Vídeo: Carlos Cortés / Fotografía: Pablo Zamora
Interiorismo: Casa Josephine

VÍDEO. Los tapices y los tonos vibrantes invaden este artístico apartamento a cargo de Casa Josephine

Kilims con flores, ricas geometrías, textiles orientales y una refinada multiculturalidad tapizan el piso que este dúo ha resuelto junto al Retiro en Madrid. Lo descubrimos en primicia.

Se dice que nuestra casa es el reflejo de nosotros mismos, el lugar en donde se plasma nuestra personalidad, nuestros gustos y nuestras raíces. Eso lo sabían bien Íñigo Aragón y Pablo López Navarro, fundadores del estudio Casa Josephine, al idear el interiorismo de este piso ubicado a unas calles del Museo del Prado y del parque del Retiro de Madrid. “Desde el principio le propusimos a nuestra clienta una decoración que mezclara la cultura visual de España, Oriente Medio, Extremo Oriente y norte de África. Ella es kuwaití por parte de padre, estadounidense por parte de madre, y tiene la firma de moda y diseño Ecruonline que trabaja habitualmente con la India”, explica Pablo.

Comedor con tapiz XXL con flores y alfombra naranja con lunares dorados, diseño de Casa Josephine. Al igual que las lámparas de pie lacadas y la mesa de caliza y roble, ambas de su colección Weekend. Sillas tubulares vintage de Tecta, sofá con lino a rayas Belmondo de Dedar y lámpara de techo Semi de 1968 de Bonderup y Thorup.

Casa Josephine creó otro tapiz a medida para envolver la chimenea que preside el salón de esta casa en Madrid.

Equilibrio admirable

El resultado de esta aventura decorativa, que tardó seis meses en gestarse, fue una segunda vivienda confortable, llena de colores y texturas. Perfecta para que la habite una familia joven con dos hijos pequeños en sus visitas a la capital española. “La casa originalmente era muy blanca y necesitaba vida. Por una parte, decidimos dar color a algunos espacios y, por otra, utilizar elementos textiles como tapices y alfombras. Siempre tratando de hacer un pequeño homenaje a las culturas nómadas de Oriente y a la cultura andalusí. Ambas tradicionalmente decoraban con este tipo de materiales”, añade Íñigo.

Esto se refleja a la perfección en el salón-comedor, donde colocaron con maestría dos tapices hechos a medida y diseñados por ellos. Los mismos que conviven ahora con piezas actuales de mobiliario, también a cargo de Casa Josephine, así como con toda una selección de piezas de anticuario comisariadas con esmero en su tienda-estudio en el Rastro, procedentes de diferentes partes del mundo. Tal amalgama de objetos, sin embargo, ni chirría ni choca a nivel visual. Porque este dúo tiene oficio y ojo suficientes como para que eso no ocurra. “Siempre trabajamos para que el resultado de nuestros proyectos sea equilibrado, coherente y creíble”, concluye Pablo. Su objetivo es que parezca una casa real y vivida, y no una galería de arte tan solo para ver y mirar.