Fotografía: Maxime Delvaux
Interiorismo: Mesura

Aesop y Mesura diseñan una tienda que rinde homenaje a la arquitectura de Barcelona

Casi como un museo, la nueva tienda de Aesop en Barcelona es una instalación de 78 fragmentos de piedra de Montjuïc rescatados de edificios locales derruidos. Una arqueología contemporánea, así es como la definen sus artífices, el estudio Mesura.

En un momento en el que el retail se ha perdido a favor de la globalización, que las marcas decidan abrir boutiques diferentes en cada ciudad, con el sabor y creadores propios del lugar, es un auténtico lujo (pasear por las grandes calles y avenidas comerciales de las capitales europeas es ver el mismo paisaje siempre, locales que son clones, sin ninguna singularidad ni personalidad). La firma de belleza y cuidado de la piel australiana Aesop es un claro ejemplo de compromiso ya no solo estético, sino también patrimonial. Sus tiendas alrededor del mundo son todas distintas y realizadas por grandes arquitectos e interioristas. Y aunque ya contaba con otra en Barcelona, elegante y metálica obra de Barozzi Veiga, ahora ha decidido inaugurar su segunda (en Diagonal, 594), esta vez diseñada por el estudio Mesura. Junto a sus aromas, cremas y texturas irresistibles, Aesop Diagonal rinde homenaje a Barcelona y a su arquitectura con una gran instalación de fragmentos de piedra de Montjuïc, rescatados de edificios locales que habían sido demolidos en el siglo XIX. Estas piezas, conservadas por los canteros artesanos Barbany (maestros picapedreros que llevan más de 130 años trabajando en las construcciones y monumentos de la ciudad), han sido catalogadas y cuidadosamente ensambladas para la instalación. Cada una de ellas habla de la historia de Barcelona.

“El encargo de Aesop fue muy claro: un espacio que no tuviera la belleza como base. Querían un local que conectara con el público a través de su historia y que estuviera realizado con un material duradero –explica el equipo de Mesura–. Nos impusimos hacer una tienda radicalmente local y sostenible, que evocara la ciudad de Barcelona. Volvimos a uno de los grandes conceptos que guían nuestro trabajo: el Genius Loci, el espíritu protector de un lugar y cómo adaptar cada cultura a los nuevos tiempos, y buscamos diseñar un espacio que reflejara la Ciudad Condal. Tras muchas pruebas y tanteos con la reutilización de piedras de la Sagrada Familia, referencias modernistas, etc., dimos con una antigua cantera donde habían almacenado restos de edificios derruidos de Barcelona hechos con piedra de Montjuïc, una piedra única en el mundo, famosa por su resistencia y su tono exquisito, que solo se puede encontrar aquí y que se ha usado desde la época romana (S. IV)”, comienzan.

Las pilas para probar los productos también se han esculpido en esta piedra, en contraste con los grifos de acero inoxidable, que aportan esa sensación de precisión y ciencia.

El proyecto concede todo el protagonismo a esta roca sedimentaria con múltiples texturas y tonalidades: más crema, gris o rosa, con hendiduras, cortes o diferentes formas que hablan de su pasado. Con ella, además, se han esculpido las pilas para que los clientes prueben los productos y las fórmulas poco convencionales de Aesop. El armazón del espacio está moldeado en estuco texturizado blanco, que armoniza con la calidez de los bloques y hace que brillen al máximo, mientras que los estantes, grifos y demás accesorios funcionales son de acero inoxidable para aportar una fría precisión. Al fondo, un sofá hecho a medida evoca las rocas sin tallar de la cantera. “Buscábamos materiales que contrastasen y a la vez se complementaran”, prosiguen. Y así es: el interior presenta un contraste entre densidad y delicadeza, memoria y futuro, que sorprende por su equilibrio y serenidad.

Piedra y productos protagonizan el espacio bañado por la luz de la Diagonal barcelonesa.

“Hemos querido llevar la idea de lo local y la sostenibilidad al límite. Es decir, mediante un material local que pudiésemos usar de una manera radical y que se pudiera reciclar y reutilizar en el futuro. Y además, ser capaces de dar funcionalidad a una serie de elementos que habían sido diseñados con otro propósito y hacerlo muy evidente”, prosiguen. El proceso que llevaron a cabo nada tiene que ver con lo que suelen hacer. “Lo llamamos Anastilosis Creativa. Anastilosis, porque es un término que describe la conservación arquitectónica de monumentos antiguos reensamblando sus piezas originales con la mayor precisión posible; y Creativa, porque el objetivo, en este caso, no era reconstruir sino crear una nueva estructura a partir de piedra desechada. De esta manera, se invirtió el proceso de diseño convencional: en lugar de comenzar con una forma imaginada y materializarla, comenzamos con materiales ya existentes y vimos lo que podrían llegar a ser”.

La piedra de Montjuïc es una piedra única en el mundo, famosa por su resistencia y su tono exquisito, que solo se puede encontrar en Barcelona y que se ha usado desde la época romana, nos cuenta el equipo de Mesura.

Y es que durante la investigación, a modo de pseudoarqueología, Mesura descubrió piezas de edificios del barrio gótico barcelonés, fuentes antiguas, arcadas, zócalos… Rescataron 78 de estos fragmentos y ahora forman parte de la instalación de Aesop Diagonal. “Muchos de los detalles que vemos en las piedras, como círculos o cortes circulares, ya existían, y nos dedicamos a seleccionar cuidadosamente las piezas que podían formar parte del ensamblaje. Nuestras obras son eclécticas en su conjunto, pero cada una de ellas tiene una unidad contundente. Buscamos soluciones distintas para cada lugar y persona; de esta manera, cada proyecto es un nuevo aprendizaje. Definiríamos la tienda como una arqueología contemporánea”, rematan mientras tienen entre manos varios trabajos en Oriente Medio y repartidos por España.