En esta casa de Barcelona (casi) todo se vende: así es el proyecto ‘THE APT’ de Elisabeth Herzog

Fotografía: La Dichosa

La directora creativa vive en un piso antiguo típico del XIX en la Ciudad Condal que ha convertido en galería y boutique home. Lo visitamos.

Lleva casi ocho años en Barcelona, pero nació en Alemania. “Me gusta mucho el vintage italiano de los 70 y también los años 80. Mi motto es: I have a weakness for heavy things, porque mis materiales favoritos son el mármol, el cristal y el metal. Mis muebles normalmente pesan. Por otro lado, me inspira mucho el interiorismo del hotel Santa Monica Proper de Kelly Wearstler”, comienza hablando sobre sus gustos y origen. Elisabeth Herzog es directora de arte (especializada en diseño espacial, escenográfico y conceptual) y al mismo tiempo atesora un showroom de muebles vintage y contemporáneos para venta y alquiler.

Retrato de Elisabeth Herzog en su piso de Barcelona. En portada, el salón con sofá modular de cuero de los 80 de Tremik, mesita de centro de mármol Travertino y lámpara de pie en acero, ambas años 70. Compinibili plateado de Anna Castelli para Kartell y, en la pared, obra Black Cyclone de Anna Eustaquio.

THE APT es el título que recibe el último proyecto de la alemana.

Espejo de cristal ondulado de los 70, gran candelabro de Matthew Hilton de los 90 y lámpara de mesa de Murano años 70. Obra Small Black Cyclone de Anna Eustaquio.

Atípico hogar

La misión de la alemana es unir ambas profesiones y pasiones. Fruto de esta idea nació THE APT, un nuevo proyecto en el que usa su vivienda de galería y tienda. “Es la primer boutique home de la ciudad, donde ofrecemos una experiencia íntima y cercana de interior y venta minorista en un espacio privado, mostrando una selección de artículos, diseñadores y artistas de Europa que exponen durante un tiempo limitado”, explica. Aquí, en su propia casa, Elisabeth Herzog lleva a cabo este experimento único. La encontró hace un año en la zona baja de Barcelona, entre El Raval y Sant Antoni. “Lo que más me gusta es la diversidad y el contraste entre el caos de fuera y la paz de dentro”, dice sobre el barrio.

Son 160 m2 con dos dormitorios y dos baños, un largo pasillo con una cocina contigua que conduce a la gran sala de estar, una galería rodeada de ventanas y una terraza. “Me enamoró el sol que entra desde las diez de la mañana hasta las tres de la tarde, la terraza y la galería, que da mucha tranquilidad”. Tan solo tuvo que pintar algunas paredes, los marcos de las ventanas y el suelo de madera. El encanto antiguo del piso, un ejemplar típico del XIX con vigas de madera que acompañan los altos techos, suelos de mosaico hidráulico coloridos y todos distintos, robustas contraventanas, etc., hizo el resto.

Vista del pasillo con estantería industrial y modular que Elisabeth Herzog instaló como escritorio. “Muestra mi obsesión por la cristalería, los objetos, los tableros de ajedrez y los accesorios que colecciono en los viajes”. Silla Eros de Philippe Starck para Kartell y, al fondo, butaca LC1 de Le Corbusier para Cassina.

Mesa de hierro de Marco Paolicelli con candelabro vintage de acero cromado y pintura Creepin de Sophie Crichton.

Comedor con mesa con columna de mármol de los 90, sillas Spaghetti de Giandomenico Belotti para Alias y lámpara estilo Arco, ambas de los 70. Detrás, estante posmoderno y, en la pared, pintura Super Wicked de Sophie Crichton. Cojines de Santa Living. Todos los muebles antiguos provienen de su showroom.

Recibidor vintage italiano de mármol Travertino y cristal templado y aplique Eclipse de Estudio del Espacio.

Otra vista del comedor.

Armonía ecléctica

“El propósito decorativo fue juntar mi colección personal de muebles con piezas de mi showroom y otras de artistas, diseñadores colaboradores y amigos, que estuvieron exponiendo durante el mes en THE APT01. Intento encontrar un cierto estado de ánimo en cada habitación y lograrlo mezclando varios materiales y épocas. Quizá lo más difícil fue encajar el suelo antiguo de Barcelona, que es muy bonito y carismático pero nada fácil de combinar en ocasiones”. Como cuenta Elisabeth Herzog, cada estancia tiene un ambiente diferente, su propia elección de texturas y colores, pero al mismo tiempo entre ellas existe una conexión y una armonía.

Para su dormitorio, dispuso una cama baja de cuero de los años 80 y otros muebles negros que contrastan con atrevidos toques de naranja. A lo largo del comedor, prevalece el cristal y el metal, y en el salón, en cambio, los tonos claros. Ella tiene un sello muy personal: a Elisabeth Herzog le pierden los 80 y los 90, la cristalería, los tableros de ajedrez. “Me gusta explorar, mezclar, tener la libertad de cambiar, moverme, reinventarme. Es mi manera de expresarme y para mí esto es la creatividad”, asegura. En su casa conviven sin despeinarse sillas de hierro con lámparas arty, asientos icónicos y alfombras de pelo, rarezas, destellos plateados, mucho negro, un estilo entre sofisticado y dark, todo enmarcado por las baldosas hidráulicas de mil colores.

Lámpara-serpiente de cerámica y vidrio de los 80. “Fue la primera pieza que compré y que no ha salido de mi cama desde entonces”, informa Elisabeth Herzog.

El dormitorio de Elisabeth Herzog viene con una cama baja fabricada en cuero negro como pieza central. A la dcha., taburete de Pols Potten, lámpara colgante de cerámica y, sobre peana, lámpara Horizonte de Estudio del Espacio. Textiles de Santa Living y alfombra blanca con costuras de piel de vaca vintage.

Mesita naranja Sunburst Lung de resina ecológica de Szymon Keller con botella de tocador verde de los 60.

Alabado sea el riesgo

Aquí no cabe la contención. “Es difícil decidirse, pero creo que mi pieza preferida es la lámpara-serpiente de al lado de mi cama. Es una de las primeras que encontré cuando empecé con el showroom”. En la edición inicial de su plataforma THE APT, ha expuesto, además, a tres artistas plásticas. “Anna Eustaquio, que tiene un proceso muy similar a la producción de tablas de surf, en el que imprime sobre fibra de vidrio, material con el que luego cubre una espuma y por último, añade capas de resina. Sophie Crichton de Canadá, que hace enormes pinturas abstractas con diferentes medios, y la artista alemana Angi Ganzak con su cuadro Silver Wave, que refleja la luz de una forma muy bonita”, informa.

A Elisabeth Herzog le pedimos que intente definir su casa. “Creo que tiene un estilo muy escultural, entre industrial e incitante, con formas y materiales geométricos y orgánicos, y un toque de surrealismo. Es una combinación de vintage y contemporáneo que crea un lugar en el que apetece pasar el tiempo, entre elegante y acogedor. Espero que cada persona se sienta inspirada y cómoda cuando entra en mis espacios”. ¿Y próximos proyectos? “Seguir encontrando el vínculo entre la dirección creativa y el interiorismo, y ya estoy trabajando en una nueva edición de THE APT y adentrándome más en el concepto de boutique home. Coming soon”, remata.

Lámpara de pie Flag de Josep Aregall para Metalarte y silla de cerámica de Laia Amigó y Alicia Vogel.

Silla de hierro de Marco Paolicelli junto a mesita de cerámica refractaria de Laia Amigó Ayats.