Fotografía: La Dichosa
Bergendy Cooke

En el nuevo hotel Maison Brummell Majorelle coquetean la tradición marroquí y el diseño contemporáneo

En Marrakech, Maison Brummell Majorelle ofrece una visión lúdica y actual de la tradición marroquí. Un lugar de calma para el que Santa Living ha creado textiles exclusivos.

Una neozelandesa y un austriaco afincados en Barcelona desde hace años han levantado en Marrakech Maison Brummell Majorelle, un templo del diseño, un hotel que es más una casa o un refugio en un edificio purista entre marroquí y contemporáneo: piel tradicional e interior europeo. Ella es Bergendy Cooke, la arquitecta, y él, Christian Schaller, el dueño, responsable también del hotel Brummell en Barcelona.

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En el salón de la chimenea, paredes en tadelakt azul oscuro y suelo de bejmat, material artesanal marroquí. Sillón de Maison Nicole y lámpara de Contain Estudio.

La piscina con tumbonas de obra. En el jardín predominan las plantas trepadoras bignonias y buganvillas, el Agave attenuata y los cactus.

«La arquitectura se inspira en la rica artesanía de Marruecos, pero con una visión contemporánea y lúdica, más japonesa y sensible». Bergendy Cooke

“Christian quería algo distinto y único. La arquitectura debía estar inspirada en la rica historia y la artesanía de Marruecos –explica Bergendy–. Está al lado de la casa de Yves Saint Laurent y del Jardín Majorelle, y la definiría como una interpretación contemporánea y lúdica del lenguaje constructivo local a través de los ojos de dos extranjeros. A primera vista no se reconoce como típica, pero hay referencias a formas y siluetas de aquí. También adoptamos sus materiales, acabados y técnicas, pero usándolos de forma menos tradicional, como terrazo en rodapiés o cabeceros y no solo en lavabos y bañeras. Por último, reconozco una influencia japonesa, más sensible y moderada y no tan africana”, remata Bergendy, que trabajó mano a mano con el estudio marrakechí Amine Abouraoui Architects.

Al aire libre, en el salón de té exterior junto a la piscina, pufs hechos con alfombras de lana y sillas metálicas diseño de Bergendy Cooke.

La recepción, revestida con tadelakt en color hueso, con armarios de cedro, alfombra tuareg mauritana y jarrón del mercado Bab el-Khemis.

Terrazo, tadelakt, cerámica... Los materiales tradicionales marroquíes se repiten como un mantra para dar continuidad.

“Cuando estuve listo para expandir mi firma hotelera, supe que sería en esta ciudad –añade Schaller–. Este es un barrio prometedor y tranquilo, fuera de las murallas de la Medina, a diez minutos en taxi de la Plaza Jemma el-Fna y a cinco de los mejores restaurantes de Gueliz. Quería crear un hogar para viajeros, atemporal, con acogedoras áreas comunes, jardines verdes con agua y un divertido juego de luces y sombras. Ella me propuso ventanas arqueadas invertidas y misteriosos pasillos en forma de túnel. Era arriesgado y complejo, pero ha hecho un trabajo brillante”, así lo cuenta Christian, que define su Maison Brummell Majorelle como wabi-sabi chic.

Materiales tradicionales

Tras la fachada rugosa y rosa (por norma, los exteriores deben ser siempre de este color), una puerta de latón pulido, una escultórica escalera y tan solo ocho suites para soñar. Son 800 metros cuadrados en tres pisos, con salón, comedor, cocina, hammam, jardines, piscina outdoor… Su construcción es nueva, y les ha bastado con tres materiales: tadelakt, un yeso tradicional, en crudo para exteriores y pulido en paredes y techos interiores, bejmat, un suelo de azulejos artesanal, y terrazo.

Puerta de acceso de latón pulido, con escaleras de terrazo y fachada de tadelakt.

En el patio del hotel, mesa con sobre de mármol Travertino y sillas metálicas diseño de Bergendy Cooke.

Una suite con cabecero de terrazo y detalle de los textiles de Santa Living.

También están en la colaboración con el estudio Santa Living. “Nos propusieron crear textiles para elevar los espacios y transformarlos en una casa. La Maison es un lugar íntimo para descansar de los ajetreados zocos y las altas temperaturas, un refugio. Creamos un estampado inspirado en la arquitectura y en los reflejos de sus ventanas. Fue aplicado a colchas y cojines con un bordado artesanal realizado por nuestros talleres en Barcelona sobre tejidos sostenibles hechos en España”, cuentan César y Josep, fundadores de la marcaLos arcos se repiten a lo largo del proyecto: crean las aberturas, se extienden en interiores formando pasillos esculpidos, curvas en los techos y reaparecen en las esquinas.

Baño de una habitación con lavabo y bañera en terrazo. Grifería de Neve, amenities de Botanika Marrakech y espejo con la forma de las ventanas con marco de latón. 

Silla Majorelle de Cooke.

Mobiliario artesanal

Cooke también ideó la mayoría del mobiliario e iluminación, todo fabricado por maestros de los oficios, con una intención refinada y minimalista. Sus creaciones de latón junto a mármol, madera trabajada a mano o cuero dialogan con piezas vintage, de diseño y algunos hallazgos de los anticuarios de Bab el-Khemis. “Ningún zócalo de terrazo está recto y los marcos metálicos de las puertas demuestran que están hechos por artesanos de la Medina, así como las suaves paredes. Pero estas imperfecciones, junto al perfecto servicio, hacen que te sientas a gusto y no quieras salir de casa”, remata Christian.

La escalera revestida en tadelakt.

Sala de té privada y cojines creados por Santa Living.

Junto a la escalera, piezas decorativas de La Marrakechoise, Another Again y Lampampe de papel japonés de Ingo Maurer, en Punto Luz.