Fotografía: Catherine Scoffoni
Interiorismo: Mikel Irastorza

El oasis ‘retro’ y colorido de Mikel Irastorza en Berlín

Marcada por la invasión de Ucrania, la residencia de este interiorista vasco en la capital alemana es un refugio de positividad donde arte, color y piezas vintage son los protagonistas.

En pleno barrio bávaro de Berlín, junto al Viktoria Luise Platz, se encuentra la nueva casa del interiorista donostiarra Mikel Irastorza. Desde que se enamoró de la capital alemana hace ya 20 años, el diseñador vive a caballo entre Berlín y San Sebastián. Para su alegre y colorido universo, eligió esta vivienda de los años 60 con grandes ventanales y una luz que levanta el ánimo.

La relación de Mikel con Berlín fue un flechazo de amor a primera vista. Hay que remontarse 20 años atrás para llegar al momento donde surgió la chispa: “Después de haber vivido dos años en Nueva York volví a San Sebastián por un trabajo, y aunque la situación laboral era muy satisfactoria, echaba mucho de menos la gran ciudad. Entonces, en un viaje, ¡descubrí Berlín! Fue un hallazgo que, en cierto modo, cambió mi vida. Me reencontré con la gran ciudad y con todos los extras que además aportaba Berlín en aquellos tiempos”, cuenta.

Mesa de Andrew World, sillas Bauhaus lacadas y cuadros de Georg Karl Pfahler.

Mesa de centro de Berthold Müller y butacas alemanas de los años 70, retapizadas con tela de Dedar. Al fondo, coffee table estilo mid century y lámpara italiana de los años 70.

Esencia industrial

Cuando la casa llegó a manos de Irastorza, no tenía nada que ver con lo que se puede advertir en las fotos. Tiró todas las paredes posibles excepto un muro central de carga y eliminó el techo de escayola, dejando al descubierto las vigas de hormigón. Además de conseguir una mayor altura, la estética bruta e industrial contrasta perfectamente con la vivacidad del mobiliario. Por su lado, en el suelo, la madera de roble de la firma IPF aporta la calidez de un hogar.

Quizás la característica más peculiar de la vivienda sea la cocina, completamente condicionada por un muro de carga que no se pudo derribar. Esta pared dejaba a la cocina arrinconada en un espacio insuficiente, pero Mikel vio la solución en el pasillo, que contaba con unas dimensiones exageradamente anchas. Ahí se han colocado gran parte de los electrodomésticos y el espacio de almacenaje. Además, el interiorista ha unido de una manera muy visual el pasillo y la cocina, usando una paleta de colores similar.

Cocina diseñada por Mikel Irastorza con encimeras Dekton Cala Blue. Apliques de DCW, cuadros de Bernard Buffet y azulejos españoles en la pared. 

El pasillo es una continuación de la cocina.

El color como arma

Mikel explica que el proceso de la obra estuvo marcado por un acontecimiento externo que afectó directamente a muchos de los involucrados en el proyecto: la invasión de Ucrania. “Todo estalló a los pocos días de comenzar la obra. Berlín está cerca de la frontera polaca, que a su vez comparte frontera con Ucrania, y en Berlín hay mucha mano de obra de ambos países. En la propia obra había personas ucranianas trabajando. La sensación de tristeza y de cierta inseguridad se apoderó del ambiente y de las calles”. Paradójicamente, este fue el hecho que hizo a Mikel decidirse a apostar por el color y contrarrestar ese dolor con una burbuja alegre y colorida a lo Bauhaus. 

Lo cierto es que si esta vivienda recuerda a la famosa escuela alemana, es por la utilización de colores primarios para su interior. Las sillas del comedor, los cuadros sobre ellas de Georg Karl Pfahler, el sofá de KOO Internacional o las mesitas francesas de los 80 a su lado. Todas ellas teñidas por el rojo, el amarillo, el verde o el azul. En el pasillo, un papel pintado de LondonArt da la bienvenida a los dormitorios, mucho más apaciguados y calmados en sus tonos. 

En el salón, sofá de KOO Internacional y cuadro de Eva Jablonsky. Las dos mesas vintage (a la derecha) son francesas de los años 80. 

Pasión retro

Mikel es un entusiasmado del mobiliario vintage, y su casa es un libro de historia del diseño que abarca desde las primeras vanguardias hasta algunos íconos de los 70 y 80. Él mismo describe su afición: “Me recorro mercadillos y tiendas vintage a la búsqueda de artículos olvidados a los que intento dar una segunda vida. Disfruto pensando que algo que está medio tirado en el suelo puede volver a ser bello. Algunas de las piezas de esta casa estaban en mi trastero de Berlín esperando ser expuestas”.

El ventanal en la habitación principal. Para impedir el paso de la luz, las cortinas son tipo blackout

Papel pintado de Dedar. Tanto la mesita como la lámpara son piezas vintage alemanas. 

Cuadro de Bernard Buffet sobre una cómoda vintage

En definitiva, esta casa es hija directa de su tiempo. El resultado de unas personas que necesitaban buscar la luz en uno de los momentos más difíciles para su entorno y su país. Con color y mucho arte, como los cuadros de Eva Jablonsky y Bernard Buffet o la fotografía de Gonzalo Orquín, este rincón en Berlín es un refugio en el que Mikel siempre se podrá sentir seguro.

Retrato del marido de Mikel Irastorza, fotografiado por Gonzalo Orquín. Frente a él, mesita alemana de los años 70.

En el pasillo, papel pintado de LondonArt y taburete francés retapizado. 

El interiorista Mikel Irastorza sentado en el comedor de su nueva casa.