Fotografía: Francisco Nogueira
Interiorismo: Sam Baron

O Val, una finca de los años 30 en Alentejo que es ahora un alojamiento de agroturismo con retiros creativos

La diseñadora y artesana textil Marta Menéres acaba de abrir su proyecto más personal, un cortijo con interiorismo de Sam Baron donde el descanso va unido a la difusión del estilo de vida y la cultura del Alentejo a través de retiros y talleres que mezclen a artesanos locales con diseñadores nacionales e internacionales.

La Hacienda Vale Guardez, construida en 1930 y situada entre las ciudades de Estremoz y Monforte, en Portugal, es una propiedad de más de 100 hectáreas, la mitad de ellas ocupadas por un olivar, rodeado de alcornoques, encinas y plantas de lavanda, romero, orégano y laurel. Este entorno tan característico del paisaje alentejano acoge O Val, un proyecto personal de Marta Menéres que ha convertido la primera casa familiar de sus abuelos en un cortijo que aúna naturaleza, familia y cultura, “en un paisaje único que despierta la creatividad y nos invita a descansar, de vacaciones, inmersos en un retiro creativo o asistiendo a talleres variados”, comenta. La vida tranquila del campo del Alentejo y la creatividad van de la mano en este enclave donde confluyen lugares de interés cultural e histórico con las labores de los productores de vino locales y la gastronomía vernácula.

En la zona de la piscina, una de las paredes encaladas que cierra esta área y la resguarda del viento exhibe una creación del artista portugués Mantraste en homenaje a las olivareras.

El vano de entrada al área de piscina coronada por la marca O Val creada por Sam Baron, con logotipo diseñado por Catarina Carreiras.

Graduada en diseño textil en Roma, Marta trabajó como diseñadora textil en el mundo de la alta costura durante un par de años. Después viajó a Estados Unidos, concretamente a Filadelfia donde disfrutó de una beca para realizar una maestría en Marketing Textil y al regresar a Portugal comenzó a trabajar en marketing y comunicación hasta culminar una trayectoria de 25 años en una empresa de moda italiana recorriendo varios países europeos. “El año pasado decidí que era el momento de cambiar de vida, empezar el proyecto O Val y trabajar en mi creatividad textil. Para actualizarme hice muchos talleres de tejido, tapiz, crochet, tricot, bordado y varios retiros creativos en Italia, Francia, Reino Unido y Portugal”, comenta. Ahora realiza textiles que decoran los interiores de O Val, como algún tapiz que cuelga de las paredes encaladas de este retiro alentejano. “Hice las tres lámparas grandes a crochet con hojas que están en el porche donde está el comedor exterior, pinté la estera blanca que está debajo de la mesa para comer en el mismo porche e hice otras piezas a crochet de uno de los dormitorios”, añade.

Estancia con vistas hacia el jardín y el olivar a través de amplios vanos acristalados en forma de arco originales de la construcción. El suelo conserva las losas de piedra. Las mesas auxiliares y lámparas son diseño de Sam Baron. Una de las paredes sirve como expositor para una colección de platos de la propietaria.

Entrada con vasijas, frutero y plato de Sam Baron x Maria Terracota.

Detrás de esta aventura de rehabilitación está el creador Sam Baron, amigo de la propietaria desde hace una década y encargado de la dirección creativa de O Val que además de diseñar los ambientes exteriores e interiores de la masía, ha ideado la marca y coordinado las intervenciones artísticas repartidas por el complejo. De origen francés, vive y trabaja en Lisboa, es consultor de importantes firmas internacionales y su conexión con Portugal deja exquisitos ejemplos que llevan su sello como la Pensão Favorita de Oporto y el Hotel Montebello de Vista Alegre, en Ílhavo.

Sala dedicada a taller, con mesitas auxiliares lacadas en blanco, una creación de Sam Baron. En la pared dibujos de Joana Teixeira. Al fondo, el aparador con vitrina de la abuela de Marta Menéres con piezas de artesanía portuguesa en su interior. El suelo de cemento pulido unifica algunas de las estancias de la casa.

