creativo, asegura, es meramente intuitivo: “Lo hago de manera muy espiritual, me gusta pensar el espacio y sentir lo que me expresa en ese momento. Lo veo como cuando eras niño y jugabas a rellenar cositas o a dibujar, algo muy experimental”.

Guiándose por el instinto (y el oficio)

En las mesas de Erick Millán, por tanto, todo va sucediendo de forma genuina y, hasta cierto modo, un tanto accidental. “De cara a este año tenía una tela azul que inicialmente iba a ser un traje, pero al final no lo fue. Me encapriché con la tela y decidí quedármela, y de pronto pensé que podría ser la base para la mesa. Así que me puse a hacer un mantel con ella, ¡y el resultado es fantástico!”, considera el interiorista. “Como veis, en el diseño una cosa lleva a la otra. Por más que quiera tenerlo todo bajo control, siempre surgirán cambios”.

Erick Millán recomienda jugar con diferentes alturas para darle volumen a la mesa-altar. Se pueden añadir jarrones para que vistan desde arriba, floreros chicos y velas y candelabros de distintos tamaños.

El decorador también aconseja apelar a los sentidos de un familiar cuando se prepara la mesa del Día de Muertos. Para la vista es recomendable añadir la foto del ser querido, para el olfato toca prender incienso, para el tacto es importante incluir su objeto más preciado, igual que su comida favorita (a nivel de gusto) y su música predilecta (en cuanto al sentido del oído).

Ahora bien, aunque el azul es la base de la mesa, sin duda el elemento más importante de la composición resulta la vajilla, que este año es de Talateca Mexican Pottery. “Siempre me inclino por diseños disruptivos y, de hecho, puedo tardar meses ideando la mesa o colaborando con un ceramista para crear algo muy especial”. Sin embargo, el detalle que le pone sabor a la cosa es el humor que siempre les imprime a sus propuestas a través de los accesorios decorativos. “Con mi trabajo me encanta expresar emociones y sentimientos, diálogo y hasta ironía”, explica. “En general, busco piezas protagónicas para poner al centro que disten de la normalidad”.

Honestidad en la mesa

Para Erick Millán pocas reglas hay. Lo suyo va de romper con los protocolos: “Me tardo poco más de dos horas en poner la mesa, no me presiono con el tiempo porque la estoy diseñando en el momento, no planifico nada realmente”. Para su propuesta del 2023, la mesa la ha colocado en un patio exterior rodeado de una rica vegetación, y es una oda a la textura, el color y los materiales. Apuesta por una estética asimétrica con diferentes alturas, para dar perspectiva y volumen, y guiños a la cultura popular de México como las máscaras, las catrinas, los santitos y los paliacates.

En sus mesas de muertos, que no de Halloween, Erick Millán acostumbra a colocar objetos decorativos de todo tipo, desde recuerdos personales y alebrijes hasta calaveritas, relicarios y artesanías.

El cempasúchil en naranja y el terciopelo en rosa son las flores más típicas del día 1 de noviembre, puesto que conforman una paleta cromática ideal.

Los arreglos florales son de Dulce María Diseño Floral, las calaveras corren a cargo de Ricardo Pozos y las sillas provienen de aquí y de allá, un poco de todo para darle sazón al ambiente surrealista. “No me gusta repetir elementos, siempre busco el factor sorpresa. En este caso, el efecto wow viene de la mano que puse en el emplatado, a manera de recibimiento al comensal para provocar conversación”, concluye, subrayando que en sus mesas siempre debe haber cempasúchil, ya sea natural o en papel maché, pudiéndose complementar con flores de la temporada o silvestres. El objetivo siempre es que se vea natural o casero, al menos según el decorador: “A mí no me gusta hacer mesas para el Día de Muertos lujosas. Me encanta la simplicidad, puesto que glorifica la intención de la ofrenda”.