Fotografía: Belén Imaz / Estilismo: Bea Torelló
Interiorismo: Estudio Morgan

Estudio Morgan lo ha vuelto a lograr: este es el piso del XX que ha convertido en un colorido palacio (muy actual)

Visitamos la vivienda de principios del siglo pasado que el despacho ha rehabilitado en el barrio Salamanca de la capital española. Una nueva vida para un diamante que ha recuperado, por fin, su auténtico brillo y esplendor.

Diseñamos una casa sofisticada y acogedora, siempre con el objetivo de recuperar su valor clásico original”. Así definen el proyecto Marina Reyero Díez y Laura Montero Almazán, fundadoras de Estudio Morgan, encargadas del interiorismo de este piso en un edificio de 1912 en el barrio de Salamanca. Al principio, avanzan las arquitectas, investigaron los planos históricos del inmueble de Madrid para conocer cómo era cuando se construyó. Estos detalles los tomarían como referencia e inspiración a la hora de proyectar cada espacio. “La vivienda había perdido su valor estético, ya que la habían dividido en dos apartamentos con muy bajo nivel armónico. Nos encontramos una distribución a la que apenas le habían dado cariño”, desgranan las autoras.

Vista del arco de mármol de Carrara tallado sobre un bloque macizo. En portada, vista del salón. A la izda., sobre la peana, escultura de José Cháfer, en Galería Marita Segovia, y en la pared, obra de Antonio González en Alzueta Gallery. Mesa de centro francesa de mármol con jarrones de Murano de Judith San Quintín.

De nuevo en el salón, bajo una lámpara de cristal de Murano de Judith San Quintín, sofás Brigitte de Blasco, butacas italianas años 50 diseño de Osvaldo Borsani, de My Nordics, y alfombra Carnival de Paul Smith para The Rug Company.

El despacho, proyectado por Estudio Morgan y acompañado por un cerramiento acristalado, con escritorio de palisandro de los 60 de My Nordics, sillones de Charlotte Perriand 1927 editados por Cassina, lámpara Atollo Gold diseño de Vico Magistretti para Oluce y sillón de piel de Muuto, ambos de Domésticoshop.

Sobre el sofá Brigitte de Blasco, cojines de lino de Lizzo y de rizo de Pablo Torre y manta de mohair y lana de Roche Bobois. Izda., lámpara de pie PH80 de Louis Poulsen adquirida en DomésticoShop.

Actualización con mimo y delicadeza

El resultado del trabajo de Estudio Morgan es una vivienda ideada para un matrimonio con hijos mayores, acompañada por una rica variedad de escayolas y molduras en las paredes, techos y cornisas, todas blancas. Un atributo así, tal y como comenta el dúo, aporta elegancia y permite darle puntos de color a través de la decoración y el mobiliario de diseño más contemporáneo. “Hemos tratado de hacer un contenedor o una caja muy clásica que sea respetuosa con el edificio. Además, le dimos orden a la distribución al generar un eje articulador del espacio que mirara desde el fondo de la vivienda hacia el balcón del salón. Queríamos que se apreciaran las dimensiones reales del lugar y que no se vieran muy fragmentadas”.

De ahí esa secuencia de arcos que ambas colocaron, como el que diseñaron a medida en mármol de Carrara y que hoy da acceso al salón, o el que enmarca el balcón central, también en este espacio. Precisamente, el salón se divide en tres áreas contiguas: una zona de estar presidida por una chimenea de mármol; un living con sofás a medida y butacas de los años 50; y un despacho con un cerramiento acristalado que alberga un escritorio mid century de palisandro, además de contar con una gran biblioteca. “El elemento generador de color es la alfombra central de Paul Smith que dicta la gama cromática del interiorismo y el mobiliario con tonos ocres, tejas y marrones”, describen.

Imagen del recibidor. Suelo con dibujo en mármol de Carrara y Calatorao e incrustaciones de latón, diseño de Estudio Morgan, y mesa Flute de Poliform adquirida en Naharro. Sobre la peana, copa de piedra de Berenis.

El comedor viene con lámpara de Atelier Alain Ellouz, sillas Platner en Domésticoshop y alfombra de seda de eucalipto de BSB Rugs. Sobre la mesa, esculturas cerámicas vintage de Judith San Quintín. Al fondo, pintura de la artista Anke Blaue en Galería Marita Segovia.

La cocina, con el diseño a medida de Estudio Morgan, dispone de encimeras de mármol Mont Blanc. Sobre la isla, frutero de mármol de Carrara de Judith San Quintín. Al fondo, cocina de La Cornue con campana a juego.

Vista del cerramiento negro de cristal.

Un recorrido digno de museo

Conectado al despacho se ubica el comedor, el cual cuenta con una lámpara de techo con base de bronce y esferas de alabastro junto a una obra en tonos amarillos de Anke Blaue. Son los elementos que le otorgan magia al espacio, de la mano del mueble-bar con puertas de bronce y baldas de mármol que diseñaron las arquitectas. Suyas también son las dos alacenas de la estancia y sus vinotecas de madera, que pueden verse desde la cocina ubicada enfrente y separadas por un cerramiento negro de cristal igual al del comedor. Estas dos zonas están divididas por un distribuidor con tarima de madera entrelazada.

“La cocina tiene un suelo de granito hecho in situ que le da un toque moderno en contraste con los fogones de la marca francesa La Cornue”, explican las autoras. Y prosiguen. “Aquí, todos los materiales son muy ricos, pero pretenden ser a la vez sobrios para que no se les reste atención a los elementos principales, que son la campana y la cocina de gas clásica”. Siguiendo la circulación figura el recibidor con suelo de mármol de Carrara y de Calatorao con incrustaciones de latón. Esta zona está alumbrada gracias al falso lucernario que simula la entrada de luz natural.

Vista del dormitorio principal. Sobre la cama, colcha de lino blanco de Pepe Peñalver, plaid azul y blanco estampado de Pablo Torre, y cojines de lino y plaid lima de Alhambra. En la pared, óleo de Sune Christiansen en Alzueta Gallery.

El baño principal cuenta con encimeras y suelos de mármol, y taburete Méribel de Charlotte Perriand editado por Cassina. A la dcha., sauna hammam.

Uno de los distribuidores planteados por Estudio Morgan. Cuadro de Antonia Ferrer, en Alzueta Gallery, y consola de nogal y latón PA’ 1947 de Ico Parisi en Cassina.

Puro siglo XXI

Desde aquí se accede al aseo y al pasillo que lleva a los tres dormitorios en suite y a la zona de servicio. El principal, decorado con toques de color azul y mostaza, cuenta con una galería de hierro que replica el diseño histórico del edificio. Esta se conecta con dos vestidores, una salita de estar y una terraza. Dentro, además, hay una librería al lado de la cama. “Las bibliotecas son un elemento característico de la casa y un recurso que solemos incluir en nuestros proyectos”, añaden. Por su parte, el baño principal, en tonos cálidos, está todo revestido en mortex y tiene encimeras y suelos de mármol. También incluye una sauna hamman acristalada que ofrece sensación de mayor amplitud. “Queríamos llevar el entorno palaciego a una vida moderna”, concluyen las arquitectas.

La terraza del piso se presenta con mesa 9 de Piero Lissoni para Cassina y sillón de cuero BKF de Isist Atelier, en Domésticoshop.

Retrato de Marina Reyero y Laura Montero, el dúo responsable de Estudio Morgan.