Fotografía: Biderbost
Interiorismo: Iñigo Iriarte

Así es la nueva casa de Andrés Reisinger: un universo en Madrid muy ecléctico y personal

El diseñador y artista digital le ha encargado su vivienda en la capital española al interiorista Iñigo Iriarte. Sus piezas rosas, oníricas y minimalistas lucen ahora en una decoración rica y original. Una mezcla total y complementaria.

La nueva casa del argentino Andrés Reisinger está en El Viso, la histórica colonia madrileña de arquitectura sencilla y racionalista imaginada como una ciudad jardín y alejada del bullicio del centro. Su interiorismo es singular, diferente, difícilmente clasificable, una rara avis doméstica, igual que su dueño, el aclamado artista digital. Si bien este prestigioso barrio residencial ha sufrido cambios, Reisinger cree que aún conserva su esencia: un oasis de serenidad dentro de la capital. “Nos mudamos de Barcelona a Madrid porque me pareció la continuación más natural de este momento concreto en mi vida personal y profesional”, comienza. “Siempre me han inspirado la energía y la cultura de la ciudad”.

Comedor con silla Steltman vintage de Gerrit Rietveld junto a busto clásico intervenido por Iriarte. En portada, en el salón, sofá Camaleonda de Mario Bellini para B&B Italia, en Veluto, y butacas Amoebe de Verner Panton para Vitra. La pared viene con una obra en pizarra de Alex Guijarro.

El diseñador Andrés Reisinger en el salón de su nueva casa de Madrid junto a su mujer Mica, su hija Uma y su perrito Toto.

Comedor con mesa por Andrés Reisinger y óleo Interior With Birds, también de Andrés. Sillas MR10 Cantilever de Mies van de Rohe, lámpara Sfera Glass y jarrón de loza, ambos en Veluto, y alfombra turca.

Muy distinta a las demás

Cuando el diseñador entró por primera vez a la casa, sintió que invitaba a la transformación y a la creatividad. “La luz es preciosa y disfrutamos del viaje del sol todo el día. A pesar de no ser demasiado grande, su ubicación elevada nos regala unas vistas increíbles. Es una auténtica joya que combina la intimidad de un refugio con la grandeza de un paisaje impresionante”, cuenta. El papel del interiorista Iñigo Iriarte con su estudio y su tienda Veluto de San Sebastián fue fundamental a la hora de dar forma al proyecto. Su mano y sensibilidad para mezclar diversos estilos y épocas atrajo al argentino.

“Iñigo aplica diversión y experimentación a su trabajo, algo que compartimos”, afirma Andrés Reisinger, mientras que Iriarte apunta: “Andrés nos contactó diciendo que había visto una foto de un proyecto nuestro y que era lo que estaba buscando para su siguiente etapa, una mezcla potente de elementos con un equilibrio visual. Que la selección de cada pieza se veía hecha con muchísima delicadeza y pasión y que incluso la colocación de cada una le llamaba la atención. Lo llamó la evolución del eclecticismo”. Con su enfoque lúdico pero rico y reflexivo, el interiorista vasco creó un espacio tan armonioso como ecléctico en el que las obras de Reisinger resuenan en un ambiente bien diferente al que están acostumbradas.

Antesala contigua al salón con la boiserie con vidriera original de la casa, puf con tela de Dedar, base de metal y vidrio de los años 90 y mesa baja de nogal, ambas en Veluto, con pieza amarilla de EGI.KA. Detrás, peana Alpi de Iñigo con obra Mini Take Over de Reisinger, como el óleo en la pared. Alfombra de Ferreira de Sá para Cotlin.

Otra vista del salón con una obra que replica un dibujo de su hija. Mesas Bidasoa, ambas diseño de Estudio Iñigo Iriarte, y alfombra de Ferreira de Sá para Cotlin.

Aportándole carácter

“Quería que nuestra casa combinara comodidad y arte, crear un entorno que estimulara la creatividad dentro de la calidez de un hogar. También me apetecía incluir obras mías significativas y especiales, que me recordaran mi evolución y siguieran inspirando para el futuro”, prosigue. Iñigo pide la palabra en esta historia: “Es un edificio de los 80 con una arquitectura abierta y honesta con vistas al magnifico jardín de la parcela. El apartamento se distribuye alrededor de un gran salón-comedor y nuestra actuación se limitó a este núcleo central que comprende el hall, un rincón de lectura, una zona de televisión, el salón y el comedor. El encargo fue vestir y aportar personalidad”.

Además, Andrés le pidió a Iriarte que le ayudara a crear un escenario para ubicar su obra, pero en una atmósfera familiar. “No tenía que estar aislada, ni expuesta como en un museo, así que le buscamos algunos compañeros de viaje: piezas contemporáneas, otras vintage, diseños icónicos o recuerdos de viajes”, describe. Aplicaron texturas y estampados, volúmenes, geometrías, mezcla de materiales y pocas piezas pero importantes, en un espacio organizado sin separaciones, en busca de la fluidez. Está lleno de elementos extravagantes y combinaciones que parecen rarísimas, pero funcionan.

La sala de lectura cuenta con butaca Hortensia de Andrés Reisinger y Júlia Esqué. En la pared, pieza digital Take Over Munich de Reisinger. Lámpara Native Object 01 de nylon y diferentes arenas de Hot Wire Extensions, en Veluto, como el plaid, la porcelana china pintada a mano de la dinastía Qing y el puf diseñado por el interiorista y tapizado en Dedar.

Hall con mesa-escultura de yeso obra de Estudio Iñigo Iriarte, lámpara vintage y alfombra turca, en Veluto, y obra de arte de un dibujo de su hija.

Vivo retrato de sus propietarios

Verdes y azules vibrantes y frescos junto a terracotas, mostazas y el rosa característico de Andrés Reisinger, mármol, terciopelo, metal, madera, loza, sus óleos o su viral butaca Hortensia junto a alfombras turcas o unos asientos Amoebe de Verner Panton retapizadas en una seda entre oriental y futurista. “La casa es una muestra de la vida, los gustos y el viaje que mi familia y yo hemos emprendido juntos. Nos gusta pensar en ella como una galería personal destinada a ser vivida y disfrutada”, resume Andrés. “Es una suma de estilos en equilibrio”, remata Iñigo. “Una colaboración única por la admiración mutua que nos tenemos. Venimos de disciplinas distintas, pero entendemos la belleza de forma intensa y emocional. Una alianza que, en este 2024, va a consolidarse en algo muy especial”.

El artista digital Andrés Reisinger en su estudio. Foto: Adrián Cuerdo.

La butaca Hortensia en el Vitra Design Museum. Foto: Andreas Sütterlin (cortesía Vitra Design Museum).

Libro Unclassifiable del argentino, el cual explora su trayectoria artística. Foto: Cecilia Armand Ugon.

Las oficinas de diseñador en Barcelona, obra del interiorista Isern Serra. Foto: Salva López.

Fragmento del corto Arcadia (2021) de Andrés Reisinger.