Flora autóctona y arquitectura vernácula

La finca Herdade de Val Guardez era parte de una finca más grande que perteneció a su familia a lo largo de varias generaciones y la finca O Val fue la primera casa familiar de sus abuelos. Ahora es un proyecto de agroturismo que pertenece al municipio de Monforte, en la provincia del Alto Alentejo, a 20 km de la ciudad de Estremoz, justo al lado de la tradicional aldea de Veiros.

La casa principal de O Val está situada en lo alto de una colina rodeada de un olivar, encinas y alcornoques, y está dividida en dos secciones. Por un lado se encuentra la antigua casa familiar, que ahora es la casa de huéspedes, y por el otro la antigua zona agrícola y ganadera, renovada y adaptada para albergar talleres y retiros creativos. La propiedad está rodeada por un impresionante jardín que muestra la flora autóctona del Alentejo e incluye una soleada piscina junto al olivar.

El estilo arquitectónico del edificio conserva los elementos de las casas típicas de la región y sigue las técnicas tradicionales portuguesas, con gruesos muros blancos y pequeñas ventanas con dos funciones principales: proteger del calor del verano y del frío del invierno. La franja negra a lo largo de la parte inferior de las paredes exteriores, típica de las Azores, alude a los orígenes de la familia. Las tejas rojas, los techos abovedados y el pavimento de piedra negra son dos claves arquitectónicas de la región del Alto Alentejo.

La propiedad está rodeada por un impresionante jardín que muestra la flora autóctona del Alentejo. 

Uno de los porches de la construcción original se ha transformado en área de taller al aire libre. En la pared del fondo cuelga un tapiz inspirado en las mantas del Alentejo realizado por la propietaria Marta Menéres. Las lámparas de cesta las han trenzado artesanos del Algarve.

Espacios que aseguran el descanso físico y mental

Las habitaciones reflejan una decoración austera de paredes encaladas y suelos de barro o piedra que transmite la paz y tranquilidad propia del campo. “Cada habitación es única, mezcla estilos contemporáneos, locales/rurales y elementos antiguos, y presenta obras de varios artistas contemporáneos portugueses”, añade.

Uno de los dormitorios con tres grabados inspirados en el arte rural portugués de Silvia Lézico. 

Uno de los baños muestra una tabique separador para crear la cabina de ducha que se ha revestido con un mosaico hidráulico realizado por un artesano local de la zona.

Dormitorio con camas gemelas antiguas de marquetería, lámpara negra sobre la mesilla de Sam Baron e ilustración de higuera serigrafiada, obra de Carolina Maria x Lavandaria.

Cada dormitorio se ha decorado de forma diferente, este cuenta con una cama tradicional portuguesa.

Mientras, la cocina presenta muebles de madera pintados en amarillo y encimeras de mármol de la región y está equipada con placas de inducción semiindustriales y todos los utensilios necesarios para los amantes de la cocina casera. La casa cuenta con dos espacios para comer: un elegante comedor interior y un porche en la zona de cultivo del patio con una gran mesa de comedor. “Los dos espacios son versátiles y se pueden utilizar en cualquier época del año, por ejemplo, la sala interior que da cobijo, o el porche exterior para comer y cenar al aire libre en los días de verano”, añade la propietaria.

La cocina conserva la estufa de hierro original y el suelo de piedra. En el estante de obra, botella de barro con relieve aplicado de Luís Rosa, artesano local de Estremoz.

En el techo del comedor se aprecian las nervaduras de la forma abovedada de las estancias que se han conservado en el proyecto de rehabilitación llevado a cabo en la finca según las directrices de Sam Baron. De la pared cuelga un cuadro con jarrón rojo con flores, obra de Joana Teixeira. 

Para estar O val ofrece tres salas: una sala en torno a una chimenea; la sala de lectura y televisión; y la sala del balcón con grandes ventanales arqueados “que invitan a la reflexión, mientras seguimos la puesta de sol sobre el paisaje alentejano”, indica. Para los días más calurosos, la piscina está protegida por unos muros está pensada “para disfrutar plenamente tanto de la intimidad como de la naturaleza”, argumenta. En cuanto al jardín Marta comenta que “es un proyecto personal fruto del gusto por las plantas y las flores compartido por varias generaciones que vivieron aquí”. Hay desde pimenteros, moreras y limoneros, que datan de la época de los abuelos de Marta, hasta jazmines, verbenas, granados y rosales de su madre, Ana María. A este floreciente entorno se suman otros árboles frutales, flores y plantas aromáticas, “creando así un entorno lleno de color, rodeado por el olivar y el paisaje típicamente alentejano de alcornoques y encinas”, dice. 

