Fotografía: Ricardo Labougle
Interiorismo: Cali Herrera y Juan Trivelloni

Naturaleza salvaje, cemento y luz: así es el oasis creado por Cali Herrera y Juan Trivelloni en Buenos Aires

Camuflada entre el verde, da la impresión que la vegetación se va comiendo esta casa en Tigre, a las afueras de Buenos Aires, diseñada por Cali Herrera y Juan Trivelloni. Armonía natural con cemento.

Diseñar una casa equilibrada, con materiales nobles, mobiliario atemporal y en armonía con la naturaleza. Ese era el propósito de la interiorista Cali Herrera y el arquitecto Juan Trivelloni al proyectar una amplia casa para una familia con hijos adolescentes ubicada en la localidad de Tigre, a las afueras de Buenos Aires, una zona caracterizada por tener muchos ríos y lagunas. 

En el salón, totalmente abierto, sillón en L y mesa orgánica de Estudio Cali Herrera con butacas de Jader Almeida, banco de Monica Melhem y alfombra de Dash & Albert.

Cocina con muebles de suelo a techo y puertas de cristal y madera. Mesa redonda de roble negro, sillas Cesca de Marcel Breuer y lámpara Illan de Zsuzsanna Horvath.

“Es una vivienda pensada para la vida social, siempre hay mucha gente en ella. Quisimos poner mucho en valor la naturaleza, ya que después del confinamiento, valoramos más el espacio exterior”, explican ambos. Precisamente esta es una de las joyas de la residencia. Los estudios de paisajismo de Gabriela Trivelloni y Damián Ayarza, con quienes trabajan en muchos proyectos, han levantado un auténtico oasis en el interior y en el exterior. “La casa está perfectamente implantada al terreno y a la vegetación. Parece como si la naturaleza se la fuera comiendo poco a poco”, explican los creativos argentinos. 

En uno de los jardines, cubiertas de hormigón en forma de óvalo para enfatizar la integración de los árboles. Suelos de  mármol Travertino rústico y esbeltas columnas de acero oxidado.

La casa de hormigón y revestimiento de madera de lapacho se mimetiza con la naturaleza.

En la gran piscina optaron por darle una curiosa forma curva, inspirada en las lagunas cercanas, y también funciona como un elemento decorativo, porque en ella se reflejan las plantas a modo de espejo. El enorme inmueble, construido en hormigón visto con revestimientos de madera de lapacho y hierro, se divide en dos plantas. La de abajo, a su vez, está concebida en dos módulos. Por un lado está un área de uso más cotidiano: comedor, salón, lavadero, cocina y área de servicio. Por otro lado, una zona más recreativa con sala de televisión, billar, una parrilla para hacer asados, gimnasio y garaje.  Toda la planta baja se conecta con diferentes jardines abiertos al exterior. “Para marcar el recorrido de las áreas verdes se crearon tres espejos de agua revestidos en gris oscuro para darle más profundidad a los reflejos”, explican. 

La piscina de formas orgánicas se integra a la perfección con el paisajismo.

Mesa de comedor oval de mármol Camouflage brasileño, con paredes enteladas en lino italiano, sillas de alambre metálico de Warren Platner y obra de Santiago Quesnel.

Sala de juegos panelada en roble con techos de madera de incienso, barra de granito negro brasileño y taburetes de Bertoia.

En la planta alta está la zona más íntima con los dormitorios, cada uno con su vestidor, baño y terrazas verdes. En cuanto al mobiliario y la decoración, fabricado casi en su totalidad en Argentina, la interiorista optó por piezas en colores neutros de estilo atemporal,  líneas simples y elegantes para darle calidez a los materiales tan contundentes y al estilo brutalista de la casa.  “Una cosa muy interesante que hicimos fue pintar en tonos más oscuros el área en donde se reúnen los jóvenes por la noche, y el living, que es un lugar más distendido y familiar, en tonos más claros. Todos los materiales tienen una excelente calidad para que tengan un buen envejecimiento y sean resistentes a lo largo del tiempo. No es solo un sitio para admirar, es una casa para usarse y vivirla”. 

Dormitorio con cama diseño del Estudio Cali Herrera, ropa de cama de Indias Argentina y sillón BKF de los arquitectos Bonet, Kurchan y Ferrari.

Asomado al verde, baño acristalado con suelo de mármol silver white y bañera de piedra caliza.

La interiorista Cali Herrera y el arquitecto Juan Trivelloni, autores de la casa.

Comedor exterior con mesa de lapacho de Estudio Cali Herrera, lámparas Spokes de Garcia Cumini para Foscarini.