Bar Boulevardier en Bogotá: un local de inspiración ‘speakeasy’ con ecos al glamour de los años 30

Fotografía: Mónica Barreneche / El Buen Ojo
Interiorismo: KDF Arquitectura

Adentro del hotel Casa Medina Four Seasons se alza este nuevo y refinado espacio lleno de claroscuros, cuyo diseño recuerda a la seducción del whisky, a la intriga de la Ley Seca y al despertar que vivió la capital colombiana durante la primera mitad del XX. El resultado es un mix total.

Nada más ver el hotel Casa Medina Four Seasons no sorprende que su edificio lo declararan Patrimonio Arquitectónico de Bogotá en 1984. Porque lo proyectó durante los años 40 el arquitecto y artista Santiago Medina con un estilo muy alejado de los imperantes en la época. Y porque, para su construcción e interiorismo, en realidad se utilizaron columnas, piedras, vigas y suelos provenientes de la demolición de dos conventos coloniales de la capital colombiana. Pero no solo eso. Hoy, adentro todavía sobrevive gran parte del trabajo de madera tallada que realizó Medina tanto en puertas como enchapes y justo eso, en su estado puro, es lo que se ve en el espacio donde se encuentra el bar Boulevardier.

Así es la misteriosa entrada al bar Boulevardier. En portada, una de sus íntimas zonas dedicadas al relax.

En la terraza del local colombiano se puede apreciar la arquitectura original que Santiago Medina proyectó en su día, hoy caparazón del hotel Casa Medina Four Seasons.

Otro detalle de la entrada al bar de inspiración speakeasy.

Con madera y suelos de mármol se presenta una de las zonas comunes del Boulevardier.

Un auténtico viaje en el tiempo

Es más, tales características históricas fueron determinantes para Miguel Quintero y Óscar Beltrán, el dúo detrás del despacho KDF Arquitectura encargado de proyectar el bar. Según ellos, los directivos de Four Seasons querían un local en Colombia que girara alrededor del whisky, que fuera íntimo y expresara confort. Junto con la firma de branding S&Co y los operadores, los arquitectos desarrollaron un concepto que ahora refleja la estética de 1930, con ciertas referencias al Art déco y a la Bogotá de entonces así como al misterioso espíritu de los clubes speakeasy, el cual es más que palpable en 2024 incluso antes de acceder al propio Boulevardier.

Y es que, a través del patio del hotel o del estacionamiento, ahora un pasadizo enchapado conduce hasta llegar a una puerta metálica dorada con un tapete formado por un mosaico de patrón geométrico. Al cruzarla, la experiencia Boulevardier se inicia en sus dos niveles, desvelando un repertorio de materiales y texturas que contrastan y armonizan. El color oscuro de la madera y el ámbar del whisky y sus destellos marcan la pauta. El piso en madera de zapan replica el original de la casa, mientras que los enchapes de los muros y las vigas fueron rehabilitados para potenciar su presencia. A la vez que un fragmento del piso, al frente de un atractivo mueble botellero retroiluminado, fue compuesto como un damero a partir de piezas de mármol en colores marfil, café y negro.

Otra vista de las texturas que presiden el Boulevardier.

La madera de color whisky es uno de los materiales que más imperan a lo largo de este proyecto a cargo de KDF Arquitectura.

La zona de barra resume el juego de claroscuros protagonista en todo el espacio.

Perspectiva de las dos plantas del Boulevardier.

La riqueza está en las texturas

Aunque hay más. En KDF Arquitectura crearon varios puntos de interés. Como la chimenea del primer piso enchapada en mármol veteado y metal, mediante la cual se genera una salita propia. “Para diseñar la chimenea del Boulevardier nos inspiramos en las columnas de los bancos de la época. Tratamos de reinterpretar los procesos artesanales de hace 100 años con la tecnología disponible en la actualidad, logrando un gran resultado”, dice Miguel Quintero. Él señala que al fondo de la barra, por otro lado, unificaron elementos que evocan las bibliotecas de una casa, concepto que a la vez usaron en el segundo piso con fondos de espejos ahumados retroiluminados que resaltan la exhibición de las botellas.

Los arquitectos también diseñaron la gran mayoría del mobiliario del bar de Casa Medina Four Seasons. A la vista queda en las mesas con estructura de bronce y tapas en mármol o con superficie de espejo, las bancas fijas que desarrollaron con Zientte. O las sillas del bar, cuya fabricación artesanal corrió a cargo de Studio Inc. El resto de piezas, en cuero y madera, provienen de la firma brasileña Saccaro. Los textiles de Michel Editores se utilizaron para cojines y tapicería por sus lujosas texturas, al igual que los diversos tapices vinílicos en las paredes. El toque final distintivo lo aportan los elementos decorativos, cuidadosamente seleccionados gracias a una curaduría muy bien pensada por Miguel Quintero.

Vista de la primera planta del bar.

Con textiles y tapizados ultra cuidados se prolongan los bancos del Boulevardier.

Otra imagen de la planta superior del local colombiano.

Al frontal de la barra, según Óscar Beltrán, se le dio un tratamiento especial para que el granito tuviera una textura parecida a la de la pizarra, y luego “se armó una especie de rompecabezas con dilataciones en bronce cuyas formas dialogan con las de las sillas de bar”.

Imagen de las fotografías en blanco y negro que acompañan el interiorismo.

A lo largo del proyecto, las sorpresas decorativas se presentan incluso en forma de pomo.

Mimo y cuidado extremos

Quintero, de hecho, fue quien buscó fotografías de época en blanco y negro y encontró magníficas obras de arte y objetos colombianos del siglo XX, no forzosamente de estilo Art déco, provenientes de los anticuarios bogotanos La Independencia y Dessván. ¿Y qué hay de la iluminación en el bar Boulevardier? “Teníamos claro que debía ser muy tenue, suave y bien ambientada. No queríamos lámparas colgando porque iba en contra del concepto”, concluyen los arquitectos. “Por eso elegimos colocar balas y spots muy focales, como en los muebles-biblioteca”. El protagonismo, sin embargo, aquí se lo lleva el gran candelabro Lollona de la firma española Slamp!, digno de admirar durante horas y horas en un escenario sofisticado e íntimo. Alrededor de la que ya se ha convertido, sin duda, en una de las mejores coctelerías de todo Bogotá.

La terraza del local se diseñó como si de una selva urbana (y secreta) se tratara.

Otro ejemplo de la vegetación natural que abunda en la zona outdoor del Boulevardier.

Gracias a las chimeneas, el bar Boulevardier se puede disfrutar a lo largo de todo el año.