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Fotografía: Claudia Mauriño
Arquitectura e interiorismo: A Studio

Así ha aplicado Andrea Arqués de A Studio su diseño consciente en un ático de Barcelona

Con madera de nogal, líneas curvas y mármol Emperador, la arquitecta ha reformado un apartamento en la capital catalana que es fluido, cálido, luminoso y sereno. Una casa, en resumen, que aúna belleza con intención, sensibilidad y cuidado de sus habitantes.

Dice de sí misma que practica el llamado Conscious Design. Es decir, espacios reflexivos, coherentes y adaptados a las necesidades de las personas que viven en ellos. La arquitecta Andrea Arqués y su A Studio lo demuestran con este ático en el barrio barcelonés de Sarriá, un dúplex de 160 m2 con terraza. “Lo que más me gusta de la zona es la conexión con el verde y sus pequeñas calles que recuerdan a un pueblo. De la casa me enamoraron la luz y las vistas, así como la amplitud del salón hacia el balcón que mira a un parque –comienza–. Estaba en muy buen estado. Era una vivienda con una última reforma de hacía 13 años pero los clientes tenían nuevas necesidades. Transitaban de una vida de familia numerosa, tres hijos, cinco habitaciones, cocina cerrada y un piso muy pensado para ello, a un momento donde los hijos ya han volado y están ellos dos solos. Querían sentir el feeling de un efecto loft sin serlo”.

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Comedor contiguo al salón con mesa NVL de Jean Nouvel para MDF Italia, en Casamitjana. Sillas CH23 en nogal de Hans J. Wegner para Carl Hansen & Søn. Y lámpara Bohemia de Marset. El suelo es un parquet de madera de sucupira de Nico Parquet menos en la cocina, donde Andrea Arqués instaló un microcemento en tono claro de Topcret.

Lounge Chair y Ottoman de los Eames, en Vitra, mesitas de centro Solapa de Stua, en Casamitjana, sofá de Atemporal Home Interiors y alfombra de BSB. La imagen de portada ofrece una vista frontal del salón con cortinas de Jab Anstoetz, chimenea en mármol Emperador y muebles y estantes a medida en madera de nogal.

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Elegancia de hoy

Durante la reforma, en A Studio eliminaron un dormitorio para hacer más grande el salón y le añadieron una espectacular chimenea de gas cubierta de piedra. En esta gran área común crearon dos columnas simétricas para tapar un pilar existente y aprovecharon para generar una separación entre sala y zona de comedor que ahora quedan enmarcadas. A continuación, unieron la cocina mediante unas puertas de aluminio cepillado que tienen una malla que simula textil permitiendo la entrada de luz con una percepción de intimidad al mismo tiempo.

“La intención principal era conseguir que toda la luz de la fachada llegara lo más adentro posible, conectar espacios generando una planta baja con mucha amplitud y fluidez”, prosigue Andrea Arqués. El resultado de la nueva distribución es lógica. Abajo, salón-comedor, cocina, dos dormitorios y dos baños. Arriba, una habitación más, estudio y terraza.

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El comedor también incluye la pieza Anita’s Cabinet obra del estudio de Andrea Arqués. Sobre ella, lámpara Carl-Johan de Olsson & Jensen.

La cocina es un diseño del estudio de Andrea Arqués. Las puertas de acceso son de Albed en aluminio cepillado con un tramado efecto tejido que, según la arquitecta, permite la entrada de luz con un punto de intimidad. Mesa Essens de Inclass, sillas de Gofi, entelado de pared de La Maison Barcelona, encimera y frente de Neolith y suelo de microcemento de Topcret.

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Detalle de mueble recibidor hecho a medida con espejo panelado en madera y banco tapizado.

Delicadeza extrema

Uno de los propósitos decorativos era recuperar el parquet de sucupira original (el cliente lo quería mantener, restaurar y recolocar) e integrar el nogal americano como elemento principal del interiorismo. “Estas dos maderas se funden en tono y presencia. La primera nos pedía que incluyéramos la segunda”, dice la arquitecta. De hecho, el nogal junto al mármol marrón Emperador conforman el hilo conductor del proyecto. Aparecen en detalles de mobiliario y en diversos elementos que se van distribuyendo a lo largo de toda la casa. Este dúo de materiales combinado con los tonos blanco y arena de paredes y techos y con los suaves textiles crean ese efecto sereno y armónico que caracteriza a la vivienda de Barcelona.

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En el dormitorio de matrimonio, armario que recorre todo el paño de pared con estantes en nogal, superficies en mármol Emperador y esquinas que acarician y suavizan el espacio. Apoyada en la pared, obra de Carla Cascales Alimbau. Y, al fondo, mesitas de noche del estudio y apliques de Marset. Las telas de cortinas y cojines son de Jab Anstoetz y el papel de la pared, de La Maison Barcelona.

Detalle de los armarios en el dormitorio principal.

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El quid de su diseño consciente

“Proyectamos todos los muebles y estantes a medida junto a la cocina. Todo forma parte de un mismo concepto. Del eje de detalle y diseño que estipulamos desde el principio. Creo que la curva y el nogal son la clave y lo que aporta sensibilidad, y coordinados con el Emperador definen la identidad del espacio. Diría que el estilo final es un purismo femenino con fuerte personalidad”, resume Andrea Arqués. Para rematar, escogidos iconos del diseño de los Eames, Jean Nouvel o Hans J. Wegner conforman los últimos detalles. “Tanto al cliente como a nosotras nos encantaban y encajaban a la perfección. Este apartamento transmite el cariño y la calidez marca del estudio. Nos importa mucho el impacto que eso crea en nuestros clientes. Constantemente proyectamos pensando en un diálogo del lugar con su usuario”. En definitiva, casas para vivir mejor.