Fotografía: Daniel Schäfer
Interiorismo: Stephanie Thatenhorst

Color a raudales, texturas infinitas y mucha diversión: la fórmula con la que Stephanie Thatenhorst ha diseñado su casa en Múnich

A la hora de alzar su vivienda en la ciudad alemana, la interiorista ha dejado la seriedad a un lado. El apartamento, que es también su propio showroom, se ha convertido ya en su carta de presentación más sincera y atrevida. Averiguamos por qué.

Encontrar el título que defina la esencia de una casa a la perfección no es nada fácil. En ocasiones, este aparece en el lugar más inesperado, y en un acto de serendipia se convierte en el nombre ideal. Play With Me es una obra de arte que cuelga en la vivienda particular de la diseñadora alemana Stephanie Thatenhorst, y no la puede delinear mejor. “Siempre describo mis proyectos como un puzle”, cuenta. “En el interiorismo que yo hago me encanta mezclar cosas: materiales, patrones, geometrías, épocas… Muchas veces empiezo y no tengo ni la más remota idea de cómo lo voy a completar, pero la clave está en dejarse llevar. Algunos pueden considerarlo poco profesional, yo lo llamo mi estilo creativo”.

Para una de las paredes de su vivienda, Stephanie Thatenhorst ha instalado la obra Play with me (2023) de Björn Weltbrandt Wallbaum, en Martina Tauber. En portada, sofá Max de Meridiani, mesa Dune de Draga & Aurel para Baxter con cerámicas de Bitossi, butaca Cuba de DimoreMilano, mesita Architexture de Budri, macetero Planter de Studio Ciao, lámpara de techo 1972 Pendant de Gubi y alfombra de Edelgrund.

Sofá Vicious y mesas de centro Backbird de Giopagani, butaca rosa Reversível de Tacchini y amarilla Jia y lámpara de techo Pedregal, ambos en Atelier de Troupe. Alfombra de Edelgrund y, al fondo, técnica mixta sobre lienzo o.T. (2018) de Carsten Fock, en Martina Tauber Fine Art.

El comedor de Stephanie Thatenhorst se presenta con mesa Jupiter y sillas So Far, todo de Studiopepe para Baxter, y lámpara de techo AS43C de Franco Albini para Nemo Lighting. Sobre la mesa, cerámica de Bitossi.

Cortinas Pazl de Dedar, mesa Togrul de Tacchini, alfombra Feathers de Maarten de Ceulaer para cc-tapis y jarrón de Bitossi.

Aparador de Draga & Aurel con jarrones de Tacchini y papel pintado de Dedar.

Un reflejo de ella misma

En esta casa en Múnich, Stephanie Thatenhorst ha diseñado un traje a medida. Es un espacio donde ha podido plasmar el interior a su gusto no solo para vivir en él, sino también para mostrarlo a sus clientes. “La casa es un showroom viviente donde mis clientes pueden colarse y ver ciertas lámparas o piezas de mobiliario en un ambiente real”, explica. Está claro que la intimidad no supone ningún problema para la diseñadora. Además, este concepto tiene la pequeña ventaja de probarlo todo antes: “Las sillas de Baxter del comedor, por ejemplo, ¡son tan cómodas!”, confiesa.

A fin de cuentas, este apartamento es su tarjeta de presentación. En sus palabras: “Soy yo al 100%”. Se podría decir que la interiorista ha tenido carta blanca a la hora de imaginar su vivienda, pero eso no sería del todo correcto. El edificio es una antigua joya modernista que ya le dio un camino para saber desde dónde empezar. Ejemplo de ello son las impresionantes molduras que adornan los techos, añadiendo al estilo de Stephanie Thatenhorst un toque Art Nouveau. Lo mismo pasa con los suaves tonos pastel que inundan la casa de esta alemana.

El comedor se une a la cocina a través de una gran abertura. Para resaltar las molduras originales, se pintaron las paredes en color melocotón rosáceo de File Under Pop. Sillas tubulares de cuero So Far de Studiopepe para Baxter y alfombra Piñata de Bethan Laura Wood para cc-tapis.

Cocina de carpintería diseñada por Stephanie Thatenhorst inspirada en las molduras de la casa. Puertas lacadas en verde celadón y encimeras de piedra. Electrodomésticos de V-ZUG y lámparas de techo Ambra double pendant de David Pompa.

Sorpresa tras sorpresa

“La primera vez que entré al portal me enamoré de la escalinata y el color de sus azulejos”, recuerda. De ahí nació la paleta cromática que hoy alegra el espacio. La riqueza de materiales, tejidos y patrones es una constante en los proyectos de la diseñadora, pero entre estas paredes se acentúa su maestría al combinar texturas. Un paseo por la vivienda descubre alfombras de cc-tapis como explosiones de color, paredes enteladas en tonos relajados, y otras con joviales motivos animales.

También destacan lámparas de piedra volcánica del mexicano David Pompa, piezas de arte llenas de energía y una cocina a medida diseñada por Stephanie Thatenhorst que rinde homenaje a esas espectaculares molduras que coronan la casa. No hay más que verla: esta vivienda es el resultado de la magia que tiene no tomarse las cosas demasiado en serio. “Esa es la razón por la que trabajo. Sí, puedo crear sin color también, pero lo cierto es que me encanta porque aporta alegría a nuestra vida”, concluye ella. “Mi trabajo es brindar esa felicidad a mis clientes también”.

Vista del dormitorio de Stephanie Thatenhorst. Cama vintage y alfombra de cc-tapis, mesitas de noche de Glas Italia, apliques de pared de Charlotte Perriand para Nemo Lighting, y lámpara de techo Oriente a Macrame de DimoreMilano. Al fondo, butaca Due Più de Nanda Vigo para Acerbis.

Pared entelada con jacquard This Must Be The Place con motivos animales de Dedar, taburete diseñado por Stephanie Thatenhorst para la ST Collection, lámpara de pie de Servomuto, lámpara de techo Medusa de Atelier de Troupe y obra Extant (2022) de Andreas Breunig, en Martina Tauber Fine Art.

Stephanie Thatenhorst en la escalera del edificio que inspiró su casa.

La pintura Ciara (2020) de Abel Auer, en Martina Tauber Fine Art, preside la cama sobre papel pintado de Phillip Jeffries. Izda., lámpara Fungi de Hanne Willmann para Favius.

Baño con mueble lacado y espejo diseñado por Stephanie Thatenhorst sobre zócalo de azulejos de estilo Metro. Cortina de seda y algodón Pazl de Dedar, alfombra Giudecca de cc-tapis, apliques Ambra de David Pompa y toalla de Baina.

Detalle del radiador en la vivienda de Stephanie Thatenhorst.