Fotografía: Mobles 114

50 años cumple Mobles 114, la marca que ayudó a alzar el diseño industrial en Barcelona

Silencioso, humilde y con una enorme sencillez son parte de las virtudes que han hecho del mobiliario de esta firma un auténtico emblema, prácticamente desde que la compañía catalana empezó su andadura hace medio siglo. Hablamos con sus actuales directores.

La que ingenió André Ricard para las Olimpiadas del 92 fue una de las antorchas más estudiadas. Tenía una empuñadura fina, sólida y ergonómica con un cuerpo esbelto, pero su gran clave es que estaba bañada en aluminio, el material que el diseñador había visto triunfar en las obras y reformas de Barcelona durante los últimos años, conformando el imaginario de la ciudad como sinónima de moderna, abanderada de un diseño hasta entonces insólito en España, el industrial. Aunque tal medalla se atribuía a un logro relativamente reciente. “Aquí en los 70, pese a lo que se cree, no había nada. Bueno, sí”, corrigen, “existía una empresa que se llamaba Gres, que la montó Bigas Luna, pero por aquel entonces decir que eras diseñador industrial era la cosa más rara del mundo”.

Foto tomada durante la inauguración de la tienda de Mobles 114. En portada, la fachada del local en la calle Enric Granados, concretamente en el número 114 de donde, claro está, toma el nombre la firma.

Interiores de la tienda.

Así fue el cartel con el que se anunciaba la inauguración de Mobles 114 hace 50 años.

De izquierda a derecha, retrato de Tremoleda, Massana y Ferrer en su antiguo despacho conjunto.

Quienes lo comentan son Gabriel Moragas y Mercè Rovira, al mando de la firma catalana Mobles 114 que ambos dirigen hoy y que este próximo octubre cumple su 50 aniversario. Es justo el asunto del que hablan los dos, remontándose a los inicios de la compañía montada en 1973 precisamente por la primera generación que salió de la Escola Massana en la Ciudad Condal con un título que les acreditaba como diseñadores industriales. El problema era que no había nadie que pudiera producir prototipos. “Fue por eso por lo que nació la marca, porque a Josep María Tremoleda, Josep María Massana y Mariano Ferrer –los tres fundadores- no les quedaba otra. Su idea era: ‘O me lo guiso yo, o aquí no nos lo guisa nadie’. Y así lo hicieron”.

Del todo solos no estaban

Lo importante es que a los tres el contexto de la ciudad les acompañaba. En el 72 se creó BD Ediciones de Diseño y Fernando Amat lideraba la tienda Vinçon, de las más innovadoras de Barcelona por aquel momento, a escasas manzanas de la calle Enric Granados donde se inauguró el local de Mobles 114. Porque empezó como tal, vendiendo mobiliario en el Eixample un tanto moderno e importando piezas de origen italiano. “Al desvincularse Mariano Ferrer al poco después, es cuando ya inician sus propios diseños y reproducciones”, avanzan. “Entonces nos convertimos en la editora que hoy somos”. Entonces, los primeros diseñadores externos aparecieron. Llegó Carles Riart y Gabriel Ordeig, que en el 85 cofundaría Santa & Cole, y nació el sistema de estanterías Tria, todavía en producción como la mayor parte del catálogo de esta firma.

Vista del sistema de estanterías Tria.

Uno de los sillones que Mobles 114 editó, perteneciente a la colección de Raimon Torres.

Otra perspectiva de la butaca de Raimon Torres para Mobles 114.

La estantería Tria sigue funcionando porque, desde el origen, suponía un aplique de pared de líneas limpias con una estructura extremadamente sencilla. Casi, al estilo de la lámpara Gira con pantalla de aluminio, el perchero de madera Onaola en castellano, ya que su cuerpo reproduce la silueta del mar-, la reedición de la mesita auxiliar Jujol 1920 que creó el arquitecto Josep Maria Jujol –colaborador de Gaudí- para su casa en les Rambles de Catalunya. O las butacas Catalana y Torres Clavé. Mobles 114 cuenta con pocos diseños, pero casi todos han llegado a ser icónicos, y en 2023 siguen operando así. Los productos los lanzan cuando se consideran listos. Y no hay prisas. Igual, para sacar una silla hace falta dos o tres años de trabajo e infinitas pruebas.

Versión contemporánea de la mesita Jujol 1920. Foto: Meritxell Arjalaguer.

El perchero Ona triunfó, y sigue haciéndolo hoy, gracias a su diseño orgánico.

Mesita de la colección MMS de Miguel Milá para Mobles 114. Foto: Jara Varela.

Idas y venidas

Lo curioso es que la línea de esta editora barcelonesa no siempre ha estado igual de clara. Cosa que ahora reconocen Mercè Rovira y Gabriel Moragas, presentes en la empresa casi desde sus inicios: “Ha habido cambios, claro”. Al principio se les conocía por distribuir las lámparas japonesas de Isamu Noguchi hasta que la tarea pasó a manos de Vitra. Diseñaron pomos de puertas, colecciones de baño… “En el 2000 hubo que cambiar, no podíamos hacer de todo. Tuvimos que enfocarnos en un catálogo más racionalizado”. Ese nuevo rumbo, según especifican, vino dado también porque a España llegó un gigante sueco con precios mucho más competitivos, de ahí que los catalanes entraran en el sector contract. “¿Qué si aquello supuso una amenaza? No voy a mentir: para nosotros, sí”.

Lo admite Rovira. “Al principio no estábamos seguros de que los suecos fueran a ser competencia, pero resultó lo contrario. Aunque luego le vimos la parte buena. Al final han educado a los más profanos del diseño, y sobre todo al público en general, y mucha gente que a lo mejor empieza utilizando mobiliario sueco luego acaba comprando el nuestro, porque sus muebles maduran con ellos”.

Lo cierto es que la marca barcelonesa, pese a todo, incluyendo la crisis del 2007, ha logrado sobrevivir durante cinco décadas de la mano de un equipo que ahora alcanza las 12 personas. Y con sus más y sus menos, pero cada vez con más colaboraciones –hoy trabajan con el neoyorquino Leon Ransmeier y el suizo Michel Charlot– y con un último hito que se suma al historial. Mobles 114 se ha convertido en la primera editora que cede su archivo al completo al Museu del Disseny de Barcelona. “Ambas partes salimos ganando”, opina Moragas. “Ellos han ampliado su colección permanente, a cambio de que nos clasifiquen y conserven la que ha sido nuestra larga historia hasta día de hoy”.

Detalle de los taburetes Nuta. Foto: Meritxell Arjalaguer.

Silla Rambla que hoy todavía comercializa Mobles 114.