Fotografía: Daniel Schäfer
Interiorismo: Vilablanch

El estudio Vilablanch está detrás de la rehabilitación de esta joya oculta modernista en Barcelona

El despacho barcelonés recupera una espléndida casa en el centro de la capital catalana que había sido cubierta por unas oficinas. La obra revela ahora sus mosaicos, molduras y techos auténticos, que además se relajan con un diseño de líneas geométricas y muy minimalistas.

Es un museo del Modernismo al aire libre”, dicen sus autoras refiriéndose al barrio y a este edificio barcelonés de finales del XIX junto al Paseo de Gracia. Vilablanch, bajo el liderazgo de Elina Vilá y Agnès Blanch, socias fundadoras, ha sido el despacho encargado de actualizar una joya modernista catalana, como ya hicieron con Casa Burés. En la reforma, fieles a su filosofía de racionalidad y pureza estética, buscaron el respeto por la historia y el patrimonio arquitectónico y artístico, y también un fuerte contraste entre antiguo (el continente) y nuevo (el contenido). La casa es ahora rica y palaciega, y a la vez contemporánea y minimalista.

Vista del comedor, con lámparas Sampei de Davide Groppi y obra de Joaquim Chancho. En portada, otra perspectiva de esta estancia. Mesa y sillas Elliot de De La Spada. Detrás, lámpara Domo de Joe Colombo para Karakter. Al fondo, mueble para TV Alcor de Maxalto con lámpara Atollo de Oluce. Todo el mobiliario y la iluminación es de Minim Barcelona.

La casa restaurada por Vilablanch dispone a su vez de una sala de música con librería Graduate de Molteni & C con porcelanas de Lladró, entre otras. Sofá Tufty Time de B&B Italia, lounge chair y mesita Stools, ambos de los Eames para Vitra. Junto a ellas, lámpara de pie Roy de Viabizzuno.

Sofá Dives de Maxalto, butacas Tre Pezzi de Franco Albini y mesa Accordo de Charlotte Perriand, todo de Cassina. Alfombra de Ferreira de Sá y chandelier Le Sfere de Gino Sarfatti para Astep.

Son 235 metros cuadrados distribuidos en un gran salón-comedor central, una cocina, un estudio, una sala de música, un dormitorio principal con vestidor y baño en suite, una habitación de invitados también con baño en suite, otro baño de cortesía, dos galerías y una terraza. “Destacaba por los suelos Nolla de vivos colores, los techos policromados y las puertas y ventanas con elaboradas molduras de la época. En esta casa mirar arriba o abajo es una maravilla”, comienzan desde Vilablanch. El dúo lo recuperó todo tras un minucioso proceso de restauración, porque desde los 90 albergó unas oficinas y se habían ocultado los elementos originales.

Desnudando el pasado auténtico

“Se instaló parqué flotante sobre el mosaico, los falsos techos técnicos taparon las cornisas y rosetones, y la carpintería de la fachada interior se sustituyó por aluminio”, explican Vilá y Blanch. Los dueños, dicen, querían devolverle su esplendor y, al mismo tiempo, adaptarla a las necesidades de hoy. Buscaban un equilibrio estético entre pasado y presente. También fluidez y estancias amplias, conectadas visualmente entre sí. Para realzar el patrimonio y conseguir armonía, incorporaron una paleta cromática neutra a lo largo del interiorismo: arena en las paredes y piedra en las carpinterías y muebles de cocina.

La cocina es el sistema b3 de Bulthaup Barcelona laminado en gris pedernal. El estudio Vilablanch agregó nogal en superficies y estanterías, eligió un sistema de cocción y extracción de superficie, se priorizaron los electrodomésticos integrables y la iluminación se ocultó en el mobiliario.

De nuevo la cocina, con taburete Hinge de Living Divani y fotografía de Xavier Miserachs.

Perspectiva del dormitorio principal, cuyo zócalo de madera es el original de la vivienda. Cama dispuesta en isla con cabecero integrado Silent y banco Frame, ambos de Paola Lenti, y alfombra de seda de Ferreira de Sá. Al fondo, el vestidor con armarios e iluminación de Molteni & C.

El baño, diseñado también por Vilablanch, viene con mueble de Antonio Lupi, grifería de Gessi, taburete Nina de Living Divani y espejito Constellation de Agape. Suelo de microresina de Kerakoll y pared con cerámica de Mat by Mimin. Puerta de nogal.

“Después creamos nuevas aperturas y cortes en los antiguos paramentos para comunicar espacios y ocultamos todas las instalaciones en las dobles paredes y en los nuevos techos del pasillo y baños para evitar interferencias visuales, y así ceder todo el protagonismo al Modernismo. Del mismo modo, en la cocina de Bulthaup elegimos un sistema de cocción y extracción de superficie, priorizamos los electrodomésticos integrables y el resto los guardamos en un armario escamoteable”, prosiguen. Los baños son sobrios y no buscan imitar los elementos originales, sino crear un bello contraste. En cuanto al mobiliario, todo de Minim Barcelona, eligieron pocas piezas pero de un diseño absolutamente contemporáneo.

Diseño silencioso en pro del caparazón

“Casi sin ornamentos, los muebles y complementos son elegantes pero ligeros, para no competir con la gran carga decorativa y seguir mostrando y resaltando la belleza del edificio. También intentamos que sus colores y materiales estuvieran en sintonía con la arquitectura y que tuvieran patas elevadas para dejar a la vista los increíbles mosaicos”. Habiendo logrado que todo vuelva a brillar como antaño, esta obra muestra la madurez del estudio Vilablanch como especialista en restauración de viviendas de gran valor patrimonial. “El proyecto está recibiendo diversos premios y reconocimientos a nivel internacional, consolidándonos como un referente en este campo”, concluyen orgullosas.

Otra vista del dormitorio principal con butaca Little Petra de &Tradition, mesita Laurel de De La Espada y lámpara Roy de Viabizzuno. Sobre la imponente chimenea, jarrones de Valeria Vasi y, en la pared, obra de Joan ill.

Rincón del dormitorio con lámpara PH de Louis Poulsen, mesita 9 de Cassina y tríptico de Xavi Muñoz.

Despacho con escritorio Cavalletto de Franco Albini para Cassina, silla Meetingframe de Alias, lámpara Domo de Joe Colombo para Karakter y acuarela de Joan ill. El asesoramiento en arte es de The Art Büro.

La terraza cuenta con sillones Twins y mesita Grada, todo de Expormim, y aplique AJ Eklipta de Louis Poulsen.