Taller Jacobo y María Ángeles: el dúo que está reinventando la artesanía mexicana de los alebrijes

Fotografía: Taller Jacobo y María Ángeles / Huakal

Desde hace 30 años la pareja idea, fabrica y diseña en madera de árbol de copal los tradicionales y coloridos tonas, nahuales y alebrijes. En MANERA charlamos con los artesanos, originarios de San Martín Tilcajete, en Oaxaca, para descubrir la fascinante historia de su atelier, único en México.

Perros bailando, camaleones inquietos, arañas gigantes y conejos meditando. Sin duda alguna, una fantástica fauna. O mejor dicho, un buen resumen de algunas de las figuras y piezas que crean los artesanos María del Carmen Mendoza y Jacobo Ángeles, fundadores del Taller Jacobo y María Ángeles, en el pueblo de San Martín Tilcajete, Oaxaca, al sur de México. Lo llevan haciendo desde hace tres décadas: ambos fabrican a mano coloridos tonas, nahuales y alebrijes en madera de árbol de copal, en conjunto con decenas de artesanos de esta localidad que se ha consagrado hoy por hoy como la meca de este fino e identitario arte y diseño mexicano. En MANERA hablamos con ellos en la presentación de la exposición De raíces a alas: tradición contemporánea en la tienda de decoración y artesanía mexicana Huakal en Madrid.

María del Carmen Mendoza trabajando en su taller de San Martín Tilcajete, Oaxaca.

Desde hace 30 años, los artesanos dirigen su estudio homónimo, uno de los talleres de arte popular más apreciados de México.

Un xoloitzcuintle en madera de copal de la colección Eterno Reposo.

Honrando la cultura zapoteca

El Taller Jacobo y María Ángeles es, sin duda, uno de los grandes representantes del arte popular mexicano mediante la elaboración de alebrijes. Sin embargo, crear una institución tan reconocida como la suya ha sido una tarea compleja. “Cuando comenzamos en la época de los 90, mucha gente de la zona optaba por emigrar a Estados Unidos para buscar una mejor calidad de vida. Nosotros decidimos quedarnos y rescatar nuestras tradiciones zapotecas a través de los tonas y nahuales conocidos mundialmente como alebrijes. Vivir de la artesanía es muy difícil”, explican, “así que nuestro objetivo no era solo hacer un souvenir para el turista, sino crear una pieza con un valor histórico, cultural y artístico”.

Cada alebrije, que puede tardar semanas en fabricarse, es tallado de manera artesanal en madera del árbol de copal, una madera endémica de la zona y un elemento muy apreciado en la tradición médica, religiosa y artística de Mesoamérica desde la época prehispánica. Por su parte, los pigmentos que se utilizan para pintar cada pieza son naturales y sostenibles, y se elaboran con limón, granada o miel. “Los motivos y grecas que tienen los alebrijes no son dibujados al azar, todos tienen un significado y cuentan una historia. Algunos también están inspirados en el calendario zapoteca, que se compone de 13 meses y 20 días, cada uno regido por un animal con diferentes atributos, cosmovisiones y cualidades protectoras”, destacan los fundadores de Taller Jacobo y María Ángeles.

Tejón de la colección Calendario Zapoteca

Araña de la línea Plaga. “Es una colección que habita entre los límites de lo que consideramos bello y lo que rechazamos pasionalmente como desagradable”, describen en Taller Jacobo y María Ángeles. 

El mágico origen de los alebrijes

El origen de los alebrijes es complejo y objeto de estudio de muchos historiadores a nivel mundial. Aunque la localidad oaxaqueña de San Martín Tilcajete es el epicentro actual de este arte mexicano, muchos expertos le atribuyen la creación de los alebrijes al artesano Pedro Linares, originario de la Ciudad de México. La historia cuenta que en 1936 Linares se enfermó gravemente y estuvo inconsciente durante un tiempo. En ese sueño profundo, el artesano vio un bosque con naturaleza y animales extraños que jamás había visto y que gritaban al unísono la palabra ‘Alebrijes’.

Al despertar, el artesano tomó un pedazo de papel, moldeó esas figuras igual a como estaban en sus sueños y así les dio entidad a los alebrijes: fantásticos animales coloridos que combinan partes de reptiles, de aves, de insectos y de mamíferos con alas, cuernos, colas, colmillos, entre otras características. A lo largo de su vida Don Pedro Linares mostró su trabajo tanto en México como en el extranjero, y fue invitado a los Estados Unidos y a Europa para exhibir sus piezas y sus pinturas.

Cada alebrije, que puede tardar semanas en fabricarse, está elaborado con madera de copal y decorado con pigmentos naturales.

Arte popular sin fronteras

El Taller Jacobo y María Ángeles ha expuesto sus piezas en festivales, galerías y museos de todo el mundo. Su técnica de tallado y pintura se ha convertido en un referente para jóvenes artesanos que acuden a su taller para aprender el decorado con geometría zapoteca. Sin embargo, no solo trabajan esa disciplina, ambos cuentan con un taller de joyería, un taller de cerámica de alta temperatura dedicado a la producción, experimentación y enseñanza del oficio, y son creadores de Palo que Habla, un programa de bioconservación que trabaja en la reforestación de árboles de copal, la cosecha de agua y la siembra de maíz nativo. “Con estos proyectos creamos comunidad, aprendemos a valorar el trabajo artesanal y brindamos un sustento a decenas de familias de la zona”, comparten.

En España, sus piezas se han expuesto en la Casa de México en Madrid (Alberto Aguilera, 20), y en la tienda de artesanía mexicana Huakal (Claudio Coello, 16), fundada por Annette Arellano, y cuyos beneficios son destinados a la fundación Kalimori que ayuda a personas con discapacidad intelectual. En esta última, el dúo del Taller Jacobo y María Ángeles llevó a cabo la exposición De raíces a alas: tradición contemporánea, en el marco del Madrid Design Festival, que sumergió al visitante en el universo de 45 obras de las colecciones Calendario Zapoteca, Plaga, Conejos Meditando, Tlalchichi y Tribu. Aunque la muestra ya finalizó, algunas de estas piezas aún se pueden encontrar en la tienda para todo aquel que esté interesado en adquirirlas y darle un toque colorido y mágico a su casa.

Conejo de la colección Tribu. Foto: Huakal.

Pieza de jaguar con colibrí de la colección Tribu. Foto: Huakal.

Diferentes alebrijes pertenecientes a las colecciones Conejos meditando, Plaga, Calendario Zapoteca, Tlalchichi o Tribu. Foto: Huakal.