Fotografía: Guillermo Heslop
Interiorismo: Bu Arquitectura

Sofás de Noguchi, micromorteros y butacas de Cassina: ¿cómo ha llegado todo esto a un antiguo centro de jubilados en el interior de Burgos?

Casa contemporánea parece, un viejo hogar del pensionista es. Descubrimos la reforma de este proyecto intergeneracional en un pueblo de Castilla y León a cargo de un jovencísimo despacho con sede en San Sebastián. El resultado, ya lo avisamos, dará mucho que hablar.

Pocos estudios esperarían que entre sus proyectos futuros, algún día, acabase figurando la reforma de un centro de mayores. Aunque eso fue lo que le ocurrió al equipo del despacho donostiarra Bu Arquitectura a principios del 2022. De pronto, se vieron metidos de lleno en un espacio así que el ayuntamiento de Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja, un pueblo de Burgos de unos 4.000 habitantes, se había planteado rehabilitar. Las autoridades buscaban otorgarle una nueva forma a ese local que rozaba los 400 metros cuadrados. “Sabían que no podía ser un espacio público más al uso, querían algo que fuera de verdad. Algo muy especial”.

Perspectiva de una de las salas comunes. Sofá y otomana Freeform de Isamu Noguchi en Vitra y, en la pared, escultura Arkitekton de Paul Anton. En portada, de izq. a dcha., antigua tinaja aceitera y obra Kea de Aitor Campos.

Así es la mesa hecha a medida en roble por Bu Arquitectura. Sillas de Zara Home.

Junto a la estantería con la lámpara Akari 1AD, también de Noguchi en Vitra, las butacas Utrecht que Gerrit Rietveld planteó en los años 30 para unos grandes almacenes de Ámsterdam. Hoy presiden uno de los tantos espacios comunes de este proyecto en el interior de Burgos. Al fondo, sillas de Zara Home y, en la mesa, jarrón chino antiguo.

Candelabros de metal artesanales, obra de Bu Arquitectura, igual que la esfera de metal negra entre el difusor de Hetkinen y la tinaja de barro antigua.

Sobre el mostrador de la entrada, jarrón artesanal de MCB Ceramics.

Lo comenta Aitor Campos, fundador de este despacho de arquitectura, recordando la idea que les surgió entonces. “Nosotros dijimos: ‘¿y por qué no hacemos de este espacio un centro que sea intergeneracional?’. Nos parecía muy bonito el construir un punto de encuentro donde diferentes edades pudieran nutrirse creativamente”. Para ello, el concepto lo hilaron bajo el respaldo de la cultura. Es decir, que el proyecto serviría para acoger exposiciones de artistas del pueblo o de la misma provincia, funcionando así como escaparate. “Pero también para, internamente, organizar talleres o actividades comunes”, detalla el arquitecto.

Su interior no es baladí

En el centro, recién inaugurado durante las pasadas Navidades, ya se ha estrenado la primera muestra. Adentro hay esculturas, pinturas y buenos ejemplos de la artesanía local, rodeados además de un mobiliario que no ha querido dar la espalda al nuevo fundamento de este espacio en Burgos. De hecho, desde el principio se realizó un gran esfuerzo para que todas las edades pudieran sentirse vinculadas con las piezas permanentes. Hoy convive mucho diseño de los siglos XX y XXI con ejemplares más antiguos, según Bu Arquitectura. Y el resultado parece un auténtico sueño, porque junto al sofá Freeform de Isamu Noguchi de 1946 –hoy lo edita Vitra-, la butaca Utrecht diseñada por Gerrit Thomas Rietveld en 1935 –adquirida de Cassina– o la lámpara de Flos Taccia de 1962 a cargo de Achille y Pier Giacomo Castiglioni, aparecen taburetes y mesas de vendimia vintage de madera, así como cestos, vasijas y tinajas de barro de varios siglos atrás.