En el porche semiabierto, sobre la mesa de comedor, vasijas y frutero de barro y esmaltado azul y verde, una creación de Sam Baron x Maria Terracota. Las lámparas de crochet están diseñadas y hechas a mano por Marta Menéres y la alfombra pintada de blanco con motivos geométricos está inspirada en las mantas alentejanas también diseñada por ella y pintada junto con el equipo de O Val.

En O Val, el desayuno se entrega en una cesta de mimbre y se puede degustar al aire libre en la mesa de piedra del jardín.

Arte firmado por antiguos residentes

Respecto a las piezas de arte y artesanía de O Val, esto se debe a que los artistas han residido en la finca y sus creaciones permanecen entre sus muros. “Han creado piezas específicas para nosotros y otras piezas han sido seleccionadas por Sam Baron o por mí para ser incluidas en el interior o exterior de la masía”, argumenta Marta.

Además de Sam Baron, amigo de la casa desde hace más de una década, está Mantraste que se alojó en O Val en mayo de 2024 y realizó una intervención artística en la zona de la piscina, utilizando una técnica innovadora inspirada en la tradición local. Se trata del mural titulado Mujeres recolectoras de aceitunas, que representa a un grupo de ocho mujeres de gran tamaño que realizan varias funciones tradicionales de recolección de aceitunas, realizado con mortero de color arcilla (en portada).

En el salón, que conserva las baldosas de barro originales de la construcción, cojines estampados con ilustraciones inspiradas en el olivar que rodea la finca, realizadas por Marian Fernandes. Las lámparas de techo blanca con reflector interior dorado son un diseño de Sam Baron y la pieza de punto crochet sobre el sofá y las cuatro banquetas negras son obra de artesanos locales.

Un armario de pino recuperado acoge chales y bufandas de crochet hechos por Marta Menéres.

Otros artistas que engrosan la lista son: Mariana Fernandes que ha estado muchas veces en O Val en los últimos años y que en una de esas ocasiones creó una ilustración de un olivar impreso en cojines y pintó las ramas de plantas aromáticas en las paredes de la entrada de la casa; Marta Teixeira quien ha repetido dos veces e hizo varias ilustraciones que se pueden ver en la sala de la chimenea y el comedor; Joana Teixeira quien visitó la finca por segunda vez en junio de 2024 para crear el estilismo fotográfico y pintó el cuadro del tarro rojo que ahora cuelga de la pared del comedor; y Ricardo Cabral que realizó varias ilustraciones de la masía y del pueblo de Veiros en formato cuaderno de bocetos que se encuentran actualmente expuestas en la sala de lectura. A estos nombres se suman Catarina Carreiras, Gonçalo Campos Carolina María Silvia Lèzico y Luis Rosa. “Pretendemos seguir invitando a artistas a realizar intervenciones artísticas en las zonas del cortijo y jardín, inspiradas en la cultura y costumbres de la región”, concluye Marta.

Todo en O Val está dirigido a estimular la creatividad y a difundir al mismo tiempo el estilo de vida y la cultura del Alentejo. Para ello, el cortijo cuenta con un espacio dedicado a talleres y retiros distribuido en dos salas conectadas entre sí y un gran porche contiguo donde dar cabida a artistas y artesanos locales y artistas nacionales e internacionales. El calendario de talleres y retiros creativos, que se celebrarán a partir de septiembre, estará disponible a finales de julio. Mientras, la casa se alquila íntegramente para acoger hasta diez huéspedes, en cinco habitaciones dobles, de las que tres son suites, más una habitación con baño en la casa principal y una suite independiente con acceso directo al jardín. 

Aunque Marta Menéres comenzó una nueva etapa como diseñadora textil, actualmente se considera más como artesana. Pocas veces repite sus diseños y crea piezas únicas hechas a mano por ella misma. Algunas de sus creaciones, en su mayoría bufandas y chales, están a la venta en el cortijo.

Detalle en uno de los dormitorios de O Val. Silla antigua portuguesa y sobre el estante de madera, serigrafía de oveja realizada por Mariana Fernandes para Lavandaria.