Fotografía: Sonia Sabnani
Arquitectura e Interiorismo: Viraje Arquitectura

Casa Pisco: una vivienda de los años 70 se transforma en un oasis urbano luminoso y acogedor

Raúl Hinajeros, CEO y socio fundador de Viraje Arquitectura, ha convertido una casa antigua y cerrada de los años 70 en un lugar lleno de luz, un oasis en medio de la ciudad de Valencia donde desconectar y reunirse con familiares y amigos.

Podemos juzgar a esta casa por su nombre. Es más, hagámoslo. Es el cóctel favorito de su propietario, Raúl Hinajeros, CEO y socio fundador de Viraje Arquitectura, quien decidió nombrar su proyecto más personal anticipando ya los mejores momentos que pasaría en ella: reunido con los suyos, en esa terraza bañada por el sol mediterráneo, aderezando la conversación y las risas con un Pisco Sour, mientras de fondo suena su colección de vinilos, a poder ser Rumours de Fleetwood Mac. Es una casa pensada para crear recuerdos.

En la terraza, la parte de la casa que más ha ganado protagonismo con la reforma, butaca Desert de Ferm Living.

Retrato de Raúl Hinajeros, CEO y socio fundador de Viraje Arquitectura y propietario de la casa. ©Olen Kardesh

No lo era cuando la encontró. Más bien lo contrario. Era antigua, pensada para vivir hacia dentro. “La vivienda llevaba unos 35 años cerrada. Era una casa muy oscura y sectorizada, de cuatro habitaciones y tres baños. No miraba a la terraza, ésta se usaba solo para tender y guardar trastos”, cuenta a MANERA. Raúl y el equipo de Viraje le dieron a esta vivienda de 132 metros cuadrados –más las dos terrazas– un giro de 180º, pero manteniendo la estructura vista en toda la vivienda. Las vigas y pilares marcan el ritmo dentro de un espacio, ahora totalmente diáfano, donde ningún elemento toca la estructura. De cuatro habitaciones han pasado a dos, y ahora en la casa se diferencian las zonas de día –cocina, comedor, salón y terraza–y las de noche –las dos habitaciones, una principal con baño y una de invitados, un baño extra y una zona de almacenaje–. Un lugar donde recibir visitas y también donde descansar de ellas, en espacios claramente diferenciados. 

El salón es el espacio más próximo a la terraza, que está pensada como una extensión del mismo. Preside la pared una obra de arte de Ramon Enrich. Las mesas de centro son los modelos Cúpila de Adriana Cabello y, la auxiliar, Dama de Poliform, distribuida por Martínez Medina. A la derecha, completando la composición, butaca WSL homenaje a Marcel Breuer de Dosmonos studio y lámpara TMM de Miguel Milá para Santa&Cole.

La zona de día es un espacio diáfano, una única estancia que engloba el salón, el comedor y la cocina, donde la luz entra a raudales.

El elemento central desde el que se distribuye toda la casa es un gran cubo de madera Iroko –que eligieron por su tonalidad, su dureza y resistencia–. A simple vista, parece un panelado de madera con zonas de estantería, pero contiene puertas “escondidas” que albergan tres espacios: los dos baños –uno en microcemento y otro en terracota–, la lavandería y la zona de almacenaje. El cubo es lo primero que aparece cuando entras en la casa, en concreto la esquina redondeada que contiene la librería. Tomando esa curva, por un lado, llegas a las habitaciones, donde todo son maderas paneladas sin tiradores con lo que, si está cerrado, parece que es pared en blanco. Por el otro lado, vas a la zona de día, a las zonas comunes. 

En esta imagen puede observarse como el cubo central en madera de Iroko actúa como distribuidor de los espacios y marca también la tonalidad de la madera del resto de la casa.

La esquina curvada de la estructura central alberga una librería. Esta zona es lo primero que uno ve cuando entra a la casa y, desde aquí, puede acceder a la zona de noche o a la de día. En la estantería, Mini houses de Mad Lab y jarrones True Colors de &Tradition.

En suelos y paredes persiguieron la neutralidad, de ahí que escogiesen un suelo de microcemento tipo arena que recoge muy bien la luz y la pintura de las paredes de un blanco roto a modo de lienzo para que el espacio respire y los muebles luzcan. “A veces, por querer recargar mucho con materiales, luego el mobiliario no luce por culpa de haber sobresaturado el espacio”, explica Hinajeros.

Mesa de comedor –diseño propio de Viraje– y sillas de comedor Rey de Hay.

Cocina diseño propio de Viraje. Con un envoltorio neutral, la cocina, de acero inoxidable, aparece como un elemento casi escultórico.

En la zona de día, donde la luz entra a raudales a tracés de la terraza, encontramos, pegada al cubo –que sirve como zona de almacenaje–, la cocina, con una gran isla en el centro en acero inoxidable. “La elección de la madera en tonalidades doradas y del acero inoxidable en la cocina viene de querer respetar la esencia de la casa, a cuya década le correspondía es estilo mid-century”, cuenta. Frente a la cocina, aparece el salón con la mesa principal en madera – diseño propio del estudio – sillas Rey de Hay y lámpara de techo de Astep (modelo 2065). A la izquierda, un área de disfrute con tocadiscos y vinilos miran a la terraza interior, decorada con multitud de plantas tropicales.  El paseo culmina con el despacho –también en madera de iroko natural y con butaca Showtime de Jaime Hayon– y la terraza principal, concebida como una prolongación de la zona de día. 

Los taburetes metálicos son de Nuta. Aquí podemos observar cómo han conservado la estructura vista de la casa, para reformar desde el respeto.

Bajo el mueble para la música –diseño de Viraje,–alfombra Flat Works de Ethan Cook para de Hay y sobre él, lámpara Taccia de Flos, distribuida por Martínez Medina.

En el despacho, butaca Showtime de Jaime Hayon para BD Barcelona, lámpara roja Coupé de Oluce,  butaca Libera gris de Stua y serigrafía de los 70 de figuras imposibles de Jose María Yturralde.

Si tuviese que elegir una pieza de entre todas las que viven en su casa, Hinajeros se quedaría con el cuadro de Carla Cascales de su dormitorio. “Es como mirar el mar desde lo alto, desde la distancia, con las olas batiendo”, reflexiona. Conoce a la artista desde hace años y fue ella misma quien le dijo que ese cuadro era perfecto para él, pues simbolizaba su relación con el mar. 

En el dormitorio, cuadro de la serie Pieles de Carla Cascales, alfombra Shade de Nani Marquina, ropa de cama de Santa Living, banqueta Backenzahn de E15 y lámpara Akari de Noguchi para Vitra.

El cubo central de madera de Iroko conduce, al girar la curva de la librería, a la zona de noche de la casa, donde están los dormitorios.

Detalle del baño principal, en el que se ha apostado por los tonos terracota, para aportar contraste y esa esencia mediterránea.

Al enfrentarse a su primer proyecto personal con su estudio, Raúl nos cuenta que por primera vez se ha puesto realmente en la piel del cliente y ha entendido cómo funcionan los tiempos de reflexión. También ha vivido en primera persona aquello que más define al trabajo de Viraje: “Nuestro sello radica en exprimir al máximo como cada quien quiere vivir su casa”. Misión cumplida.