Interiorismo: DAB Studio

Este piso en Ámsterdam de una pareja de diseñadores es una oda a la artesanía y las artes decorativas

En pleno centro de Ámsterdam, los propietarios de esta vivienda, la pareja de diseñadores Dennis y Lotte Bruns, han respetado y se han inspirado en su historia para renovar completamente un interior con mucha personalidad.

Sin ningún objetivo concreto, la decoración de este piso en Ámsterdam es “una oda a la artesanía y las artes decorativas”, apuntan desde DAB Studio –formado por Lotte y Dennis Bruns–, responsables de interiorismo de este proyecto que, además, es su propia casa. En realidad, cuando lo compraron hace ahora más de cinco años, el piso estaba casi vacío y, poco a poco, cuentan que lo han ido transformando con los objetos y mobiliario que van descubriendo.

Situado en el canal de Keizergracht, el salón disfruta de mucha luz natural. ©Flare Department/Mart Goossens

Cuando se pusieron a buscar casa, Dennis se topó con este piso en el barrio de las 9 calles, en el canal de Keizersgracht: “una de las zonas más bonitas de Ámsterdam”. Además, al entrar, le cautivó una estufa de leña de los años cincuenta: un diseño de Hoff & Windinge Architects para la histórica firma danesa Tasso, que terminó por desnivelar la balanza sobre si debían o no comprar “una casa que en términos de confort y acabados fue como retroceder en el tiempo, pero que tenía mucho encanto y todo lo que buscábamos en un hogar”. 

Los diseñadores especifican que, salvo el enlucido de las dos chimeneas, que les parecía anticuado y no terminaba de encajar con la imagen que se habían hecho del espacio, no han cambiado casi nada. En el suelo y las vigas del techo, “que tienen siglos de antigüedad”, también han preferido no hacer nada debido al impacto estético que hubiera supuesto modificarlas en un interior que no es demasiado alto.

Vista desde la cocina al salón, con la silla Hill House de Charles Rennie Mackintosh para Cassina al fondo. © Daniëlle Siobhán

Dennis y Lotte Bruns, fundadores de DAB Studio, frente a su piso en Amsterdam © Daniëlle Siobhán

Lo primero que uno descubre al entrar al piso es un pasillo abierto que conduce hasta esta cocina, donde tampoco se ha cambiado nada “excepto las cortinas”, una elección elegante, que es tendencia, y que se corresponde exactamente con la personalidad que querían darle a la decoración de la casa.

Cinco escalones conducen a este amplio salón, aunque, antes, hay un patio a la izquierda y un pasillo que lleva al dormitorio principal, con baño incluido. Ahora ya sí de vuelta al salón, se descubre un gran espacio dividido en tres ambientes. El primero es el salón en sí, un lugar de reunión que la pareja disfruta a solas o con amigos y que es su espacio preferido “cuando queremos relajarnos”. Cuentan que, en todo caso, ninguno de los dos tiene un sitio fijo. “Depende del momento, nos sentamos en el sofá –el modelo Sesann (1969), de Gianfranco Frattini para Cassina– o en las sillas de madera. Además, no tenemos televisión”.

En el salón, los diseñadores han elegido una paleta de color más oscura que, sobre todo de noche, aporta calidez e intimidad. © Flare Department/Mart Goossens.

En el comedor se ha elegido una mesa de mármol travertino ovalada. © Daniëlle Siobhán

El segundo ambiente de este comedor en el que destaca una mesa ovalada de mármol travertino. “Probamos con una mesa redonda, pero daba un aspecto muy recargado en combinación con la posición y la forma del escritorio que define el tercero de los ambientes, que usamos sobre todo para colocar libros, velas y otros objetos”, cuentan.

Vista parcial del dormitorio con un jarrón sobre pedestal de madera de, modelo Jade Paton de Lemon X. © Daniëlle Siobhán

En el salón, la pieza protagonista es el sofá Sesann (1969), de Gianfranco Frattini para Cassina. © © Daniëlle Siobhán.

Sobre por qué esta casa es especial, los diseñadores lo tienen clarísimo. “En primer lugar, este es realmente nuestro barrio. Disfrutamos viviendo aquí y nuestro estudio está solo a cinco minutos andando. Estamos en medio de la ciudad, y tenemos todo a un paso, pero no se oye a la gente, sino a los pájaros del jardín del patio. La historia de la casa también nos parece muy especial. Se construyó en los primeros tiempos del antiguo puerto de Ámsterdam. El suelo de madera que pisamos tiene cuatro siglos y en él encontramos inspiración. Por ejemplo, elegimos el rojo para las paredes porque había gotas de pintura de ese color en el suelo”.

Respecto al color, los diseñadores explican que, debido a la altura del espacio, se decantaron por una paleta de color que transmitiera tranquildad. Además, como el espacio cuenta con mucha luz natural, se atrevieron con tonos algo más oscuros “que por la noche consiguen una atmósfera muy acogedora, cálida e íntima”.