Fotografía: Manolo Yllera
Estilismo: Bea Aparicio

En la nueva casa de Laura Gärna en Madrid todo sigue al arte y al entorno

Un terreno equilátero, piedra caliza con estrías brutalistas y arquitectura japonesa son los tres vértices sobre los que Laura Gärna ha asentado esta casa unifamiliar en Madrid de la que se confiesa enamorada. Una relación que le ha dado muchas satisfacciones.

La diseñó para ella desde cero en una parcela de 2.500 metros cuadrados en La Moraleja, después de un viaje a Italia que le cambió la perspectiva. “Fue en Verona, con nuestro marmolista de confianza, donde descubrimos una piedra en bruto, con sus surcos originales, directamente extraída de la cantera, que me inspiró a la hora de crear la fachada de esta casa en Madrid”, nos cuenta Laura Gärna, arquitecta, interiorista y cabeza de un estudio y una galería de arte que llevan su nombre en la capital.

El comedor exterior con lámparas Void de Tom Dixon, mesa y sofá de Gärna Studio y sillas de Harry Bertoia editadas por Knoll.

La gran pintura de Santiago Picatoste fue un encargo especial que Laura Gärna le hizo para esta casa. A partir de ella diseñó todo el interiorismo de las zonas comunes.

Su nueva excasa, que antes de terminar ya había vendido (“nos hicieron una oferta que no podíamos rechazar”), está situada en un terreno triangular muy especial, al que ella se adaptó como si fuera un molde. “Sigue los movimientos del sol. La fachada de acceso, orientada al Norte, es completamente ciega para aislar la estructura del frío y preservar la intimidad de la vida familiar. Por el contrario la cara sur se abre a la luz y al jardín para recibir el sol con grandes ventanales tanto en planta baja como en la primera, y el juego de volúmenes de las alas este y oeste sigue los retranqueos de la parcela”, continúa.

 

Conectada con su entorno

Sus 1.200 metros construidos son, pues, casi un experimento que conecta con los principios Passivhaus y con la arquitectura japonesa que tanto le gusta a Gärna. “Me fascina cómo utilizan la madera, las celosías, sus jardines y, sobre todo, cómo relacionan interior y exterior. He leído mucho sobre feng shui, espacios, energía positiva y creo en esas cosas”. Y algo de esa filosofía oriental se refleja en este unifamiliar de dos plantas ideado alrededor de un patio y proyectado hacia la naturaleza, en el que todos los espacios comunes tienen salida directa al jardín y la biblioteca se imaginó a partir de una enorme encina que se ve por la ventana.

En el salón, sofás y veladores de mármol diseño de Gärna Studio, lámparas de Murano, mesas, de centro de Willy Rizzo y redondas, y butacas italianas de los 70, todas en L.A. Studio, lámpara de pie, en Rue Vintage 74 y, en la pared, obra de resina y neón de Fernando de Ana, en Gärna Art Gallery.

Espacios en contraste

En el piso de abajo un hall, un salón, una cocina-office, una biblioteca y una sala de estar conforman las zonas sociales. En el sótano, una piscina interior (hay otra exterior), un gimnasio, la habitación de invitados, un área de servicio, lavadero y un garaje. Las alturas están reservadas a los dormitorios con vestidores y baños integrados. “Mezclamos esencialmente dos materiales buscando el contraste entre algunos volúmenes más puros, blancos y limpios hechos con Sate, que da un aspecto continuo y es un excelente aislante término, con otros revestimientos pétreos, extraídos de una cantera de piedra caliza nacional, que conectan con nuestro flechazo en Verona y aportan esa textura más en bruto que buscábamos”, aclara Laura Gärna.

En la terraza privada del dormitorio principal, que se abre como una caja al exterior, butacas Ayana de Naoto Fukasawa para B&B Italia y esculturas de pared de David Rodríguez Caballero.

En el dormitorio principal, lámparas Flamingo de Antoni Arola para Vibia, cabecero y mesitas de Gärna Studio y pufs, en IKB 191. Óleo de Carlos Pascual, en Gärna Art Gallery. 

El interiorismo también lleva el sello de su estudio y está concebido para acompañar al arte, que no admite más coprotagonistas que el entorno. “Encargamos una pieza espectacular de 240 x 240 a medida a Santiago Picatoste para colocarla aquí. Desde el primer momento que imaginé la casa lo hice pensando en ella. A partir de ahí bocetamos y levantamos el resto”. En el salón, una escultura de resina y neón de Fernando de Ana es otra de las claves visuales y hasta se ha atrevido a enviar a Manolo Valdés a la cocina. “¿Por qué no colocar arte dónde más tiempo pasamos?”, pregunta Laura Gärna. 

 

Acogedora y proporcionada

Los muebles se adaptan también a la estructura hechos muchos de ellos a medida. “Es un proyecto 360 grados. Hicimos la arquitectura y el interiorismo, ambas son las dos caras de una misma moneda. No entiendo una sin la otra. En un edificio idealmente todo tiene que dialogar para que haya coherencia, proporción y, lo más importante, armonía. Así ha sido a lo largo de la historia, de las catedrales góticas a los arquitectos de Napoleón, que dibujaban hasta la última manilla y detalle de cada proyecto”. ¿El mayor reto? “Que a pesar de su tamaño resultase acogedora y proporcionada y que cada habitación interior dialogue con su homóloga exterior”, describe. 

En el comedor, mural de papel pintado Ukiyo de Coordonné, mesa, espejo y lámpara, todo diseño de Gärna Studio, sillas Capitol Complex de Pierre Jeanneret reeditadas por Cassina y cortinas de lino blanco de Gancedo, como todas las de la casa.

En la cocina de roble y mármol gris, mesa y sillas Tulip de Eero Saarinen para Knoll y lámpara de Fernando Oriol. Taburetes Wire de Cees Braakman para Pastoe, sofá de Studio Bañón, y mesita de madera negra y alfombra de rafia de Élitis, ambas en Rue Vintage 74.

Amor por su obra

Su vivienda ideal, sin embargo, es ahora de una familia con dos niños que se enamoró de ella nada más verla, aún sin terminar. “Dedicamos tantas miles de horas, literalmente, a construirla que estaré conectada a ella siempre, independientemente de quién viva después. En esto hay un paralelismo entre el arte y la arquitectura. Siempre me ha sorprendido que los artistas, cuando venden un cuadro, por un lado se alegran de que haya gustado, pero por otro lo viven como una pérdida. Es lo que me ha pasado”. 

Por suerte los aciertos de esta casa parece que se repetirán en otras construcciones unifamiliares igualmente cuidadas ejecutadas por Gärna Properties, su nueva incubadora de arquitectura, así que esta casa podría no ser más que el comienzo de una gran colección. Mucho arte.

El patio interior acristalado y ajardinado, proyectado por Laura Gärna en esta casa en Madrid.

La arquitecta Laura Gärna junto a la piedra con los surcos de la cantera que le sirvieron de inspiración en esta casa.

Para la biblioteca, el estudio de la arquitecta diseñó una barra de bar de madera y latón hecha por un carpintero.

En el salón, butaca Up50 de Gaetano Pesce para B&B Italia, aparador de Gärna Studio con tótems de Alessandro Mendini y obra de Manolo Valdés.