Hacer del futurismo un manifiesto artesanal: el reto del estudio de Patricia Bustos en Madrid

Fotografía: Juan Carlos de Marcos
Interiorismo: Patricia Bustos

Bofill, Prouvé y Le Corbusier resuenan en este espacio que la interiorista ha reformado como sede madrileña de su despacho. Es geométrico y orgánico, y en él se mezclan imágenes oníricas en 3D con la realidad en sí. Una fantasía total cargada de mucha feminidad.

Un pequeño laboratorio de ideas entre la realidad y la fantasía, donde se fusionan las formas, los colores, la arquitectura, la belleza y la artesanía. Así define Patricia Bustos su estudio de interiorismo, ubicado en la calle madrileña de O’Donnell. La interiorista adquirió el espacio hace dos años, el mismo tiempo en el que ha estado adaptándolo y reformándolo hasta llegar a lo que es hoy. Ella mismo lo explica: “Quería un sitio limpio que no estuviera contaminado de muchos elementos para tener más claridad mental. De esta manera logramos un estudio con colores neutros y toques en tonalidades malva, que le aportan contraste y mucha más alegría al lugar”. Cosa que, viendo las imágenes del proyecto, bien ha conseguido a lo largo de 130 metros cuadrados.

Vista de la sala polivalente, igual que en la foto de portada. Sobre la mesa de centro, jarrón de la colección RoBustos. Butacas Mater, sofá Inflatable y apliques Colorful Pyramid, todo diseño de Patricia Bustos Studio.

Patricia Bustos sobre la Fantastic Chair de tela blanca bouclé con asiento iridiscente, un diseño suyo igual que la instalación Instinto Básico del fondo, con celosía de Maora Ceramic.

El estudio tiene forma de rectángulo, cuenta con una planta alargada. En medio se encuentra la mesa de reuniones y la cocina, una zona donde Patricia Bustos se reúne con su equipo para avanzar en los diferentes proyectos que llevan entre manos, y por supuesto almorzar. “Las cocinas son sitios mágicos. Es ahí donde se cuecen muchas ideas”, reconoce. “La que hemos diseñado aquí nos gusta que esté en el centro de la distribución y que sea abierta y artesanal, que es uno de los principales valores que queremos potenciar. Es una cocina como de casa de pueblo, que nos recuerda al trabajo manual, con los ladrillos con agujeros en la parte de la campana y el mosaico, estandarte de la cultura española”.

Dinamismo en estado puro

A la derecha de la cocina, dividida por unos arcos con unos bloques de cristal de pavés inspirados en los diseños de celosía perforada de arquitectos como Ricardo Bofill o Jean Prouvé, está la sala polivalente. En este espacio reciben a los clientes, imparten clases magistrales sobre color y exponen algunas piezas como el Inflatable Sofa y las butacas Mater, ambos de su colección RoBustos. Pero aquí nada es estático, los muebles y las piezas de decoración las van cambiando de lugar. Siempre jugando con la iluminación de las luces alargadas instaladas en la pared “que le agregan un poco de fantasía al ambiente”, asegura Patricia.

Otra vista de la sala polivalente con sofá a medida por Patricia Bustos Studio con tapicería de Ilarcuris y celosía de Maora Ceramic. A la dcha., lámpara Dynamite de la colección RoBustos. Mesas auxiliares con materiales reciclados de diferentes proyectos y mesa de centro con vidrio iridiscente. En la pared, instalación de siete tubos iluminados, diseño del despacho.

Mesa de comedor en madera lacada diseñada por Patricia Bustos Studio, sillas Tulip customizadas por su equipo y telas de Tela by Houtique.

Cocina con celosías y baldosas color paja de Maora Ceramic. Lámparas de techo recicladas y jarrones Imposible Kiss de RoBustos.

La zona de mood boards se viste con cerámicas de Maora Ceramic y un cuadro de Mascaraque.

Así son las estanterías cubiertas con cortinas, una idea de Patricia Bustos para evitar la contaminación cromática y también el exceso de ruido visual.

Al fondo se encuentra la zona del estudio, la mesa de mood boards, los ordenadores, el baño y las estanterías cubiertas por un degradé de cortinas para evitar la contaminación cromática. Se trata de unos biombos elaborados con ladrillo agujereado inspirados en los elementos modulares de Le Corbusier, los cuales dividen la estancia. “Me gusta mucho jugar con la repetición de formas y de colores. El amarillo y el morado son colores complementarios, pero aquí hemos utilizado un color arena y un malva para que el contraste sea más suave, fusionándolos a través de los degradados, como el de las cortinas de la cocina”.

Una versión del futuro hecha a mano

Patricia Bustos tiene vocación por el diseño desde que tiene memoria. Tocó la moda (en su antiguo trabajo en Inditex), también el arte y ahora el interiorismo, terreno al que se dedica al 100%. “Me inspiro mucho en la naturaleza, en las formas orgánicas y en las características de la mujer a nivel de valores y de estética”, explica. En el estudio actualmente se cocinan a fuego lento diferentes proyectos, como el interiorismo de una casa en Inglaterra o el diseño del interior de un museo de entretenimiento en Madrid. “Diseñamos espacios vanguardistas, muy fantásticos y reflexivos, pero centrándonos en el trabajo manual y las cosas corpóreas en este momento en que la inteligencia artificial y las imágenes en 3D de lugares oníricos están tomando protagonismo”, concluye ella. “Nos gustaría reivindicar que es posible acercar la artesanía a esa especie de estética futurista”.

La zona de ordenadores se acompaña con celosía color paja de Maora Ceramic, sillas de Ikea retapizadas con tela de Tela by Houtique, lámparas de vidrio morado de anticuario y mesa revestida con la colección iQ Surface 085 Dimmed Airy de Tarkett.

Nueva vista de la butaca Fantastic Chair con asiento iridiscente junto a la instalación Instinto Básico.

Baño con espejo de Zara Home y lavabos en escayola con incrustaciones de cuarzo rosa y blanco, de Patricia Bustos Studio.