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Fotografía: Turbina Studio

Utilizando el barro como material fetiche, Turbina Studio vuelve a plantear bellas reflexiones

La pareja de artistas y ceramistas con sede en Barcelona presenta sus dos últimos proyectos, tan experimentales como vitales, donde hablan de la ciencia ficción, lo desconocido, los viajes o los encuentros. Loza mediante y en primera persona.

Aunque son dos proyectos muy diferentes, nos abren caminos en los que seguro que vamos a seguir trabajando”, comienzan Mateo Fumero y Minerva Castro-Capdevila, la pareja detrás de Turbina Studio, donde mezclan cerámica, diseño, filosofía, arte y vida. Están hablando de sus dos últimos trabajos. El primero, acabado justo antes de pasar el verano en Los Ángeles en una residencia artística; el segundo, terminado allí justo antes de volver a su casa, Barcelona. En ambos experimentan o bien con materiales o bien con dimensiones y también elevan el barro ya que es el inicio y el final de cada historia que cuentan, reflexiones sobre aspectos vitales, a menudo profundas y siempre metafóricas. El resultado son obras más escultóricas que funcionales, una característica propia, y de una coherencia con respecto a su trayectoria que fascina y atrapa. Les gusta lo primitivo, lo simbólico, lo íntimo, lo contemplativo.

En portada, Las Llaves, cuatro objetos misteriosos (A, B, C y D) que funcionan por separado, pero también se ensamblan (A-B y C-D) alrededor de un cristal mediante un encaje que no precisa de tornillos ni herramientas. En esta foto, vista de la Llave A-B.

Minerva y Mateo, de Turbina Studio, con su hija Rita durante el viaje a California.

Mueble fluido

En Turbina Studio son maestros en llevar al plano físico (algo tan táctil como la cerámica) las tensiones, los límites, lo indefinible. Y hacerlo de una manera visualmente bellísima, pura, delicada y condensada a la vez. Un año les llevó dar con las cuatro piezas finales que componen Las Llaves, de estética geométrica, brutalista, primitiva e irregular, que hacen referencia al futuro y a los tiempos arcaicos a la vez, como se verá más adelante. Funcionan por separado, pero también se ensamblan alrededor de un cristal mediante un encaje que no requiere de tornillos ni herramientas. Según su posición pueden ser una mesa baja, unos taburetes, una estantería mínima… Están fabricadas con Stone Cast, su material inventado por error (a partir de la reacción de una materia orgánica en el yeso alpha), esta vez con un acabado sedoso y colores pardos cálidos. Son muy resistentes y huecas por dentro.

Las Llaves de Turbina Studio son geométricas, brutalistas, primitivas e irregulares.

Tanto sueltas como unidas, estas piezas del taller barcelonés son a la par funcionales y escultóricas.

Cada objeto de Las Llaves está fabricado con Stone Cast.

“En muchos de nuestros proyectos de diseño anteriores hemos hablado sobre lo desconocido. Más concretamente, sobre cómo el ser humano se enfrenta a lo desconocido, ya sea por medio de rituales, símbolos, gestos o la misma ciencia y la investigación del espacio. En este caso, nos hemos interesado en el género de la ciencia ficción. Las Llaves se inspira en los objetos clave que aparecen en las historias de ciencia ficción y que desencadenan un giro drástico en la trama. Sorprende que muchas veces sea un objeto físico y tangible el detonante de este cambio (el monolito en 2001: Una Odisea del espacio, el árbol seco en Blade Runner 2049 o el Teseracto en Interstellar). Estos objetos clave son reveladores y de alguna manera condensan, simbolizan y vuelven físicas las reflexiones más trascendentales y profundas de los personajes, y en definitiva, del ser humano”, cuentan.