En la pared, de izq. a dcha., antiguas tinajas de barro, vela de Zara Home, jarrón vintage de acero y pequeña esfera de metal, diseño de Bu Arquitectura.

Otro de los interiores de este proyecto en Castilla y León.

Vista del espacio dedicado al estudio y la lectura.

De izq. a dcha., cesto de Zara Home, lámpara de pie Daphine de Lumina y taburete y mesa vintage de madera suiza. El sillón es de la colección By Blasco de Zara Home, la misma marca que firma la alfombra perteneciente a la línea VVD a cargo de Vincent Van Duysen.

Detalle de la chimenea de piedra con la que también cuenta este proyecto.

Tampoco pasa desapercibida la mesa de roble añejo que los donostiarras plantearon con un largo de casi seis metros, la cual parece trazar una zona de estudio y lectura junto al salón presidido por la obra de Noguchi. ¿Fue intencionado que el centro se asemejara a una casa de verdad? “Era la sensación que buscábamos”, reconoce Aitor. “Nos gusta trabajar los espacios públicos, que siempre se ven como un poco distantes, con la misma escala íntima de una vivienda”. Y, como tal, durante la obra se siguió el procedimiento más habitual en las reformas de casas antiguas en España. Al venir ultra compartimentadas, los tabiques se derriban casi al completo para dibujar una nueva distribución en pro de la fluidez.

Un caparazón hecho a mano

La demolición total se dio así, tal cual, en este proyecto de Burgos. “Lo que intentamos”, informan en Bu Arquitectura, “fue que la estructura se pudiera tapar con una especie de ameba hecha de paredes curvas, que de alguna manera ahora van abrazando los diferentes usos a medida que se van haciendo cóncavas”. Otro de los datos que sorprende es que, de cara a los revestimientos, aquí se recurrió a un micromortero a la cal que recuerda a los acabados que el belga Axel Vervoordt empleó en la casa de Kim Kardashian en Los Ángeles. “Ahora lo utilizan todos, es una tendencia internacional, pero en proyectos de esta tipología todavía no se había visto”, añaden. “Nosotros lo instalamos con una aplicación artesanal que le da al micromortero un aspecto más natural”.

Lámpara Taccia de Flos, creada por Achille y Pier Giacomo Castiglioni, sobre mesa de madera antigua.

De nuevo, uno de los salones de los que dispone el proyecto.

Junto al banco y los cestos antiguos, obra Veladura de Aitor Campos, responsable de Bu Arquitectura.

Manta y cojines de Zara Home. Sobre la mesita de vendimia antigua, candelabros Niquel de Bu Arquitectura y cuenco vintage de madera.

Detalle de otra tinaja de cerámica antigua que puede verse en este local en el interior de Burgos.

Adentro del complejo tan solo hay texturas reales –como el lino de las cortinas, la lana de las alfombras o la piedra de la chimenea- que enriquecen la sensación de que el trabajo no se ha realizado como en muchos edificios públicos, deprisa y corriendo. “Buscamos materiales de la mejor calidad para que, al fin y al cabo, el envejecimiento sea óptimo”, concluye Aitor. Aunque no sin antes comentar cuáles han sido las primeras reacciones: “Fue emocionante que el día de la inauguración la gente nos agradeciera el trabajo”. De acuerdo a él hubo caras de felicidad máxima, bastantes gestos de gratitud, y hasta una señora mayor llegó a confesarles que ella, en un espacio así, en verdad se sentía mucho más bella.

La consola vintage viene con el jarrón Tulipán de MCB Ceramics y un arreglo floral de Bu Arquitectura, igual que los candelabros y la esfera de metal, a la dcha.

Vista de las paredes curvas que conforman un interiorismo lleno de arte, diseñado por el despacho donostiarra.

Uno de los tantos espacios de este centro en el interior de Burgos viene con sus propias esculturas, que en este caso consisten en containers antiguos de madera.