Fotografía: Conie Suárez Bravo
Arquitectura e interiorismo: Terreo Studio

Estas siete residencias conforman Altar, un templo tropical (y muy relajante) en el corazón de Tulum

Para los viajeros sibaritas ha nacido un nuevo enclave boutique en México que alberga toda una serie de viviendas espirituales, diseñadas por el dúo detrás de Terreo Studio, donde la cultura maya y la mediterránea se abrazan de la forma más artesanal posible. En MANERA visitamos el proyecto.

Tulum, en Quintana Roo, es el destino de playa más bohemio que existe hoy en México. Sobre todo gracias a sus arenas blancas y aguas cristalinas, a los impresionantes cenotes naturales, a las ruinas mayas y la densa jungla que las rodea. Y, por supuesto, también debido a finísimos alojamientos como Altar, concebido por uno de los estudios de arquitectura que más están dando que hablar en la zona: Terreo Studio. El despacho lo fundaron aquí mismo el arquitecto y diseñador Eduardo Valdés y Alexander Landsberg, periodista y fotógrafo alemán, proyectando residenciales de lujo a pequeña escala para alquilar, como las casas Liana de 2018 y las residencias Fósil, al año siguiente. Los dos sabían que Tulum, por su carácter cosmopolita, relajado y muy cool, era el sitio ideal para dar vida a sus inquietudes estéticas.

Las casas de Altar Tulum ofrecen rincones para relajarse al aire libre enmarcados por palmeras frondosas. En portada, el apartamento Copal con grandes ventanales de hierro negro que conectan el interiorismo con la vegetación.

La piscina infinita de una de las casas de Altar Tulum brinda panorámicas de la selva que rodea La Veleta.

La arquitectura fusiona referencias mayas con los arcos de las culturas griega y romana.

Vista del apartamento Copal con muchos de los muebles que son diseño de Terreo Studio, en colaboración con artesanos de Tulum.

La piscina de agua salada de Casa Copal invita a pasar tardes enteras de verano en familia.

“Es totalmente inspirador y dinámico, aquí abundan la creatividad y la diversidad”, cuentan los dos. “Tulum, además, es pequeño pero internacional, porque tiene muchas influencias globales”. Teniendo en cuenta esto, en 2020 ambos comenzaron Altar, el que es su más reciente y retador proyecto hasta la fecha y donde hoy cobran vida la visión sofisticada y la esencia mística de Terreo. “Estamos en un lugar muy espiritual, aquí es común encontrar inciensos en casi todos los lados, incluso referencias de altares”, comenta el alemán. De hecho, más que una tendencia, se trata de un legado de la civilización maya que hoy han retomado locales y turistas. “Eduardo propuso llamar Altar al proyecto, pues combina a la perfección el pasado y el presente de la zona”, agrega él.

La Antigüedad como lienzo

Al contemplar la fachada, las geometrías dan la sensación de estar ante un santuario o un monasterio. “Por supuesto, es un residencial, pero nos gusta sorprender siempre al huésped”, comparte Alexander, “por lo que decidimos crear una arquitectura inesperada para mantener el misterio”. Dicho esto, se emplearon bloques de caliza local para levantar muros altos, de formas y proporciones distintas para ocultar el interior y potenciar el concepto creativo. Eduardo es además interiorista y Alexander, un apasionado del paisajismo, así que los dos combinaron estas disciplinas. Y si bien las referencias mayas son claras en la construcción, los dos creativos hicieron un viaje a Grecia en 2018 para visitar ruinas y templos, lo que les sirvió de inspiración para desarrollar la narrativa visual de Altar.

Perspectiva de la fachada del edificio.

Cocina de uno de los apartamentos de Altar Tulum, cuyo mármol negro contrasta de manera elegante con la madera y las fibras naturales del mobiliario.

Vista de otra de las residencias de este complejo.

El interior de la sala de estar de Casa Azahar eleva un área para alojar una recámara a manera de loft.

La ducha interior con alberca en Casa Copal, una de las siete residencias de Altar Tulum, fue concebida para ofrecer una experiencia de spa y meditación en medio de la jungla. El techo abovedado y las vistas ayudan a encontrar calma y tranquilidad.

La piedra caliza en bloques irregulares da forma a los muros y a los patios. Además, varias de las habitaciones de las residencias de Altar se conectan entre sí a través de patios con piscinas y árboles.

Ahora, cada una de las siete casas que forman esta colección boutique lleva por nombre un incienso: Sándalo, Patchouli, Azahar, Mirra, Copal, Ámbar y Palo Santo. De ellas, cuatro están en la planta baja y tienen entre una y dos habitaciones. Las tres restantes son penthouses de dos o tres recámaras. Y con interiores que presumen de acabados naturales locales, lo que les otorga un carácter auténtico, como el chukum que reviste paredes y suelos, un estuco a base de caliza que incorpora la resina del árbol endémico del Yucatán del mismo nombre. También se usó madera local para puertas y muebles. Una arquitectura sui generis, proporciones generosas, tonos neutros, líneas depuradas, materiales simples y una exquisita paleta vegetal resultan en una estética mediterránea tropical y convierten Altar en uno de los lugares más cotizados para pasar temporadas todo el año.

Con una suave piel estucada se revistieron los interiores de las residencias.

Muchos de los muebles, escaleras y bañeras de las viviendas parecen esculpidos en el propio espacio, y usan la misma paleta de materiales.

Interior de una de las penthouses de Altar Tulum.

Así es la fachada principal de este complejo mexicano.

La piscina rústica es uno de los espacios más deseados de Casa Copal. Muchas tienen cascadas sobre muros de caliza local, las cuales agregan un elemento adicional a los sonidos de los patios.

Otro de los arcos que pueden verse en Altar Tulum.