Fotografía: Luis Díaz Díaz
Interiorismo: BeAr Architects y Acha Zaballa

Una cortina, infinitas posibilidades: así han diseñado BeAr Architects y Acha Zabala este refugio de disfrute en Bilbao

Y además, pasándoselo bien. La diversión, el intento de hacer poco y una cortina definen este oasis urbano cerca de Bilbao, que lleva la inconfundible firma de BeAr Architects y Acha Zaballa.

“Este proyecto es un intento de borrar. Un intento de vivir para disfrutar”, comienzan Ane Arce e Iñigo Berasategui, de BeAr Architects, al referirse a este pequeño piso a las afueras de Bilbao. Lo han llamado Thinner Wall, o Pared más fina. ¿La razón? Cuestión de principios. “Un lugar no se sobrediseña, no hay ni trastocados, ni forros, ni demoliciones totales”, explican. Es un ejercicio puramente conceptual donde la clave está en observar el espacio, buscar su valor, analizarlo y simplemente explotarlo o reforzarlo. Eso es Thinner Wall

A la derecha se asoma la cocina, con una encimera de granito brasileño en tonos verdes.

En el suelo de tarima original se aprecian baldosas de cerámica verde que marcan los tabiques originales.

La cocina diagonal es el rincón favorito de los arquitectos.

Esta intervención es el refugio de una pareja de unos 45 años a los que, como hacen siempre, BeAr realizó un cuestionario para conocer cuál es su manera de vivir. Habían comprado una vivienda grande, de tres habitaciones, y decidieron crear este espacio aislado que sirviese como despacho, o como zona de entretenimiento para celebrar cenas con amigos, leer comics y jugar a juegos de mesa. Es decir, un templo para el disfrute y la diversión donde la arquitectura es una invitada más a esta fiesta.

Descorriendo la cortina

La atmósfera está condicionada por el color, la cortina y los muebles. Pero de todos, quizás el elemento más importante sea la cortina, una tela que atraviesa en diagonal el apartamento, y permite transformar el espacio en distintos grados de privacidad. Una pared más fina, permanente pero efímera, que libera el salón, el dormitorio o el comedor de unas dimensiones y unos límites fijos y estáticos. Es un recurso tradicionalmente decorativo que BeAr convierte en parte de la arquitectura. “Claro, no podemos negar que somos arquitectos”, confiesan.

Una cortina amarilla con tela de Kvadrat cruza, en diagonal, todo el apartamento.

Variando su posición, se generan distintos espacios e intimidades que transforman el uso de la vivienda.

Otra evidencia de esa vena arquitectónica está en el uso del color. Como elementos que se incorporan y se adhieren a la existente estructura, cada tono identifica las distintas capas que se han ido añadiendo a la vivienda, ya sea una cortina amarilla, un espacio de almacenamiento azul junto a la cocina, un recorrido de baldosas verdes que enfatizan, en el suelo, los tabiques que hace no mucho compartimentaban la vivienda, o incluso la encimera de precioso granito brasileño de la cocina. Justamente este último espacio es el favorito de los diseñadores. “Somos muy de disfrutar la cocina, y esta, empotrada en la esquina y buscando el salón por un lado y la luz de la mañana por el otro, creemos que es el espacio más interesante”, cuentan a MANERA.

La estantería de madera diseñada por BeAr Architects es otro elemento a medio camino entre arquitectura y mobiliario.

La estantería mantiene las puertas originales de la vivienda.

En el límite entre arquitectura y decoración

Sobre el suelo de tarima existente, un guiño al pasado de la vivienda, el mobiliario elegido por BeAr es pura diversión. Una mesita plateada de HAY o un sofá y sillas diseñadas por Enzo Mari para Driade, una cama-isla en diagonal, y una gran estantería de pino diseñada en el estudio que sorprende, en un toque surrealista, con varias puertas existentes en forma de juego. Esta última es una pieza que también vive en esa delgada línea entre mobiliario y arquitectura, un límite que, de hecho, para Arce y Berasategui no existe. Para nosotros solo hay arquitectura,  buena o mala. No hay más”, explican, y prosiguen. “Estas etiquetas de interiores, exteriores y paisaje no nos interesan, ni creemos en esa parcelación falsa de la arquitectura. Nosotros entendemos la arquitectura como una disciplina generalista, de raíz intelectual que se encarga de materializar ideas, conceptos y sueños en realidades mediante documentación técnica”.

La cama, en diagonal, derrocha un gran protagonismo y performatividad, que se puede resguardar tras la cortina.

La pieza está diseñada por BeAr Architects.

En esta intervención minimalista, el “intento de hacer poco”, está la magia de Thinner Wall. Una pared más fina que hace con lo mínimo y en un espacio reducido, un lugar con infinidad de posibilidades.  Es, sin duda, un talento que se ha ido puliendo con el paso de los años. “Somos una generación de arquitectos que se ha lanzado con obras pequeñísimas, reformas minúsculas en las que la ansiedad y las ganas de mostrar a veces pueden ser tus peores enemigos, con reformas excesivas, gruesos maquillajes que llegan a lugares parecidos con costes enormes de energía y material”, concluye  BeAr. “Parar, analizar y concentrar esfuerzos es una estrategia que nos gusta”.

Además de albergar el despacho de los dueños, este apartamento es su refugio recreativo, y un punto de encuentro para sus amigos.

El amarillo y el azul, los principales colores de la intervención.