Fotografía: Manolo Yllera
Interiorismo: Beatriz Silveira

Beatriz Silveira le ha dado un aire sereno (y muy contemporáneo) a esta gigantesca casa en El Pardo

Tapicerías cálidas, artesanía de alta costura y envolventes formas orgánicas. Así es la fórmula con la que la diseñadora ha logrado actualizar una vivienda de lo más privilegiada en una de las zonas más vírgenes de Madrid.

Convertimos una mansión de estilo neoherreriano en una residencia contemporánea y funcional, pero sin perder su calidad y su esencia clásica”, comienza Beatriz Silveira, autora de esta vivienda situada junto al monte de El Pardo, al noroeste de la capital española. La diseñadora ideó un interiorismo lleno de luz, refinado arte contemporáneo y piezas únicas concebidas por su estudio, donde los colores cálidos y los materiales preciosos como piedras y maderas naturales predominan en las tres plantas. La fachada original de ladrillos rojos fue modificada por una en tonos cálidos que se mimetizara mejor con su entorno natural, ya que una de las premisas de este proyecto era poner en valor el enorme jardín de la parcela.

Tanto en esta imagen como en portada, vista del salón. Silla Platner de Knoll, butaca con tela de Pierre Frey, cortinas de lino de Gancedo, mesa de centro de roble diseño de Beatriz Silveira con escultura de mármol de Judith San Quintín, mural de cerámica de Marina Anaya. Y mesa auxiliar y lámpara, ambas de la colección del estudio de la interiorista.

La interiorista Beatriz Silveira junto a la nueva escalera, una de las claves del proyecto.

De nuevo, perspectiva del salón de esta casa en El Pardo de Madrid.

Comedor con mesa de mármol, sillas de madera, lámparas de cristal y espejo, todo del estudio Beatriz Silveira. Al fondo, aparador de cristal de Murano que la interiorista compró en un viaje. Encima, mural de Clara Graziolino. Sobre el pedestal, cerámica de Rafaela Pareja.

Así es la gran escalera de la casa, construida en acero blanco y con los escalones revestidos de moqueta color beige.

Cocina a cargo de Beatriz Silveira y fabricada por Cocinas Rio con encimera y frente Paraná de Cupa Stone.

En su justo balance

“Al principio”, según recuerda la autora, “me encontré un lugar muy compartimentado, con habitaciones pequeñas y con una separación muy contundente de los espacios. Lo que hicimos fue integrar todo mucho mejor de tal manera que se entendiera como una casa familiar y que se pudiera disfrutar”. La propiedad es de una pareja española joven con dos hijos pequeños que reside en Nueva York y que viaja a menudo a Madrid para estar con su familia y amigos, detalles que Beatriz tomó en cuenta al diseñar la arquitectura interior y la decoración.

“Son personas muy ocupadas y se mueven constantemente debido a que ella es propietaria y creadora de la firma de moda Julise Magon. Por eso necesitaban una casa con una atmósfera serena y equilibrada, pensada para descansar”, añade la interiorista. Un claro ejemplo de cómo Beatriz Silveira hizo de la armonía uno de los elementos fundamentales es el salón, presidido por una acogedora chimenea. En esta estancia predominan las telas con bouclé y las formas redondeadas tanto en el foseado del techo como en el sofá, las butacas y la mesa de centro. “El mobiliario convive a la perfección con las obras de diferentes artistas”, sostiene ella, que además ha creado gran parte de los diseños.

En el comedor junto a la cocina, mesa diseño de la interiorista, lámpara de latón del estudio Beatriz Silveira y sillas de los clientes con tela de Yutes. Un lucernario redondo hace que el espacio reciba luz natural y los ventanales curvos ofrecen vistas al jardín.

Pared de la escalera decorada con siluetas geométricas. Sobre ella, apliques de Murano verde esmeralda.

El aseo de cortesía cuenta con revestimiento de pared Flore de la colección Manila de Arte, apliques de cerámica de Terria, mueble realizado en mármol de Cupa Stone y espejo dorado, diseño del estudio Beatriz Silveira.

Rincón del dormitorio principal, acompañado por butaca y escultura del estudio Beatriz Silveira, y cortinas de Gancedo.

De nuevo, el dormitorio de matrimonio con el cabecero, apliques y banco, todo obra del estudio Beatriz Silveira.

El baño principal viene con mobiliario diseñado por el estudio Beatriz Silveira, bañera de mármol que los clientes compraron en el sur de España y suelos y encimeras de mármol y ónix de Cupa Stone.

Infinitas sorpresas déco

Además de la escultura de pared de Mariana Anaya en este espacio, la casa cuenta con un mural de Clara Graziolino, una gran cerámica escultural de la artista Rafaela Pareja, jarrones esculpidos a mano en masa de papel de Justino del Casar y joyas históricas de la anticuaria Judith San Quintín. El comedor principal también se caracteriza por la geometría redondeada de la mesa, las sillas y el chandelier. La cocina, de nuevo en tonos claros, tiene como protagonista una gran isla en la parte central para que la familia y los amigos se reúnan. “La diseñamos con un comedor-office muy espacioso para que cupiera mucha gente y con ventanales amplios para que pudieran admirar la vegetación exterior”.

Arriba se encuentran los cuatro dormitorios en suite. El principal cuenta con dos vestidores, una antesala y privilegiadas vistas a la terraza principal. En el sótano, por su parte, está la sala de cine, el cuarto de juegos y el bar. El eje central es la espectacular escalera de acero blanco que combina a la perfección con el nuevo interior. Esta viene acompañada de relieves decorativos que le dan mucha personalidad. “Los propietarios cogieron todas mis ideas con ilusión”, termina Beatriz. “El objetivo siempre fue aprovechar el gran potencial original de la casa”.

Junto al salón, butaca Delfino de Arflex, busto africano y jarrón de Justino del Casar. Los suelos son de roble natural con acabado tipo Versalles.

Dormitorio infantil con papel pintado Stripe 2 Mármol de Coordonné, aplique de Stilnovo y cama de madera de anticuario con colcha, manta y cojines de Textura. La alfombra es de Santos Monteiro.