Para vender su diseño coleccionable, Studio IMA está expandiendo las fronteras de la galería convencional

¿Y si el negocio del mobiliario de autor pasa por crear performances y sustituir el manido cubo blanco por casas y restaurantes? En ello anda este despacho con sede en Ciudad de México, el cual también lleva un tiempo abriéndose paso en el terreno de las obras y reformas. Conversamos con la responsable.

Habiéndose mudado a Londres, Bettina Kiehnle cumplió con su propósito, el de estudiar comunicación, pero entre clase y clase surgió el germen, descubrió todo tipo de galerías de diseño. Anotaba en su móvil aquello que más le llamaba la atención y, al marcharse a Los Ángeles, allí reparó en que cualquier mueble u objeto, grande o pequeño, se vendía muchísimo mejor si se exponía en un espacio cálido, humano. “¿A qué me refiero con esto? Pues que comenzaron a surgir casas y apartamentos que te hacían un tour, siempre con cita previa y mediante una experiencia personalizada”, recuerda ella. “Tenía sentido. Era más efectivo que entrar a una tienda y que de repente te viniesen 10 vendedores intentando que les comprases algo”.

Tanto en esta imagen como en portada, varias de las piezas que expuso Studio IMA en 2021.

Más diseños exhibidos por el despacho mexicano.

Otro de los rincones con las escultóricas piezas del estudio.

Retrato de Bettina Kiehnle, fundadora de Studio IMA. Foto: Karla Lisker.

Así son varias de las piezas de cerámica del despacho con sede en México.

Seis años han pasado de aquello, los mismos que Bettina lleva en su México natal, donde decidió asentarse y plantear en su piso de Colonia Roma en la capital una especie de showroom al que llamó Studio IMA, las siglas de In My Apartment. Adentro podían verse diseños de la firma danesa Frama combinados con mucho arte del país latinoamericano. Había piezas en el salón, el comedor y también en otras habitaciones. “El tema es que me volví loca trabajando y viviendo en el mismo sitio”, dice. Totalmente lógico, y más teniendo en cuenta que entre medias llegó la pandemia. Entonces se dio la vuelta a la tortilla: cuando al planeta entero le tocó teletrabajar, ella buscó otro espacio aprovechando que el precio de los alquileres había caído en picado.

Sin límites en el oficio

Hoy, la galería representa el 50% del negociado de Bettina Kiehnle, pero en 2023 Studio IMA es mucho más que un enclave expositivo. Desde hace un par de años también se centra en el interiorismo, un terreno en el que la mexicana se adentró el día en que su madre, de nuevo durante la pandemia, le pidió ayuda con su casa. Quería que se viese distinta con poco presupuesto, según ella: “El reto estaba precisamente en no tirar ni un solo muro”. A las paredes les añadió un revestimiento a la cal, les puso alfombras de yute y sisal a los suelos y, para el resto, se hizo una selección muy diminuta de muebles. Con el tiempo, eso sí, Bettina ha ido resolviendo encargos más completos, como dos tiendas para la firma mexicana de ropa The Pack by Campillo y varias casas de una misma dueña. Una en Florida. Y otra, a punto de empezarse ahora en California.

Imagen de uno de los interiorismos creados por Bettina Kiehnle.

Otra de las casas a cargo de Studio IMA.

Rincón proyectado por el despacho mexicano.

A este dormitorio no le falta detalle alguno gracias a la visión de Bettina Kiehnle.

La clave de su estudio, asegura, pasa por no ofrecerles a los clientes tan solo piezas de sus representados, lo que le ha permitido conocer cada vez a más y más gente entre la que figura el comisario Alex Tieghi-Walker, quien le propuso a ella participar en el North American Pavilion que estaba preparando en un pequeño espacio de la famosa Frieze en Londres. Ocurrió este verano, y durante pocos días se juntaron en Europa siete galerías de Estados Unidos y Canadá además de Studio IMA, la única abanderada de México en la muestra. De una conversación parecida, esta vez con Su Wu de Casa Ahorita, a Bettina también le surgió una oportunidad durante la Semana del Arte en México a principios de año.

Otro tipo de exposición

Fue un éxito total, porque en esencia ella concibió una auténtica ceremonia del té inspirada en el observatorio japonés Enoura de Hiroshi Sugimoto. El público podía participar. “Le encargamos la pieza central al artista Lucas Cantú, pero todo fue más allá. Diseñamos incluso el speech de la tea master que allí había”, informa. Gustó el resultado, hasta el punto de que la chef mexicana Elena Reygadas, a quien Bettina ya conocía, le propuso hacer algo en la parte de arriba de su local Rosetta durante las horas más tranquilas del restaurante. Montaron otra experiencia de té completamente distinta, y para ello crearon una marca de esta infusión que ahora se vende en la tienda de Reygadas junto a teteras, tazas, platos y cucharas ideadas ad hoc. Una vez más, como demostración de que el diseño puede salir de su clásico contexto, “y sorprender”, concluye Bettina, “que es lo que he intentado con Studio IMA desde el primer día”.

Detalles del espacio de Té Ahorita organizado el pasado febrero. Foto: Alejandro Ramírez Orozco.

Vista del Salón Rosetta concebido por Studio IMA con el comisariado de Su Wu. Foto: Alejandro Ramírez Orozco.

Otra perspectiva de los accesorios creados en el Salón Rosetta de la chef Elena Reygadas. Foto: Alejandro Ramírez Orozco.

Así es la invitación para el salón de té en el restaurante de la chef mexicana. Foto: Alejandro Ramírez Orozco.

Detalle de la vajilla planteada expresamente para el evento. Foto: Alejandro Ramírez Orozco.