Fotografía: Salva López

Mil Van Den Vic: la nueva tienda en Madrid donde los muebles cuentan grandes y genuinas historias

Además de ser una de las aperturas más esperadas del barrio Salamanca de la capital española, esta concept store resulta un viaje al pasado sin igual. Descubrimos sus reliquias, desde platos de mármol antiguo a sillas de la dinastía Ming. O mesas de madera de roble datadas del siglo XVIII.

Victor Vidal y Milena Vallo se conocieron en A Coruña “por cosas del destino”, como ellos mismos afirman. Él lleva la pasión por las antigüedades en la sangre, y ella comenzó su andadura profesional diseñando mobiliario y tapicería a medida hace más de diez años. Fue la admiración por las culturas del mundo y su arte y diseño lo que les llevó a conocer juntos algunos de los rincones más fascinantes del planeta. En uno de esos viajes, en Ucrania, nació lo que hoy es Mil Van Den Vic: una grieta hacia un mundo donde los muebles hablan en plena ciudad de Madrid. “Adoramos llenar espacios con pocos elementos pero con mucha historia”, declara el dúo. “A todos nos gusta vivir rodeados de cosas bonitas. Nosotros no sólo nos centramos en eso, sino que vamos más allá, buscando el relato que hay detrás de cada una de ellas, que las hace aún más auténticas y atractivas”. 

Interior de la tienda Mil Van Den Vic. Mesa de comedor francesa de madera de roble del XVIII y, sobre ella, varios platos de mármol antiguos.

Mil Van Den Vic cuenta con antigüedades de todos los rincones del planeta. Por ejemplo, esta cómoda de madera de olmo del siglo XIX, originaria de Shandong (China).

Una selección de antiguos jarrones en las escaleras del espacio, que cuenta con tres distintos niveles.

Puede que el nombre de la tienda posea cierta resonancia con algo bien conocido, ya que lleva consigo una gran carga de significado. Sus palabras son un homenaje al padre de la arquitectura moderna Mies Van der Rohe y el famoso menos es más. Además de Mies, en Mil Van Den Vic caben joyas de Pierre Jeannert, Jean Prouvé, George Nakashima o Gerrit Rietveld. Todo envuelto en una apaciguada atmósfera, donde el artesanal acabado a base de cal de las paredes, que le aporta una expresión cuasitextil, y los tonos tierra del espacio abrazan al visitante y lo conectan con cada una de las piezas, sin que nada perturbe la íntima conexión entre el ser humano y la decoración.

Antigua estantería hecha con fibra natural y madera.

La crudeza del espacio convierte a Mil Van Den Vic en un oasis dentro de la ciudad, donde todas las piezas hablan el idioma de la calma y el alivio.

Mesa de centro china del siglo XIX. Sobre ella, cerámica de terracota de Anatolia.

La belleza del paso del tiempo

No son los muebles de autor los que hacen de esta tienda una sin igual. En el templo de Victor y Milena caben piezas insólitas, arte contemporáneo y antigüedades con mucha historia. Mil Van Den Vic es una colección de reliquias en la que se puede contemplar la pátina del tiempo, desde mesas brutalistas de madera maciza hasta jarrones tradicionales de terracota, pasando por la artesanía oriental. La pareja habla sobre la historia de una de sus piezas más queridas. “Hemos combinado una encimera de nogal italiano del siglo XVIII con unos soportes de piedra Bluestone belga de la misma época. Estas piezas se fabricaron en Amberes para exponer cañones del siglo XVII, y pudimos adquirirlas cuando la ciudad reorganizó su infraestructura museística y los cañones fueron trasladados a un almacén”.

Sofá de obra y jarrón de terracota con vistas a la calle Príncipe de Vergara, 29.

La madera maciza de esta mesa es un claro ejemplo de cómo el paso del tiempo genera una nueva belleza que Mil Van Den Vic abraza.

Más que una tienda

Mil Van Den Vic no es solo el lugar donde encontrar una decoración especial. “Es una galería de ideas”, defienden sus autores. En esta esquina del resplandecente barrio de Salamanca, además de exponer sus piezas, cuentan con un estudio en el que exploran infinidad de posibilidades para sus clientes de manera individual. “Suelos de caliza de Borgoña del siglo XVII recuperada de un monasterio en Francia, una piedra belga llena de fósiles, un antiguo suelo compuesto por anchas tablas de madera de roble con más de 200 años y otros materiales históricos que trabajamos, recuperados de castillos, monasterios y otros lugares con encanto”. No puede sonar mejor.

Victor y Milena también ofrecen asesoramiento en la búsqueda del material o la reliquia perfecta.

Sobre la cómoda, vasija china de vino de arroz con sello, en loza de barro.

Un pequeño taburete de madera junto a la encimera de obra en Mil Van Den Vic.

A veces, ser diferente supone un riesgo que no todos están dispuestos a asumir. Mil Van Den Vic es diferente porque solo puede serlo de esa forma, un lugar donde el alma de los materiales es lo que más importa. Este universo es un espejo de sus dueños y su estilo de vida ideal, donde crean espacios para vivir grandes momentos que el cliente se encargará de aportar. “Una filosofía wabi que pone en valor la belleza de la imperfección y la simplicidad”, concluyen. “La vida, para ser bella, no tiene por qué ser perfecta”.

Sofá Malia con asiento suelto de Mil Van Den Vic en lino belga. Detrás, pared en un acabado natural con base de cal, un elemento característico de la tienda.