Fotografía: Montse Garriga
Interiorismo: Estudio María Santos

Plasmando lo mejor de España y México, María Santos diseña esta colorida vivienda en Querétaro

Aunar la esencia de ambos países es lo que ha buscado la interiorista para uno de sus últimos proyectos hasta la fecha. ¿El resultado? Calidez, explosivas tonalidades y materiales reposados en línea con los espacios emocionales de Barragán.

Mi casa es mi refugio, una pieza emocional de arquitectura, no una pieza fría de conveniencia”. Así describía su hogar el célebre arquitecto mexicano Luis Barragán. Y no lo decía al azar. Culturalmente, en México las casas no son simples espacios para vivir, son lugares llenos de color y calidez donde se refuerza la unión familiar, uno de los pilares más importantes que sostienen al país. Todos estos atributos los supo plasmar a la perfección la interiorista María Santos, la cual ideó el interiorismo y el mobiliario de esta residencia situada en una amplia parcela en el estado mexicano de Querétaro. “Quisimos que la casa reuniera la esencia mexicana y la propia de nuestro estudio en España”, explica la autora.

Vista del salón con tríptico de Eduardo Lalanne, butacas ZH by Blasco, mesita Tulip de Eero Saarinen para Knoll y alfombra patchwork a medida de Cotlin. En portada, el salón principal se prolonga bajo la bóveda con claraboya.

Lámpara de techo de cristal de Murano, en Bingutti, igual que el marco de madera francés del XVII al fondo. En primer plano, mesa de centro de mármol Travertino maciza diseñada por Estudio María Santos.

Retrato de la interiorista María Santos.

Frente a la mesa del recibidor, tapiz de Caralarga y banco vintage de Bingutti.

El espacioso hall incluye una mesa a medida de mármol rosa Orobicco y una lámpara de techo diseño de Estudio María Santos. Al fondo, el porche con sala de estar y comedor.

Lámpara de techo Estadio de Miguel Milá para Santa & Cole, mesa de roble diseño a medida de Estudio María Santos y sillas Woody de Studio Bañón.

Los propietarios contactaron al estudio de María Santos a principios de 2021. Después de ver el inmueble, cuya construcción corrió a cargo de González Muchow Arquitectura, María Santos y su equipo se enamoraron de la casa e hicieron diferentes viajes a Querétaro para estudiar la obra y comenzar a idear el proyecto desde Madrid. “Fue todo un reto trabajar a distancia, teníamos dudas al principio, pero pronto aprendimos que podíamos hacerlo”, añade. Otra de las grandes virtudes, pero también uno de los mayores desafíos, fue que su despacho se hizo cargo de todo el mobiliario. Incluso, supervisaron y concibieron algunas piezas hechas en México.

En sintonía con su contexto

Así lo recuerda la diseñadora. “Se trataba de una tarea compleja, ya que casi toda la decoración y los muebles se enviaron desde Madrid. Otros los tuvimos que comprar en Estados Unidos para agilizar el envío”. El resultado de esta aventura, que tardó poco más de un año, fue una casa para una familia con cuatro hijos llena de arte y objetos que combinan a la perfección con la gama cromática tan característica del lugar. “La vivienda tiene un color muy acogedor y diferente. Unos la ven más naranja, otros la perciben en tonos rosados. Es difícil decir el color exacto ya que depende de la luz y de la imaginación de cada uno”, reflexiona María Santos.

Otra vista de la sala de estar con lámpara de techo Akari de Isamu Noguchi, sofá en forma de L hecho a medida, lámpara de pie 9602 de Gubi y, en primer plano, mesa francesa de madera de Bingutti.

La sala de estar también viene con butacas Roly Poly de Faye Toogood para Driade, en Rue Vintage 74 y, detrás, la librería con paneles correderos que ocultan la televisión.

Vista del office de la cocina a cargo de María Santos. Sobre la mesa, cerámica vintage de Bingutti y bol de Casa Maricruz.

Muchos espacios tienen un alto techo abovedado con claraboyas que dejan entrar la luz natural, al igual que se aprecia en la cocina.

Perspectiva de la cocina con isla de cuarcita Perla Venata y vajilla de Casa Maricruz.

Otra vista del office. Lámpara de techo de Rue Vintage 74, mesa de madera diseño de Estudio María Santos, y sillas CH23 de Hans J. Wegner para Carl Hansen & Søn. En la pared, obra de Clara Cebrián.

Cada espacio de la casa, que tiene forma de U y techos abovedados con claraboyas, fue ideado con mucho mimo, atendiendo las necesidades y peticiones de la familia. Hoy, la mayoría de las estancias se distribuyen en una planta. En la parte de arriba figura un gimnasio y en la del sótano está la zona de ocio con un área de bar y otra de cine. Además, desde que se entra ya se puede percibir ese aire que mezcla lo mejor de España y México. “En la pared de piedra del hall hay una escultura del artista madrileño José Cháfer. Enfrente, una mesa con mármol rosa Orobicco que se fabricó en México, aunque la diseñamos desde Madrid, y un tapiz de Cara Larga, un taller de diseño textil en San Miguel de Allende”, detalla la interiorista.

Vestigios de ambos lados del charco

En el amplio salón, en donde predomina el mobiliario blanco, destaca una combinación de muebles europeos y otros diseñados por el estudio de María Santos, empezando por la mesa maciza de centro en piedra Travertino. Aparte, por ejemplo, de una cuidada selección de obras de arte como un cuadro del sevillano Manuel Salinas, o un tríptico del joven madrileño Eduardo Lalanne. “Queríamos un salón muy abierto a la naturaleza a través de los ventanales y que tuviera muchos asientos para recibir a mucha gente”. En la sala de estar, por otra parte, diseñaron un cómodo sofá en L y colocaron una librería y unos paneles correderos para ocultar el televisor. “Aquí colgamos un cuadro de la Virgen de Guadalupe que los dueños tenían desde hace mucho tiempo”, cuenta ella. “Nos gusta mucho la tradición mexicana de tener una virgen presidiendo las casas”.

Dormitorio principal con cabecero con tejido de Larsen y cuadros de Jesús Perea.

De nuevo, en el dormitorio de matrimonio, chaise longue Tokyo de Charlotte Perriand editada por Cassina y velador de piedra roja de Bingutti.

El baño principal viene con apliques de alabastro de Nanometro Estudio, espejos a medida y mueble de baño de roble y mármol Creme du Provence, diseño de Estudio María Santos.

Lavabo de mármol Rosso Lepanto diseño de Estudio María Santos y paredes enteladas con tejido espiga de Gancedo.

A la vez, en la cocina con office se instaló una colorida vajilla de Casa Maricruz, una firma de artesanía que trabaja con alfareros del sur de España. “Curiosamente tienen un toque mexicano”, apunta la interiorista. Al lado se encuentra el comedor con una gran mesa circular de madera y unas sillas Woody de Studio Bañón que le dan un toque elegante a la estancia. Los tres dormitorios, con vestidores y baños, están decorados con elementos neutros y limpios que facilitan el descanso. El principal destaca por la presencia de tejidos blancos con diferentes texturas, como algodón, lana o seda, tal y como concluye María Santos. “Nuestro objetivo era crear un ambiente sofisticado, acogedor y lleno de personalidad a pesar de las grandes dimensiones de la casa”.

Hall con escultura de José Cháfer y alfombras de Cotlin.

Así es la entrada a esta casa mexicana con un pequeño jardín.

La terraza del jardín dispone de muebles de exterior de bambú de Tine K Home.