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Fotografía: Montse Garriga
Interiorismo: Atelier Harpa

¿Convertir un pequeño hostal de Polonia en una casa muy familiar? Esto es lo nuevo de Atelier Harpa

Mediante una buena dosis de armonía, a base de combinar elementos de ayer y de hoy, Aleksandra Niepogoda-Bozek ha logrado que este apartamento al oeste del país resuene con una nueva vida, muy blanca e inmaculada. Parece la localización de un histórico cuento de fantasía ambientado en una trama, ojo, que está ocurriendo ahora mismo.

Hubo que enfrentarse a un arduo trabajo. Pero el resultado y la espera han merecido la pena especialmente para la familia que hoy, cuando está de vuelta en Poznań, Polonia, puede disfrutar en el casco antiguo de esta ciudad de un refugio que no es uno cualquiera. Sus 105 metros cuadrados fusionan la riqueza del diseño italiano histórico con una factura tremendamente contemporánea, tras el proyecto de reforma que firmó aquí mismo el estudio Atelier Harpa. Y con una gran destreza además porque, pese a que sí se notan y perciben los signos del tiempo -este cautivador apartamento se construyó a principios del XIX-, lo que ahora se respira es una elegancia atemporal muy lejana a la atmósfera que imperaba antes, cuando el piso en cuestión consistía en un minihostal de cinco habitaciones.

Tanto en esta imagen como en portada, vista del salón de esta casa ubicada en el corazón de Poznań, Polonia.

Al fondo, desde el salón, la amplia cocina teñida del blanco imperante en el proyecto.

Perspectiva del salón desde la cocina, dos estancias que se conectan visualmente gracias a los paramentos verticales que alzó la fundadora de Atelier Harpa.

Un suelo de roble en espiga da la bienvenida a este antiguo hostal reconvertido en vivienda.

En la cocina resuenan ecos de la decoración victoriana.

La travesía comenzó con la demolición de las paredes interiores que años atrás dividían el espacio para adaptarse al mencionado hostal. Este acto no solo restauró el diseño original del edificio, también permitió a Atelier Harpa empezar de cero. La visión del cliente, enamorado de la artesanía y la historia del diseño Made in Italy, guio el proceso creativo desde el principio. La premisa era clara: entrelazar lo antiguo y lo nuevo de manera armoniosa. Y no solo eso. “Durante el proceso de diseño”, cuenta Aleksandra Niepogoda-Bozek, al frente del estudio, “mis pensamientos a menudo me recordaban la filosofía Artempo en la definición del belga Axel Vervoordt de donde el tiempo se convierte en arte”. De ahí que esta interiorista buscase un interiorismo con materiales naturales, nobles, que supieran envejecer con dignidad.

Pasado y presente, de la mano

Niepogoda-Bozek comparte más referencias suyas. “El espíritu de la vivienda se refleja perfectamente en el pensamiento del artista y escritor Leonard Koren, en eso que él decía de reducir la esencia pero sin eliminar la poesía. Aquí”, añade, “nuestro objetivo era entrelazar elementos contemporáneos y la arquitectura original para que el diálogo entre lo antiguo y lo nuevo fuera natural y atractivo”. Y a la vista queda, sobre todo en el pavimento de roble en espiga que se utilizó a lo largo de esta casa o en sus molduras de yeso, así como en el suelo de la cocina en damero de color chocolate y blanco, el cual dialoga además con la trayectoria del edificio pero sin caer en los extremos.

¿Y eso? La estancia viene acompañada por una lámpara colgante de Faustlight que le otorga un toque contemporáneo. Aunque tampoco demasiado, ya que a la vez la cocina, integrada perfectamente a la salita de estar, contempla encimeras tradicionales de mármol Calacatta Monet, gabinetes pintados a mano y griferías de Perrin & Rowe. En el dormitorio de los niños, que si bien es cierto integra arte de hoy y alfombras animal print, en él no falla una cama con dosel para crear ese ambiente de fantasía a la antigua usanza. Al estilo de la magia que resuena en la ventana ovalada con vidrieras del baño, confeccionada ad hoc para una estancia que se completa con lámparas de alabastro de Pierre Chareau y papel pintado de Dedar, evocando así la estética de los negativos fotográficos.

Nueva vista de la cocina.

La cocina se acompaña de una larga mesa de madera maciza que actúa de comedor.

Perspectiva del dormitorio principal ingeniado también, cómo no, por Atelier Harpa.

Aquí se viaja a otros mundos

Las amplias habitaciones, según la fundadora de Atelier Harpa, recuerdan al ambiente de las casas de vecindad previas a la guerra. Y lo hacen con tonos neutros y muy claros. “Para crear una sensación de paz y calidez combinamos lámparas colgantes, apliques y candelabros. No quería que el interior tuviera iluminación empotrada y luces led que contradijeran la historia del resto de la casa. Prefería que, por la noche, el apartamento se iluminase como en épocas anteriores, utilizando velas”. Tal calma se ve en paralelo en otros matices. La habitación principal por ejemplo, acentuada por detalles artísticos, se convierte en un refugio de tranquilidad. Y su ventana, antes cubierta por pesadas cortinas en los días de albergue, ahora permite que la luz natural inunde la estancia destacando el esplendor de sus nuevos elementos decorativos. Que los tiene, y no son pocos.

“La idea de la interiorista londinense Rose Uniacke, ese lugar con una atmósfera en que la gente puede pensar con claridad, a mí me pareció hermosa y me inspiró mucho durante toda la reforma”, concluye la responsable de Atelier Harpa, añadiendo que intentó al mismo tiempo que cada rincón de esta casa en Polonia, por pequeño o grande que fuese, contase una historia, que tuviese una narrativa propia. Como un cuento de los de antes pero contado por una voz de alguien muy del siglo XXI, ya sea al caer la noche. O nada más levantarse. Junto al portal de chimenea de mármol rescatado de una casa en Lyon. O frente al espejo concebido para el baño que captura la belleza efímera de un mágico reflejo.

El papel pintado oriental de Dedar agrega una capa de personalización única al espacio.

Entrada al dormitorio de matrimonio.

La estética victoriana no deja de recordarse en la estancia del baño.

Clásico y actual se funden en cada estancia, incluyendo también el dormitorio infantil.

Para darle el último toque a la habitación de los niños, Atelier Harpa recurrió a una cama presidencial con dosel.

Retrato de Aleksandra Niepogoda-Bozek, de Atelier Harpa.