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Fotografía: Mónica Barreneche / El Buen Ojo
Arquitectura e interiorismo: David Restrepo & Arquitectos

¿Trabajar entre más de 40 sillas de los grandes diseñadores del XX y XXI? Así es el estudio del arquitecto David Restrepo

El colombiano abre las puertas de su gigantesca oficina en Bogotá donde convive con casi medio centenar de asientos icónicos, firmados todos por verdaderas leyendas. Entre los autores, poca broma, figura Mies van der Rohe, Le Corbusier, Alvar Aalto, Arne Jacobsen o Frank Gehry y Tom Dixon, entre muchísimos otros.

Como bien resumía Orhan Pamuk en 2008 en su libro El museo de la inocencia, el acumular objetos alcanza el nivel de colección cuando hay una historia que los une. Y ese es el caso del arquitecto colombiano David Restrepo quien, dentro de su despacho de ladrillos de concreto abujardado, ventanales en vitroblock y lozas de piedra arenisca, alberga un listado de unas cuarenta sillas firmadas por nombres reconocidísimos del diseño internacional. Él recuerda cómo empezó todo: “Siendo estudiante de arquitectura un día llegó mi padre y sacó dos sillas vienesas, las observé y de inmediato las relacioné con lo que había visto en clase de historia. Es decir, con el Weissenhofsiedlung –un barrio a las afueras de Stuttgart, Alemania- donde Le Corbusier y Walter Gropius habían alzado viviendas. Investigué y los asientos eran de Michael Thonet”.

La silla Zig-Zag diseñada por Gerrit Thomas Rietveld en 1934 es uno de los tantos asientos que contempla la colección de David Restrepo, retratado en la imagen de portada frente a la butaca Red & Blue, también de Rietveld.

Fachada del estudio del arquitecto.

Una de las salitas de esta oficina cuya estantería deja entrever la pasión que David Restrepo siente por sillas históricas de diseño. Junto a la mesa, butacas Wassily de Marcel Breuer.

En una de las zonas de paso, la silla S del inglés Tom Dixon de la mano de las innumerables antigüedades que también colecciona el colombiano.

A partir de ese momento, según Restrepo, él entendió que la buena arquitectura estaba en gran medida relacionada con el mobiliario, y que muchos de los mejores arquitectos diseñaban las sillas que iban a convivir en sus proyectos. “Entendí que la calidad de un espacio no es solo sentirlo. También es vivirlo confortablemente mientras estás sentado. De ahí mi interés y punto de partida para empezar la colección”. El colombiano lo cuenta mientras recorre su taller de arquitectura, en donde abundan las obras de arte y objetos únicos entre esos mismos asientos que atesora. “Cada silla cumple un papel y algunas tienen una historia por contar. Existe la silla de paso, la silla de la cual no queremos levantarnos nunca, la silla del jardín o la silla escultural”, dice.

El verdadero comienzo

Su primera adquisición y cómplice del inicio de esta especie de hobby fue la Lounge Chair de Charles y Ray Eames de 1965, editada por Herman Miller, la cual lo acompaña en su despacho privado ubicado en la cuarta planta de este edificio de estilo townhouse. Más adelante vendrían otros clásicos imponentes como la Wiggle de Frank Gehry de 1972, y la Zig-Zag (1932) y la Red & Blue (1918) de Gerrit Thomas Rietveld. También la silla S que ingenió Tom Dixon en los años 80, las Wassily de Marcel Breuer de 1925 o por ejemplo la de Franco Albini de 1959, llamada Tre Pezzi.

Vista de la butaca Tre Pezzi de Franco Albini.

Otro de los espacios con la Lounge Chair de los Eames, la pieza que inició la colección de David Restrepo.

Junto a la mesa de trabajo destaca la butaca Cloth de Jehs + Laub.

Otras de las sillas que David Restrepo tiene instaladas en el jardín de su estudio.

En el futuro habrá más sillas

La más reciente es una datada de 2010, la Cloth creada por los alemanes Jehs + Laub, de la que el arquitecto explica que, gracias a su plasticidad y configuración, que se moldea por encima y por debajo, resulta ultra cómoda y escultural. Además de ser una pieza donde su revés hace parte de su estética. ¿Y qué hay de la próxima adquisición del colombiano? David Restrepo no cita ningún modelo porque, en realidad, muchos son los asientos a los que le gustaría dedicarles un rincón. Lo que sí tiene claro es que la próxima silla de su ya robusta colección responderá a la necesidad del espacio que tenga en mente.

O tal vez no. Quizás el siguiente asiento sea alguno que enamore al arquitecto a primera vista. Pero mientras llega ese flechazo, tanto él como su equipo trabajarán, se inspirarán y disfrutarán cómodamente sentados en este taller bogotano que en su día fue un anticuario, y que remodelaron por completo rescatando de las ruinas dos portales dorados coloniales. Los mismos que hoy presiden el espacio de trabajo y los que materializan, desde ese concepto de darle un nuevo uso a lo antiguo, la versión de la arquitectura contemporánea en la que tanto cree David Restrepo.

De nuevo, al frente de este espacio, la butaca Cloth. Es la última adquisición de David Restrepo hasta la fecha.

Perspectiva del interiorismo del estudio con los dos portales coloniales.

Otra vista de las mesas de trabajo donde el equipo de David Restrepo desarrolla sus proyectos de arquitectura.

Uno de los dos portales coloniales que en su día se rescataron de los restos.