Fotografía: Belén Imaz / Estilismo: Pete Bermejo
Interiorismo: Hoc Volo

Saltándose los cánones, Hoc Volo le ha dado vida a este piso de los años 20

Las dos fundadoras del despacho de arquitectura han reformado un piso centenario en una de las zonas más lujosas de Madrid, recuperando su carácter histórico y creando un diálogo entre diseño, arte y antigüedades. El resultado no hay que perdérselo.

Un estilo ecléctico, que huye de etiquetas, en el que se encuentran elementos clásicos mezclados con el arte y el mobiliario de diseño. Así definen desde el estudio Hoc Volo el concepto ejecutado en la reforma de un piso señorial, datado de 1920, en el barrio madrileño de Salamanca. No solo refiriéndose al interiorismo, sino también a los elementos arquitectónicos entre los que se pueden encontrar multitud de referencias a la esencia original del edificio, parcialmente protegido, como cornisas, vigas, columnas y mucho ladrillo visto. Algunos son originales y otros, nuevos, pero todos parecen convivir en congruencia para crear un contexto de alta personalidad.

Junto a la ventana, descalzador italiano de 1970, en LA Studio. En portada, lámpara de techo Giboulée de Celine Wright, en Rue Vintage, mesa de centro por Hoc Volo, sofá en Byblasco, cojines en Alhambra y aplique, en Contain Studio.

Dos butacas gemelas de estilo nórdico, en LA Studio, delimitan el salón. Tras ellas, pilares y vigas pintadas en negro dan paso a la cocina.

Que la vivienda, de hecho, logre adquirir ese carácter único es gracias al trabajo de remodelación que ha trazado el despacho madrileño. Sobre una paleta de colores neutra, con juego de tonos claros y negros, destacan muchísimos acentos que vienen dados por una amplia selección de cuadros y pinturas. Desde Hoc Volo lo explican: “Al fin y al cabo se trata de la casa de una apasionada del arte, así que le hemos preparado todos los espacios con guías bajo las cornisas para colgar cuadros de cualquier formato y en cualquier ubicación, lo que le permite colocar obras nuevas, moverlas, cambiarlas…”. Además, según cuentan en el estudio, el arte en esta vivienda apoyaba su objetivo de crear, literalmente, una arquitectura de sensaciones.

La expresividad importa

De cara a alcanzar esas emociones, en Hoc Volo eligieron materiales con impronta y elementos de mucha textura. Hoy, adentro de la casa abunda la madera de pino melis en el suelo, baldosas hidráulicas que reproducen patrones originales en la cocina, paredes revestidas con mortero de arcilla. También muchos textiles de lino y lana, microcemento en los baños, y piedras y maderas naturales en piezas de mobiliario diseñadas a medida por las propias arquitectas del despacho. La otra clave del proyecto, a la vista queda, es el resultado que se obtuvo al abrir espacios y, por lo tanto, al ganar lo suyo en luminosidad.

El arte de Gärna Art Gallery da el toque contemporáneo con una obra de Leticia de Amescua, a la izq., y de Saxon Quinn, a la dcha.

Las paredes revestidas con mortero de arcilla dialogan con el ladrillo visto en el comedor. Mesa hecha por Hoc Volo, igual que el banco corrido.

Comedor con lámparas de techo Brass de Paola Navone, sillas antiguas restauradas, alfombra en Kilombo Rugs y cuadro de Luís Miguel Rico, en Gärna Art Gallery.

En primer plano, cabeza de caballo en Carina Casanova y, al fondo, un boceto que entró a concurso para los frescos del Teatro Real de Madrid.

“Cuando la visitamos por primera vez, la vivienda estaba en buenas condiciones pero con una distribución muy compartimentada”, señalan las autoras. “A lo largo de sus 100 metros tenía un pasillo largo lleno de armarios, una cocina cerrada, un salón y un comedor muy pequeño y dos baños. Todos los pilares estaban ocultos y con molduras de techo muy pequeñas y sencillas”. Tras la reforma, la vivienda cuenta ahora con zonas comunes abiertas a un espacio en el que se unifica cocina, pasillo, salón y comedor, una distribución con la que, a su vez, se ha logrado crear una buena ventilación cruzada.

Sobre la isla de la cocina, frutero esmaltado en Judith San Quintín y, en la pared, apliques Gregg de Foscarini.

Junto al neón, quizá el toque más arriesgado de la estancia, aparecen las cornisas que revelan el pasado de la vivienda.

¿El mayor reto? Ganar equilibrio

Otra de las grandes labores de Hoc Volo, en este caso, fue lograr la perfecta simetría en los diferentes espacios de la casa. Se explican: “Los muros que delimitan la vivienda no son rectos ni tampoco forman ángulos de 90 grados entre ellos, por lo que creaban espacios completamente asimétricos generando esquinas muy agresivas y una distribución muy complicada”. Además, al haber dejado la estructura vista, había un problema añadido: se percibía el recorrido de las vigas estructurales de esquina a esquina y, como resultado, se potenciaba esa agresividad visual. Pero en el despacho optaron por varias soluciones, tal y como detallan.

“La primera de ellas fue suavizar el espacio a través del mobiliario, eligiendo formas orgánicas, potenciando la curva y materiales naturales”. La segunda, añaden, “tenía que ver con reconfigurar la distribución de los espacios para no hacer tan evidentes los muros asimétricos y las esquinas”. Por último, la tarea final consistía en unificar las paredes de la casa con un mismo material, de manera que se le diera una continuidad bastante evidente a todo el espacio. Y observando las fotos, no solo se ha conseguido todo lo anterior. Lo que salta a la vista es que el salón es, con total certeza, una de las estancias más espectaculares del proyecto al completo.

Vista del dormitorio principal. Para todas las ventanas se han elegido textiles de trama abierta y colores claros que permiten el paso de la luz.

Dormitorio de matrimonio acompañado por mesita auxiliar Eros de Angelo Mangiarotti, en LA Studio, plaid y cojines calabaza en Alhambra, cojines con trazos ocre de Harlequín, en Pepe Peñalver, colcha en LRNC y cuadro de Enrique Solá, en Gärna Art Gallery.

Una gran joya a modo de estancia

El del salón fue un ejercicio de libertad absoluta. “Partimos de la idea de desnudar el espacio para después reconstruirlo sin reglas. Buscábamos que se diera un diálogo entre la estructura y las nuevas aportaciones. Un homenaje a la historia del edificio. Queríamos ver su esqueleto y vestirlo después”, señalan en Hoc Volo. En este proceso descubrieron vigas, ascendentes de calefacción y ladrillo. “Pero este último no era macizo y tuvimos que recrearlo con ladrillos de revestimiento. Con una llana nos divertimos aplicando el mortero nosotras mismas. Y no dudamos en mostrar el encuentro entre vigas vistas, que era el elemento más bruto, y las delicadas y ornamentales cornisas”. Las autoras también diseñaron un banco corrido que abrazara paredes diferentes, y sirviese de elemento unificador de un espacio, finalmente, relajado, luminoso. Y exento de reglas fijas y encorsetadas.

Uno de los baños con grifería de Icónico, espejo antiguo y cuadro de Andrés Sánchez Pacheco, en Gärna Art Gallery.

El dormitorio infantil muestra un diseño más lúdico que el resto de la vivienda. Destaca la lámpara de techo, en Teresa Abaitua.

Los baños los han diseñado en Hoc Volo con microcemento como material principal, acompañado de las cornisas para mantener la continuidad visual con el resto de la casa.