Fotografía: José Hevia
Interiorismo: Hazard Studio

Así es NM, un restaurante en el centro de Oviedo “envasado” al vacío

Hazard Studio firma desde París el interior de este nuevo y secreto restaurante de Nacho Manzano en la capital asturiana. El interiorismo juega un papel esencial anulando algunos sentidos y estimulando otros para potenciar la experiencia culinaria.

La ciudad de Oviedo cuenta con un nuevo secreto que pocos pueden disfrutar. El chef de dos estrellas Michelín Nacho Manzano ha abierto un restaurante firmado con sus iniciales de pura vocación clandestina. El NM es un pequeño restaurante oculto en el espacio comercial El Vasco que tan solo puede recibir a 20 comensales en sus 60 metros cuadrados. Una experiencia sensorial y visual que se ha encargado de imaginar el estudio de interiorismo Hazard Studio, liderado por Alfredo Rodríguez.

Las siglas de Nacho Manzano en la entrada principal son la única pista del emplazamiento del lugar.

En el interior, mobiliario diseñado por Hazard Studio.

"Lo mejor sería que la gente se olvidase del diseño. El reto está en no ser el protagonista”. Alfredo Rodríguez
Un pequeño secreto

NM se encuentra a pocos pasos del Nastura, también capitaneado por el chef Nacho Manzano y decorado por Hazard Studio, pero con un concepto diametralmente opuesto. El Nastura es un local de casi 2.000 metros cuadrados, ideado y diseñado para comer bien en un ambiente distendido y un amplio espacio. En cambio, el objetivo de NM es llevar la gastronomía a un nivel superior en un entorno íntimo, absorbente y acogedor.

“En tu paseo por El Vasco te encuentras con una puerta oscura con líneas verticales de latón y las iniciales de Nacho Manzano, pero no puedes ver nada más. Al entrar, lo que descubres es algo opuesto a esa oscuridad, como si hallaras un espacio que no deberías haber encontrado”, cuenta Alfredo Rodriguez, de Hazard Studio.

Sillas blancas tapizadas para agregar insonoridad.

Las mesas, de corian blanco, no tienen mantel para escuchar los sonidos que producen la vajilla y la cubertería al posarse en ellas.

“Quisimos hacer el vacío en la mente y estimular los sentidos y las sensaciones”. Alfredo Rodríguez
Un oasis insonoro

Alfredo explica que una de las premisas de Nacho era que la gente se pudiese olvidar de sus problemas y llamadas pendientes y que su sentido del gusto, de la vista y del oído se centrasen en el plato. Hazard Studio logra esa magia de transportar al comensal a otro lugar anulando algunos sentidos y estimulando otros. 

El mobiliario, de diseño propio, aísla el espacio de cualquier ruido exterior que interfiera en la ceremonia de la comida. Por ejemplo, las sillas y taburetes con relleno y tapizados en una textura rizada blanca y los pétalos de las paredes funcionan como aislantes acústicos. “Incluso el suelo es una moqueta con la que no se oye el paso del camarero. El primer sonido que percibes después de escuchar la comida de la cocina es el “click” que produce el plato al posarse en la mesa. Hemos desvestido las mesas de manteles para que el ritual sonoro sea más poético aún”, detalla Alfredo.

La cocina está separada del comedor solo por una barra.

Sin distracciones

Para Hazard Studio, el mayor reto era el de llevar al comensal a una especie de introspección, crear un vacío en la mente que lo aislara del mundanal ruido exterior. “La elección del blanco es una voluntad, como la del pintor que empieza a escribir una nueva poesía. Esta caja blanca o no-color hace que el comensal traiga el oído, la vista y el gusto a lo que está pasando en el plato”, aclara Alfredo. Incluso la iluminación juega un papel protagonista en la creación de un ambiente al servicio de la comida. NM cuenta con 4 menús anuales distintos, y por ejemplo, si el menú gira en torno a la carne, la iluminación toma un clima rojizo que acompaña al plato.

Lámparas Blass de Paola Navone para Gervasoni.

Este diseño es un gran modelo de la importancia del interiorismo en un proyecto de hostelería. Alfredo lo explica de manera excelente con un ejemplo: “Hace 15 o 20 años, a veces no se entendía el valor del interiorista. Si ibas a un bar en España, solías encontrarte con 4 mesas de madera rectas, sin ninguna ergonomía en el respaldo, y mientras pasaba el tiempo la gente hablaba cada vez más alto acabando la noche a todo volumen. Nadie había pensado en que los vasos hacen ruido, en que al beber un par de copas hace subir el tono de voz… En NM era muy importante crear un momento de tranquilidad para que el disfrute esté ahí”. Gran parte del trabajo de Hazard Studio en este espacio ha sido intentar que la gente se olvide del diseño. “El reto está en no ser el protagonista, y dejar que brille el plato que tienes enfrente”.

Detalle del tapiz rizado de las sillas.

La iluminación varía de color según el menú.

Cubertería dorada que acompaña a la decoración.