Los objetos son, así, según el dúo de Turbina Studio, la llave que permite acceder a lo desconocido. Y estos artefactos, con sus extrañas formas cargadas de presencia, densidad y fuerza, se presentan como unos objetos misteriosos, difíciles de clasificar, que llegan en paracaídas de no se sabe dónde, si de otra civilización o de otro plano, y encajan misteriosamente entre ellos mostrándonos nuevas posibilidades formales. “A nivel técnico”, dicen, “es uno de los proyectos más complejos que hemos realizado, un auténtico rompecabezas por dos motivos: proyectar formas que encajaran de una manera estable y quedasen ensambladas junto con el cristal en un solo bloque, y reproducir el negativo de estas formas en moldes desmontables de más de 20 piezas cada uno (un tedioso proceso de añadir y quitar milímetros hasta llegar al molde final)”.

El proyecto Las Llaves de Turbina Studio se inspira en la ciencia ficción.

De nuevo, una de las piezas ingeniadas por el dúo con sede en Barcelona.

Estos artefactos, con sus extrañas formas cargadas de presencia, densidad y
fuerza, llegan en paracaídas de no se sabe muy bien dónde.

Las Llaves son piezas difíciles de clasificar, una constante en el trabajo de Turbina Studio.

Con acabado sedoso y colores pardos cálidos, son muy resistentes y huecas por dentro.

Experimentación máxima

El segundo proyecto se llama 405 y es más libre y lúdico, circunstancial. “Lo realizamos en California, en el marco de una residencia artística en el Center of Contemporary Ceramics de CSULB, un programa que ha sido impulsado por el reconocido ceramista Tony Marsh desde 1985, donde invitan a artistas durante el verano. Hicimos un intercambio de casa de tres meses con otra pareja. La hospitalidad y la confianza mutua entre desconocidos (ahora grandes amigos) han hecho posible el desarrollo de estas piezas que ponen el énfasis en el camino y los encuentros”. En esencia, esto último de Turbina Studio se trata de dos piezas que funcionan como organizadores esculturales para las que decidieron utilizar la técnica de modelado mediante planchas de barro, bastante más compleja que las otras maneras tradicionales.

Lo aclaran desde su taller. “Resulta más complicado porque, al haber ángulos rectos, se minimizan los puntos de unión y, al ya no formar parte todo de una misma masa, el barro es más propenso a resquebrajarse durante el secado”. Es un método de construcción poco habitual, que fuerza el material en geometría y escala y lo lleva hasta su límite. “Ya habíamos trabajado esta técnica, pero nunca a una escala tan grande y la oportunidad de la residencia nos parecía perfecta para investigar”, explican. El resultado son unas piezas con la textura original de la arcilla, en las que las irregularidades azarosas de la propia plancha se combinan con ángulos y zonas rectas, dividiendo y organizando el espacio en varias capas.

Perspectiva de la pieza 405-B, de la que Turbina Studio menciona lo siguiente: “Fue la primera que realizamos, de un tamaño más contenido y retícula densa”.

Durante su residencia artística en California, la pareja creó dos obras que funcionan como organizadores esculturales para las que decidieron utilizar la técnica de modelado mediante planchas de barro, bastante más compleja que las tradicionales.

“La pieza 405-A es de mayor tamaño y se divide en tres partes unidas con unos elegantes pasantes de mano”, dicen en Turbina Studio. “Tiene una retícula más espaciada que nos permitió trabajar con formas más fluidas”.

“Hemos trabajado de manera más intuitiva, resolviendo y dando forma al proyecto en un tiempo limitado y en un lugar nuevo, con todos los imputs que conlleva el cambio de contexto tan radical. California ha calado hondo en nuestros corazones, el mágico lugar y la gran familia que hemos encontrado allí se ve reflejado en la libertad de las formas. Por eso las intersecciones, la importancia de los aspectos visuales y metafóricos del camino, así́ como la experiencia física del movimiento, son elementos imprescindibles para comprender la verdadera naturaleza del proyecto”, concluyen. “El nombre señala a la transitada Interestatal 405 que, pasando por el área metropolitana de Los Ángeles, es una de las principales carreteras del sur de California y una de las autovías más congestionadas del mundo”.

Así es la pieza 405-A vista de cerca.

Otra vista del proyecto 405.

Plano detalle de 405-A.

Minerva, de Turbina Studio, junto a su hija Rita en California.